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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Chequeos que salvan: por qué ir al médico sin tener nada duele menos que esperar a que algo duela

Aunque el cuerpo no avise, hay señales silenciosas que sólo aparecen en un análisis o en la consulta. Acá en la zona centro, profesionales y vecinas coinciden en que la prevención a tiempo cambia la historia de cualquier tratamiento.

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Yanina BenítezSociedad y vida · · lectura 4 min
Chequeos que salvan: por qué ir al médico sin tener nada duele menos que esperar a que algo duela

Son las nueve de la mañana y en el consultorio de la calle 25 de Mayo ya hay varias personas esperando su turno. No vienen porque les duela algo ni porque se sientan mal. Vienen, simplemente, a hacerse el control anual. Marta, vecina del barrio Centro con cuarenta y dos años recién cumplidos, se acomoda en la silla mientras hojea una revista vieja y me cuenta que desde que cumplió los cuarenta va todos los años sin falta. "Al principio me daba fiaca, te juro. Pero el día que el médico me detectó la presión alta y pude empezar un tratamiento a tiempo entendí que esa media hora de espera me había ahorrado un disgusto grande", dice mientras le acomoda el turno a la hija que la acompaña.

Sentirse bien no siempre significa estar bien

De eso se trata justamente la medicina preventiva, de correr el velo antes de que aparezca cualquier síntoma. Una persona puede sentirse perfectamente, hacer su vida normal, trabajar, caminar, dormir bien, y sin embargo tener la presión arterial elevada, el colesterol alto o una glucemia alterada que con el paso de los meses se transforme en diabetes, en un evento cardiovascular o en algo más serio todavía. Los chequeos periódicos existen precisamente para detectar a tiempo esos factores que avanzan sin dar señales evidentes durante años, y que cuando finalmente dan la cara ya suelen haber hecho un daño considerable.

En una visita preventiva de las que se hacen en los centros de atención primaria el equipo de salud registra peso, talla, presión arterial, frecuencia cardíaca y función respiratoria, además de revisar ojos, oídos, piel y mucosas. Con esa información el profesional decide qué estudios corresponden según la edad, el sexo y el historial clínico de cada paciente, porque no es lo mismo un adulto joven sin antecedentes que alguien con padres diabéticos o con un infarto cardíaco en la familia. Los análisis de laboratorio aportan datos sobre el funcionamiento renal y hepático, los niveles asociados con diabetes y riesgo cardiovascular, la presencia de anemia o procesos inflamatorios. Cada análisis se indica según la consulta clínica individual, aclaran los profesionales, y no es una receta igual para todos.

La edad marca los plazos, los antecedentes los apuran

La frecuencia de los controles cambia según la etapa de la vida y los antecedentes personales y familiares. Michelle Spencer, enfermera especializada certificada de la Universidad de Utah, explicó que los cuidados preventivos contemplan el historial médico, los antecedentes familiares y el estado presente de salud para definir un plan individual. En términos generales, una persona sana sin antecedentes puede requerir un chequeo cada uno a tres años entre los veinte y los treinta; a partir de los cuarenta las recomendaciones suelen orientarse hacia controles anuales; entre los cuarenta y cinco y los setenta y cinco se recomienda incorporar la detección de cáncer colorrectal, con la colonoscopia cada diez años como una de las alternativas habituales, aunque los antecedentes pueden adelantar ese inicio. Desde los cincuenta hasta los cincuenta y nueve los chequeos anuales son los más frecuentes, y durante el embarazo las consultas prenatales regulares permiten detectar a tiempo complicaciones como preeclampsia, diabetes gestacional o problemas de crecimiento fetal.

  • Adultos jóvenes sanos sin antecedentes: un chequeo cada uno a tres años, entre los veinte y los treinta años.
  • A partir de los cuarenta: controles anuales con evaluación de presión arterial, lípidos y glucemia, entre otros.
  • Entre los cuarenta y cinco y los setenta y cinco: incorporar detección de cáncer colorrectal, colonoscopia cada diez años como alternativa habitual.
  • Durante el embarazo: consultas prenatales regulares para detectar preeclampsia, diabetes gestacional y problemas de crecimiento fetal.
  • Ante antecedentes familiares de enfermedades cardíacas, diabetes o ciertos cánceres: adelantar la frecuencia y los estudios según indicación profesional.

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Nosotros, los que caminamos estas cuadras del centro y vemos cómo se acumulan las farmacias, los laboratorios y los consultorios a pocas manzanas, sabemos que la diferencia entre llegar a tiempo y llegar tarde muchas veces depende de una decisión tan simple como pedir un turno. Marta, antes de despedirse, me dijo algo que me quedó dando vueltas. "No vayas al médico cuando te duela algo. Andá antes, así cuando algo duela ya sabés que hiciste todo lo que estaba a tu alcance". La frase es de vecina pero suena a indicación profesional, y es la mejor síntesis que escuché en mucho tiempo sobre por qué los controles médicos importan aun cuando uno se siente perfectamente bien.

YB
Yanina BenítezSociedad y vida

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