Canapino le puso el ojo a Colapinto y le tiró flores con recibo: "Está teniendo un gran año"
El piloto de Arrecife desmenuzó la campaña del debutante en Alpine, destacó su regularidad y lo comparó con su propia experiencia en IndyCar. Además, se quejó de los híbridos y hasta miró Bathurst.
Abrimos con calor y cerramos con barro, que es como se cocina cualquier nota del automovilismo argentino en enero. Pero esta vez hay un condimento extra: Agustín Canapino, el piloto que sabe lo que es comerse una pista internacional con los dientes apretados, se sentó a charlar sobre Franco Colapinto y le dedicó palabras que, viniendo de un tipo como él, valen oro.
Para Canapino, la Fórmula 1 no es un ruido de fondo ni un tema de bar los domingos. La mira con la misma seriedad con la que mira su propio tablero. "Trato de mirar porque así siempre voy a aprender", tira, casi como pidiendo desculpas por mirar tanta tele. Y en esa pantalla, Colapinto aparece como protagonista.
El diagnóstico del arrecifeño
“Lo veo muy bien, creo que está teniendo un gran año. Lo está haciendo muy bien, lo veo muy asentado, muy firme, está andando rápido, está consiguiendo puntos. Puede cometer errores como cometen todos.”Agustín Canapino
La definición es concreta, sin redondeos. Canapino no se limita al elogio tibio de cumpleaños: apunta a tres ítems que en la F1 son moneda corriente entre los que saben. Asentado, firme, rápido. Y le suma el dato más codiciado del manual: puntos. Esos que en una categoría donde quince equipos pelean por veinte lugares son casi un certificado de buena conducta.
Colapinto disputa su primera temporada completa en la Fórmula 1 con Alpine, con un contrato extendido bajo el brazo y con la mochila de tener que pelearle a estructuras que mueven presupuestos que un piloto argentino no se anima ni a sumar. "Tiene la oportunidad de manejar un auto que hoy le da la oportunidad de sumar puntos y pelear una posición intermedia", analiza Canapino, que sabe lo que es sacarse chispas con un auto de media tabla.
El espejo de IndyCar y la queja por los híbridos
Acá aparece el costado más humano de la nota. Canapino sabe lo que es bajarse de un Torino del TC y subirse a un auto de IndyCar en Estados Unidos, con otro idioma, otro idioma técnico y otra forma de mirar una bandera a cuadros. Esa experiencia le sirve de espejo cuando mira a Colapinto. No es compasión: es comprensión de causa.
Y como buen piloto que mira todo, Canapino también se hace eco del debate que sacude a la categoría más famosa del mundo. Los sistemas híbridos y de recuperación de energía, esos que prometen eficiencia y entregan polémica, tienen a los protagonistas a maltraer. "Ni a los pilotos ni a los fans veo contentos", lanza, y deja entrever que espera cambios en las próximas temporadas. O sea: la queja está planteada, falta que la FIA la levante del mostrador.
Pronóstico que me reservo el derecho de errar
Canapino le abrió la puerta a Colapinto con palabras medidas, técnicas, sin espuma. El pibe de Pilar sigue acumulando kilómetros y puntos con un Alpine que no es la Ferrari de los sueños, pero que le permite existir en la elite. Si la regularidad que destacó Canapino se sostiene, la segunda temporada puede ser todavía mejor. Y si no se sostiene, al menos tendrá el elogio de uno de los nuestros, que no es poca cosa. Dicho esto, ya me siento habilitado a equivocarme tranquilo.
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