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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Aquella despedida que sonó a promesa: Die Toten Hosen cerró en Buenos Aires un romance de casi 35 años con la Argentina

Con 33 canciones, dos bises y la compañía de Attaque 77, Los Violadores y 2', el quinteto alemán bajó el telón de su última gira por el país ante un Movistar Arena agotado. Un repaso por tres décadas y media de relación con el público local, que arrancó en una discoteca de Buenos Aires en 1992.

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Elba ZimmermannCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Aquella despedida que sonó a promesa: Die Toten Hosen cerró en Buenos Aires un romance de casi 35 años con la Argentina
“Yo no lloro por un amigo, lloro por los que se fueron y ya no están. Esa es la memoria que me queda de cada recital.”Abuela Dora, vecina del barrio de Villa Crespo desde 1962

Antes de que la música arranque y de que la primera cerveza vuele por el aire, hay que detenerse un momento en el lugar. El Movistar Arena de Villa Crespo es una mole moderna con capacidad para más de quince mil personas, ubicado en el corazón de un barrio que durante décadas fue associated con los talleres textiles y las fábricas de muebles. Esa transformación -de la industria al espectáculo- es casi una metáfora de lo que vive el punk en la Argentina: un género que empezó en sótanos y galpones del conurbano y hoy llena canchas techadas. El sábado por la noche, ese galpón reconvertido se vistió de gala para recibir a una de las bandas más queridas del público porteño.

Los alemanes y los nuestros

Die Toten Hosen llegó a la Argentina por primera vez en 1992, cuando se presentó en la discoteca Halley junto a Pilsen, el grupo que Enrique Chalar, más conocido como Pil, había formado después de la separación de Los Violadores. Aquella tocada en un boliche del centro porteño fue el punto de partida de un vínculo que se fue consolidando con el correr de los años. Desde entonces, el grupo acumuló más de quince visitas al país, entre las que se cuentan un recital compartido con Iggy Pop y los Ramones en 1996, una tocada en pleno San Telmo en 2015 y, ahora, esta despedida que incluyó escalas en Tandil y Rosario.

Lo que pasó el sábado fue mucho más que un recital de despedida: fue un encuentro entre generaciones. La banda repasó 33 canciones con dos bises a lo largo de casi dos horas de show, y eligió un repertorio que funcionó como una línea de tiempo de ese amor compartido. Sonaron clásicos del álbum Opium fürs Volk como Hier Kommt Alex, himnos del disco In Aller Stille, y también Reisefieber, el primer tema que grabaron en su álbum de 1981, en lo que fue un guiño a los fans más viejos que los siguen desde la época de los cassettes. Hubo espacio para versiones celebradas por el público porteño: Bonnie & Clyde, Donde las águilas se atreven, 1,2 ultraviolento, Represión y Ya no sos igual, además de una interpretación de Should I Stay or Should I Go de The Clash que hizo vibrar el estadio. El cierre, como no podía ser de otra manera, llegó con You'll Never Walk Alone, el clásico del musical que el grupo adoptó como bandera en cada gira.

La hermandad del punk

Pero la noche tuvo algo que la hizo única: los invitados argentinos fueron parte central del show, no un simple condimento. Ciro Pertussi y Luciano Scaglione, de Attaque 77, subieron al escenario y compartieron varios temas con los alemanes, en una devolución de gentilezas que tiene historia: Attaque 77 los acompañó en sus primeras visitas al país. Sergio Gramática, histórico cantante de Los Violadores -la banda de la que provenía Pil cuando armó Pilsen, justamente la agrupación que teloneó a los alemanes en su debut porteño-, también se hizo presente y cantó con la banda, en un cruce generacional que emocionó a los fans más antiguos. Mosca Velázquez, líder de 2', completó la nómina de invitados y recorrió el escenario junto al cantante Dave Campino durante uno de los temas, en una postal que quedará en la memoria de los asistentes.

Las tres fechas de esta gira final -Tandil, Rosario y Buenos Aires- tuvieron localidades agotadas, lo que confirma lo que cualquier fan sabe: Die Toten Hosen ocupa un lugar especial en el corazón del público argentino. Es un puesto que, por distintos motivos, también habitan los Rolling Stones, Guns N' Roses y los Ramones, esos grupos extranjeros que encontraron en la Argentina una segunda casa.

Dónde, cuándo y qué se come

La despedida quedó sellada en el Movistar Arena de Villa Crespo, en Humboldt 450, en una noche de sábado que se extendió hasta pasada la medianoche. Para los que quieran revivir el ambiente punk de otra época, en el barrio todavía quedan pizzerías de mostrador como El Sabor (Honduras y Scalabrini Ortiz) y la tradicional cantina El Faro (Honduras 4275), donde se puede comer una fugazzeta con una caña bien tirada después del show. Y para los que lleguen desde el conurbano, la estación Malabia del subte B queda a pocas cuadras del estadio.

Ahora bien, como todavía no se anunciaron fechas futuras en la Argentina, queda flotando una pregunta para los lectores que nos acompañan desde hace años: ¿qué show extranjero recordás como el más significativo que viste en vivo? Yo tengo el mío, pero me reservo la respuesta para la próxima nota. Mientras tanto, gracias a Die Toten Hosen por treinta y pico de años de buena música y de un cariño que no se compra con dinero.

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Elba ZimmermannCultura y espectáculos

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