"Creo que el Dakar se va a correr": Benavides se aferra a la esperanza mientras el desierto se mueve
El piloto salteño, dos veces campeón en motos y ahora al volante de una Toyota Hilux, habló tras el Rally de Marruecos y le bajó la ansiedad a los fans: la organización sigue de cerca el clima en Arabia Saudita y la preparación, dice él, no se frena.
A esta altura, Kevin Benavides ya debería estar acostumbrado a las arenas movedizas. Pero no las del desierto: las de los calendarios. El salteño, bicampeón del Dakar en motos, atraviesa uno de los momentos más raros de su carrera deportiva, y ni siquiera el calor de noviembre se anima a aclararle el panorama.
En diálogo con la prensa, el piloto argentino dejó una frase que funciona casi como un mantra: "Creo que el Dakar se va a correr". Para cualquiera que siga la competencia, es el tipo de oración que se masculla bajito, con los dedos cruzados, mientras se mira el mapa de Medio Oriente.
La sombra de Medio Oriente
La tensión geopolítica en la península arábiga puso en jaque a la edición 2027, prevista para enero. Arabia Saudita es la sede confirmada desde hace varios años y allí se corrieron las últimas ediciones. Pero el ruido de fondo obligó a la Amaury Sport Organisation (ASO) a salir a dar explicaciones.
“ASO está tratando de resolver la problemática, porque es un tema que excede a los equipos.”Kevin Benavides
El salteño lo dejó en claro: el asunto "toca de cerca al Dakar" y es "un tema sensible". Pero también se mostró optimista con la tarea de los franceses. "Están trabajando y mirando por la seguridad para el mejor evento deportivo", aseguró, con ese tono de piloto curtido que sabe que, en el rally raid, la línea entre lo épico y lo peligroso a veces se cruza con un desvio de ruta.
¿Y si no es en Arabia?
- Benavides no descarta un cambio de sede: "No sé en qué zona de Arabia o si será en otro lugar".
- Para el piloto, lo central es que la carrera se dispute, más allá del país anfitrión.
- La decisión final, aclaró, pasa por la organización y por los tiempos logísticos que maneja ASO.
La preparación, intacta
Mientras tanto, Kevin sigue entrenando como si el reloj del Dakar no hubiera cambiado. Compite en la categoría Ultimate de autos con su navegante Lisandro Sisterna, a bordo de una Toyota Hilux T1+ del equipo Overdrive Racing. Ambos vienen de disputar el Rally de Marruecos, donde un golpe de carrera los dejó fuera de combate pero sin un rasgu. "No afecta en nada a la preparación, que sigue igual, porque es un factor externo que uno no puede controlar", resumió Benavides, con la filosofía de alguien que sabe que el desierto no espera a nadie.
El piloto lo dijo casi como una plegaria del oficio: los corredores solo pueden ocuparse de lo que les toca. "Sucederá lo que tenga que pasar", tiró, y uno no sabe si lo dijo resignado o liberado. Con Benavides, en general, las dos cosas van de la mano.
Así las cosas, el salteño mantiene la guardia alta y la caja de herramientas lista. Si el Dakar finalmente se corre en Arabia, será el ogro de siempre. Si se muda, será un capítulo nuevo en la historia grande del rally raid. En cualquiera de los dos escenarios, Kevin ya empezó a prepararse. Y eso, al menos, es lo único que un piloto puede prometer sin pisar en falso.
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