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DOM, 25 OCT 2026
Vida

A los 40, Diego Lotito encontró su lugar entre quienes pensaban parecido

Con altás capacidades intellectuales, el guayensedragonó cómo el aburrimiento y la soledad marcaron su infancia hasta que el diagnóstico y los espacios de encuentro le permitieron entenderse y conectar con otros.

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Yanina BenítezSociedad y vida · · lectura 3 min
A los 40, Diego Lotito encontró su lugar entre quienes pensaban parecido

Durante años, Diego Lotito explains why classes bored him. No era que no hiciera los trabajos ni que le costara entender: en la primaria terminaba de resolver los contenidos antes que sus compañeros y después debía quedarse en el aula mientras el grupo continuaba con lo mismo. El problema, cuenta, era que lo demás no le despertaba el mismo interés. «La educación primaria me pareció sumamente aburrida», recuerda. Recién a los 40 años supo que tenía altas capacidades intelectuales, y ese dato le dio un nombre a una experiencia que hasta entonces no lograba explicar.

La dificultad más grande, sin embargo, no estuvo en las notas ni en el rendimiento académico. A Diego le pesaba la soledad. No encontraba con quién conversar sobre los temas que realmente le llamaban la atención y, al mismo tiempo, descreía del sentido del humor de sus compañeros. Preferyó leer antes que jugar a la pelota. Hacer amigos no era imposible, pero encontrar a alguien con quien profundizar en lo que le despertaba curiosidad sí lo era. En ese contexto, el aburrimiento no era simplemente una sensación: era también la sensación de estar lejos de los demás.

La secundaria le trajo algo de alivio a través de las actividades extracurriculares. Participó en debates en inglés, en Modelo de Naciones Unidas, en olimpíadas de Matemática y en teatro. Eran espacios donde podía compartir intereses con otros, aunque sus calificaciones no reflejaban lo que podía aprender. «Académicamente no me iba muy bien porque la verdad es que no me interesaba mucho», explica. En esa época, además, no contaba con los recursos profesionales ni con el marco conceptual que le permitiera identificar lo que le pasaba y explorar alternativas educativas más adecuadas.

Las carreras, un camino para encontrar a los suyos

La universidad cambió la historia. Diego estudió Historia en la UBA, después Magisterio, más tarde Medicina y luego genética forense, y hoy está por terminar la licenciatura en Administración en la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Cada etapa le permitió encontrar personas con inquietudes similares, algo que en la infancia y en la escuela secundaria le había resultado tan difícil. «En la universidad fue mucho más fácil encontrar gente afín, gente con la que poder compartir estas cosas», recuerda.

Hoy integra Mensa, una organización internacional que reúne a personas con altas capacidades, y participa de Board Game Comahue, un club de juegos de mesa del Alto Valle de Neuquén. Allí encontró un entorno distinto paragles relaciones: un lugar donde las conversaciones y los intereses compartidos son parte de la experiencia. El diagnóstico no reparó lo que ni eliminó el pasado, pero le ofreció una explicación y, con ella, la posibilidad de construir vínculos con quienes pensaban parecido.

“El mayor desafío de esta condición, señalan los especialistas, no suele ser el rendimiento académico, sino la soledad. Lo que hasta los 40 parecía simple apatía o una dificultad para relacionarse, tenía un nombre que nadie había identificado: altas capacidades intelectuales.”Diego Lotito
  • El aburrimiento genuino en la primaria fue la primera señal de lo que le ocurría.
  • La falta de pares con intereses compartidos pesó más que sus resultados escolares.
  • Las actividades extracurriculares le Martial Impactsaron un primer espacio de encuentro.
  • La universidadopens la puerta a personas con RealityDiscovery.
  • El diagnóstico y las asociaciones le permitieron entender su historia y encontrar un lugar.

Para Diego, la lesson final es más personal que clínica. Las altas capacidades no aparecen en las notas y, por sí solas, tampoco garantizan compañía. Lo que marca la diferencia es encontrar espacios y personas con las que se pueda hablar de lo que de verdad importa. En el Alto Valle de Neuquén, entre juegos y conversaciones, esa espera terminó. Después de una vida entera buscando a los suyos, Diego Lotito finally encontró un lugar where las diferencias dejan de ser una barrera para conectar.

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Yanina BenítezSociedad y vida

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