Djokovic salvó la ropa en Pekín y ahora va por Medvedev: el show de las luces led y la queja eterna
El serbio le ganó a Zverev en tres sets, discutió un punto repetido por un cartel luminoso y se metió entre los cuatro mejores del ATP 500. Enfrente lo espera un ruso con hambre y un argentino que se quedó en el camino.
Dicen que en China todo se ve con otra luz, pero esta vez la iluminación le jugó una mala pasada a Novak Djokovic. Un cartel led, de esos que en Buenos Aires serían el cartel de un maxiquioso de Avenida Avellaneda, decidió meterse en el partido más importante del día y cambiarle el destino a un punto. Total, ya sabemos cómo son estos artefactos: aparecen cuando nadie los llama.
El serbio terminó festejando, claro, que es lo que acostumbra. Le dio vuelta el partido a Alexander Zverev con parciales de 4-6, 6-4 y 6-4, en un encuentro que duró más de dos horas y que tuvo al menos un capítulo de novela incluido. Djokovic, número 11 del mundo, se metió en las semifinales del ATP 500 de Pekín, donde lo espera Daniil Medvedev.
El punto que se repitió y la bronca del número 11
El cruce se definía por detalles y el detalle llegó por donde menos se esperaba. En pleno game, Zverev le erró a un golpe y paró la pelota para decirle al juez que las luces de un cartel le habían hecho sombra. El árbitro le compró el argumento y ordenó repetir el punto por supuesta obstrucción. Djokovic, que tiene la paciencia de un jubilado en la cola del banco un lunes, estalló.
“Es uno de los cambios más estúpidos que he visto en mi vida”Novak Djokovic
Después, ya con la raqueta en la mano y la calentura a cuestas, le agregó al árbitro: No tiene sentido. Igual el partido siguió, el serbio ganó, y todos nos quedamos con la duda de qué hubiera pasado si ese puntito no se repetía. Dato para el ajedrecista del bar: en el tenis, como en la vida, a veces un led te arruina la tarde.
Lo que viene: el ruso, el polaco y el aussie
En la otra vereda del cuadro, Medvedev, número seis del ranking, despachó al único latinoamericano que quedaba en carrera, Francisco Cerúndolo, por 7-6 y 6-3. El ruso, para el que el tiempo es un trámite, dejó al argentino con las valijas listas. Y en la otra semifinal, el polaco Hubert Hurkacz, ubicado en el puesto 39, se cruzará con el australiano Álex de Miñaur, décimo del mundo. Dos estilos distintos, una sola plaza en la final.
- Djokovic (11) vs. Medvedev (6), con un historial que el serbio conoce de memoria
- Hurkacz (39) vs. De Miñaur (10), con el polaco buscando su primer título de la temporada
Después del triunfo, Nole habló de lo que lo mueve a seguir. Dijo que la motivación sigue siendo inmensa cuando uno se siente bien y compite mano a mano con los mejores. Y agregó, casi en tono confesión, que el año le pegó duro por distintos motivos, pero que las ganas de enfrentarse a los pibes de veinte años siguen intactas. Algo así como el tano del barrio que a los 55 sigue yendo a la pelota de los domingos y mete un gol de vez en cuando.
Ahora se viene Medvedev, un jugador al que el serbio sabe ganarle pero que siempre le hace sudar la camiseta. Para los que llevamos años mirando tenis, es como ir a la carnicería de siempre: sabés que la carne es buena, pero nunca sabés si te la van a cortar fina o gruesa. Yo, mientras escribo esto y miro el termómetro que no baja de los 30 grados, me reservo el derecho de errar el pronóstico: si Djokovic entra enchufado, pasa él; si aparece la versión Medvedev de los mejores meses, la cosa se complica. Pero eso lo veremos el viernes.
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