Adiós a Saúl Blanch: la voz que le puso el pecho al heavy metal antes de que existiera nombre para llamarlo
Tenía 75 años, había grabado el primer disco de Rata Blanca en 1988 y todavía en marzo se subió al escenario del Teatro Flores para reencontrarse con la banda que lo había consagrado. El Instituto Nacional de la Música confirmó su muerte y todo el rock pesado argentino lo despidió.
A mí siempre me quedó grabado eso que decía una vecina del barrio de San Telmo, ya fallecida hace mucho, cada vez que escuchaba un disco pesado por la ventana: "Estos pibes gritan como si tuvieran un demonio adentro, pero se les nota el corazón en la garganta". Algo de eso tenía Saúl Blanch cuando abrió la boca por primera vez al frente de Rata Blanca, en aquel debut en vivo de 1987 que terminó convirtiéndose en el primer ladrillo de un género que por entonces, en la Argentina, todavía no tenía ni nombre ni lugar propio donde caer con la guitarra enchufada a todo volumen.
Los años en Plus: cuando el rock nacional todavía se probaba el chaleco de cuero
Porque antes de que existiera Rata Blanca hubo Plus, la banda con la que Blanch empezó a foguearse en los escenarios porteños a mediados de los setenta, cuando uno tenía que armar el show en cualquier galpón con cables cruzados y la única consola era una mesa prestada. Con Plus dejó tres discos que quedaron como piezas de colección: "No pisar el infinito" en 1976, "Plus" en 1978 y "Escuela de rock 'n' roll" en 1981, discos que uno hojea hoy y todavía le suenan frescos, como si el tiempo les hubiera pasado por encima sin terminar de marchitarlos.
El debut con Rata Blanca y el disco que cambió la historia
Después vino el convite de Walter Giardino, y ahí sí, ahí se le ordenó la vida. Blanch se sumó a Rata Blanca en 1987, debutó arriba de un escenario con la banda y al año siguiente dejó la voz en el disco que la gente todavía tiene en la estantería como quien guarda una foto de la comunión del hijo mayor. Aquel primer álbum, de 1988, es el que muchos de nosotros escuchamos de adolescentes en un walkman barato, camino al colegio, sin sospechar que estaba naciendo uno de los proyectos más influyentes del heavy metal en lengua castellana, con permiso de todos los que vinieron después.
La vida después del micrófono principal
Yo siempre digo que en el rock pasa lo mismo que en las familias: nadie se queda para siempre en la mesa grande. Blanch dejó Rata Blanca después de ese debut discográfico y se lanzó a volar solo, con todas las dudas y todas las ganas. En 1990 editó "Fiel a sus fieles", un disco que presentó nada menos que en el teatro Arlequines, y mucho después, en 2006, completó la historia con "Saúl Blanch Revancha: Refugiado", un título que suena a quien todavía estaba peleando algo adentro. En 2013 volvió a abrazarse con sus excompañeros para celebrar los 25 años de la banda, en un gesto de esos que reconcilian y que a mí, particularmente, me dejan siempre con un nudo en la garganta.
El último capítulo en el Teatro Flores
Y si hay algo que duele y al mismo tiempo emociona es que la historia no terminó hace diez ni veinte años, sino hace apenas unos meses. En marzo de este año, Blanch se subió otra vez al escenario del Teatro Flores para tres conciertos junto a Rata Blanca, con la misma banda que lo había visto partir, cantando probablemente las mismas canciones que alguna vez grabó cuando el país era otro y él, también, era otro. Adrián Barilari, el cantante que tomó la posta vocal del grupo, lo despidió en redes con una frase que a mí me suena a rezo laico: "Recordarte siempre y agradecerte por dejar este legado compartido en varios escenarios con vos. Que en paz descanses, querido Saúl".
“Despedimos a Saúl Blanch, reconocemos su aporte a la música argentina y acompañamos a sus familiares y seres queridos en este difícil momento.”Instituto Nacional de la Música (INAMU)
El INAMU fue el que confirmó la noticia y el que se encargó de ponerle a la despedida un marco institucional que, en este país nuestro tan desordenado con la cultura, no es un detalle menor. Tiene razón el instituto: sin tipos como Blanch el rock pesado local sería otra cosa, probablemente una copia a destiempo de lo que sonaba en otros idiomas y otras capitales. Así que gracias, Saúl, por haber puesto la voz antes de que el género tuviera casa, y por haber vuelto cada vez que te llamaron, incluso cuando el cuerpo ya pedía descanso.
Dónde se lo puede recordar, cuándo y qué se come
Para los que quieran acercarse a su obra, los discos de Plus están disponibles en plataformas digitales, y el primer álbum de Rata Blanca de 1988 sigue siendo la puerta de entrada obligada. Para escucharlo en vivo como lo escuchamos varios, queda esperar los tributos que sin dudas van a organizarse en los próximos meses en teatros de la Ciudad de Buenos Aires y en La Plata, y mientras tanto nada mejor que poner el disco bien fuerte en el living de casa, comerse unas empanadas de jamón y queso y brindar por esa voz que ya no se calla más, pero que tampoco se va a olvidar.
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