Cero a cero y a las manos: Argentina y Paraguay se juegan el oro en los penales
La final de los Juegos Suramericanos terminó sin goles en el estadio Marcelo Bielsa. Jainikoski pegó un tiro en el palo, Paraguay se quedó con diez por la expulsión de Fernández y la medalla dorada se define desde los doce pasos.
Otra vez Rosario nos regaló una tarde de esas que parecen un asfalto derretido. Pero no se preocupen: con este calor y este partido, al menos sudamos todos por igual.
La selección argentina Sub-23 empató 0 a 0 con Paraguay en la final del fútbol masculino de los Juegos Suramericanos y tendrá que ir a buscar la medalla de oro a la tanda de penales, esa lotería donde se mezcla el coraje con los nervios y un poco de lotería del destino.
Lo que dejó el partido en el Marcelo Bielsa
- Argentina tuvo las más claras, sobre todo en el segundo tiempo, cuando movió el banco y encontró espacios por izquierda.
- Facundo Jainikoski, ingresado desde el banco, fue figura: estrelló un remate en el palo y casi se convierte en villano o en héroe en la misma jugada.
- Ramiro Tulián también entró bien y armó sociedad con Jainikoski y Franco Domínguez: entre los tres fabricaron las situaciones más peligrosas.
- Paraguay terminó con diez por la expulsión de Thiago Fernández, que vio la segunda amarilla y dejó a su equipo a aguantar con el marcador en cero.
- Pedro Zarza y Junior Gamarra fueron los que más inquietaron para el conjunto de Antolín Alcaraz, con un remate de Gamarra que encontró bien parado a Máximo Leguizamón.
El primer tiempo fue un trámite trabado, como esos asados donde la carne tarda en llegar y nadie quiere ser el primero en quejarse. Domínguez armó una por derecha y la pelota le quedó a Ian Subiabre, pero Leonardo Sosa se vistió de arquero y tapó lo que pudo haber sido el gol. Paraguay contestó con una volea de Zarza que pasó besando el palo. Antes del descanso se armó un lío que terminó con amonestaciones para Subiabre, Gamarra y el propio Leguizamón, lo cual ya marca cómo se iba a jugar la segunda parte: con dientes apretados.
Mirá, no te voy a mentir: a la Argentina le faltó punch en los últimos metros. Se notó la ausencia de un nueve de área que resuelva con el arquero a tres metros de la línea, y se notó también que Paraguay hizo lo que hacen los equipos paraguayos en estas instancias: achicar, meter, correr y bancar. Ya nos habían ganado 2 a 1 en el Grupo B. Esta vez, con uno menos durante varios minutos, aguantaron y se llevaron el 0 a 0 como si fuera un gol.
El recorrido argentino hasta acá no fue un paseo: 1 a 0 a Uruguay, 1 a 1 con Venezuela que les alcanzó por diferencia de gol, y en semis un 1 a 0 a Perú con gol de Santiago Espíndola sobre el cierre, esos goles que te arruinan el hígado y te salvan el torneo. Paraguay, mientras tanto, viene de ganarle 1 a 0 a Chile y de mostrar una estructura que, aun sin pelota, incomoda.
En el partido por el bronce, Perú se quedó con la medalla al vencer 2 a 1 a Chile, un resultado que a esta altura ya es historia vieja para todos menos para los chilenos, que se vuelven con las manos vacías y la garganta seca.
Ahora viene lo que nadie quiere pero todos esperan: los penales. Cinco tiros, un arquero argentino que ya tuvo su tarde de atajadas y un Leandro Brey, me corrijo, un Leguizamón que respondió cuando le tiraron, del otro lado un Sosa que tapó lo suyo en el primer tiempo. Me reservo el derecho de errar el pronóstico, como siempre, pero si me obligan a tirar uno: Argentina tiene más nombres, Paraguay tiene más aguante. Y los penales son otra cosa. Que tiemble el arco del Bielsa: en cualquier momento arrancan a patear.
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