Saltar al contenido
Tierra Colorada NoticiasTierra Colorada Noticias ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.530,00 -0,33%Dólar blue $1.545,00 -0,32%Dólar MEP $1.536,00 -0,24%Riesgo país 622 pb +1,80%
VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Aquellas tres semanas en las que George Lucas reescribió el final de una galaxia muy lejana

A comienzos de junio de 1980, cuando "El Imperio Contraataca" ya llevaba unos días en unas cien salas de 70 mm, el creador de Star Wars detectó un problema de continuidad en el último tramo de la película y decidió volver a rodar. Lo que siguió fue una carrera contrarreloj que culminó con un estreno ampliado del que casi nadie se enteró.

EZ
Elba ZimmermannCultura y espectáculos · · lectura 5 min
Aquellas tres semanas en las que George Lucas reescribió el final de una galaxia muy lejana

Lo dijo, casi como al pasar, una abuela de la colectividad gallega de Buenos Aires mientras acomodaba facturas en un patio de Balvanera: "A veces, hijo, las cosas importantes se arreglan a último momento y nadie se entera". La frase me vino a la memoria cuando terminé de leer el capítulo que J.W. Rinzler le dedica en "The Making of The Empire Strikes Back" a uno de los episodios más curiosos y menos comentados de la historia del cine de Hollywood: la corrección exprés del desenlace de "El Imperio Contraataca" cuando la película ya estaba en cartelera, y de la que casi nadie se enteró, precisamente. Les cuento, querido lector, cómo fue esa operación de quirófano cinematográfico que duró apenas tres semanas y que cambió para siempre el modo en que miramos el cierre de la segunda entrega de la saga de Star Wars, aunque ni siquiera lo sepamos.

Un estreno parcial y un final que no cerraba

Corría 1980 y George Lucas asistía a una de las primeras proyecciones de "El Imperio Contraataca" en formato 70 mm, una variante de alta calidad que se exhibía en apenas unos cien cines en Estados Unidos como anticipo del estreno masivo. La película ya estaba en la calle, con sus carteles luminosos y sus colas de fans, cuando Lucas detectó un problema de continuidad que, según sus palabras, podía confundir al espectador: el corte entre la cabina del Halcón Milenario, donde se refugiaban Han Solo, Chewbacca, C-3PO y la princesa Leia, y la sala médica de la fragata donde Luke Skywalker era atendido por robots después del duelo con Darth Vader, no dejaba del todo claro si ambos espacios pertenecían a la misma nave o a dos distintas. Para la mayoría del público pasó inadvertido, pero para el director, obsesivo con la coherencia interna de su universo, era un error que debía corregirse antes de que la película llegara al circuito amplio de salas.

El estreno masivo en 35 mm estaba previsto para el 18 de junio de 1980, así que a Lucas le quedaban exactamente tres semanas para resolver el entuerto. Decidió usarlas.

El llamado a Industrial Light and Magic

El primero en recibir el encargo fue Tom Smith, por entonces director general de Industrial Light and Magic, el estudio de efectos fundado por el propio Lucas en el norte de California. Smith contó que su primera reacción fue pensar que se trataba de una broma: estaban pidiéndole reescribir el final de una de las películas más esperadas de la historia del cine cuando ya había debutado en algunas salas. Lucas tuvo que explicarle que el estreno amplio todavía no se había concretado y que, por lo tanto, había margen operativo. Minutos después sonó otro teléfono, en este caso el de Ken Ralston, camarógrafo de efectos especiales que estaba descansando en Los Ángeles tras meses de turnos nocturnos en el rodaje. Su reacción fue calcada a la de Smith: incredulidad pura. Entre los dos, y con Joe Johnston como diseñador, se abocaron a la tarea de imaginar tres planos nuevos que resolvieran la transición espacial.

  • Un plano más amplio de la flota rebelde dispersándose en el espacio tras la batalla de Hoth.
  • Un acercamiento progresivo al Halcón Milenario justo antes de cortar a su cabina, para situar al espectador en el interior de la nave.
  • Una toma de raccord que conectaba visualmente la cabina de la nave de Han Solo con la fragata médica donde Luke se recuperaba, dejando claro que ambas pertenecían a la misma flotilla.

Tres semanas a contrarreloj, entre San Rafael y San Francisco

Las tomas nuevas se rodaron en San Rafael, localidad cercana a San Francisco donde funcionaban los talleres de Industrial Light and Magic, y combinaron material de archivo con modelos miniatura recién construidos, una práctica habitual en la casa para resolver urgencias narrativas sin gastar de más. Pero el trabajo no se limitó a las imágenes, porque también hubo que ajustar la banda sonora: el equipo de edición musical tuvo que extender la composición para acompañar la secuencia ampliada y, sobre todo, modificar parte del diálogo para que sonara como una comunicación emitida por los sistemas internos de las naves, no como una charla directa entre personajes en la misma habitación. Ese pequeño retoque de sonido fue, en buena medida, lo que terminó de cerrar la continuidad que Lucas buscaba.

Estreno ampliado, dos finales distintos y un secreto a voces

Todo quedó listo en el plazo previsto, es decir, justo a tiempo para el estreno masivo del 18 de junio de 1980. La versión en 35 mm llegó a las salas con los cambios ya incorporados, sin anuncio oficial y sin advertencia alguna al público. Lo que ocurrió, en la práctica, es que quienes vieron "El Imperio Contraataca" en las primeras semanas, en esas salas de 70 mm cuidadosamente seleccionadas, y quienes la descubrieron a partir del 18 de junio en cualquier multicine de barrio, estaban mirando dos finales distintos sin saberlo. La diferencia era sutil, claro está, casi un susurro visual que solo un director obsesivo como Lucas podía considerar inaceptable, pero estaba ahí, en la transición entre el Halcón y la fragata médica, en ese pequeño raccord espacial que se rodó contra reloj.

A mí, que he visto la película en cines, en VHS, en DVD, en Blu-ray y en plataformas de streaming, me resulta fascinante pensar que durante unas pocas semanas de 1980 convivieron en cartelera dos versiones de la misma obra, una original y otra corregida, y que la inmensa mayoría de los espectadores no tuvo la más remota idea. Lucas, fiel a su estilo, nunca hizo un comunicado al respecto, y el episodio quedó documentado recién cuando Rinzler lo rescató en las páginas de "The Making of The Empire Strikes Back" como una muestra más del modo artesanal, casi de galpón cinematográfico, con el que se construía el universo de Star Wars en sus primeros años. Como diría la señora de la colectividad gallega mientras sirve un vaso de vino: las cosas importantes a veces se arreglan a último momento, en silencio, y nadie se entera, pero igual quedan bien.

EZ
Elba ZimmermannCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo