Detroit se plantó: Cunningham como faro y un perímetro nuevo para que la pelota no se quede corta
Los Pistons conservan el núcleo que ganó 60 partidos en el Este, blindaron a Duren y Ausar Thompson y salieron a buscar tiradores para abrirle la cancha a su base estrella. La apuesta es clara: menos solitaria y más espacio para soñar.
A esta altura del año, cuando uno piensa en Detroit, lo primero que viene a la cabeza no es precisamente sol y playa. Más bien barro, nieve y ese frío que cala hasta los huesos. Y sin embargo, en la NBA, los Pistons llegaron al verano con 60 victorias en el lomo y la sensación de que lo peor ya pasó. Ahora, el calor lo ponen ellos: la franquicia decidió no tocar lo que funcionó y, en lugar de una limpieza a fondo, eligió blindar el núcleo que la llevó a terminar primera en el Este.
La columna vertebral del equipo sigue siendo la misma. Tres bases caras, si me apuran: Cunningham, Duren y Thompson. A los dos interiores les llovieron extensiones de contrato que los dejan atornillados al proyecto por los próximos años. Y al base, que en la última campaña se consagró entre los mejores de la liga, lo siguen rodeando de piezas pensadas para una sola cosa: que no tenga que hacer todo solo.
El perímetro, la nueva obsesión
Para eso salieron al mercado. A la salida de Tobias Harris, respondieron con John Collins para sumar volumen interno y, sobre todo, con Isaiah Joe y Kevin Huerter, dos tiradores con credenciales. La idea es tan vieja como el propio básquet: si el rival te marca doble al base estrella en el pick and roll, lo mejor que podés hacer es castigar desde la línea de tres. La intención está clara, ahora falta que la pelota entre.
El otro punto que ilusiona y preocupa a partes iguales es la evolución de Ausar Thompson en ataque. Hasta aquí, el pibe se ganó el sueldo con el sello en defensa, donde es un escollo difícil de pasar. Pero si Detroit quiere dar el salto que le falta y dejar de conformarse con semifinales, necesita que su segundo interno empiece a generar juego con el balón en la mano. Es la gran variable pendiente del proyecto.
- 60 victorias en la última temporada regular, primer puesto en el Este.
- Cade Cunningham, base franquicia y líder creativo.
- Jalen Duren y Ausar Thompson, extensiones blindadas.
- Isaiah Joe y Kevin Huerter, refuerzos de tiro.
- John Collins, incorporación interna tras la salida de Harris.
- Bickerstaff, el entrenador que buscará armar la segunda opción creadora.
Dicho esto, los Pistons no son una fábrica de milagros. Duren y Thompson mandan en la pintura con su atleticismo y su tapa habitual, pero ninguno de los dos te cambia un partido con un triple en la esquina. Si los nuevos tiradores no responden, los rivales se les van a cerrar adentro como si fuera un domingo en familia y la cocina de la abuela. La efectividad de afuera será el termómetro que marque hasta dónde puede llegar este equipo en una serie larga.
El movimiento de piezas terminó, las aguas se calmaron y Detroit se presenta a la 2026-27 sin rebeldías ni ídolos: con un plantel pensado para confirmar que lo del año pasado no fue casualidad. Yo, si me preguntan a esta altura, me guardo el pronóstico: lo veo peleando arriba, pero con la sospecha de que sin un salto real de Thompson o sin que Huerter y Joe den la talla, el techo otra vez se va a quedar en el mismo lugar. Que el tiempo dirá, como siempre, quién tuvo razón.
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