El dólar cerró a mil quinientos treinta y cinco pesos en el Banco Nación y la inflación de septiembre trepó a 1,9 por ciento
La cotización minorista se mantuvo estable durante toda la rueda, mientras el blue operó a mil quinientos cincuenta pesos y el dólar tarjeta se ubicó en dos mil siete pesos con veinte centavos. El INDEC confirmó una aceleración mensual de una décima respecto de agosto y un acumulado del 23,6 por ciento en lo que va del año.
El precio del kilo de hoja verde quedó este jueves en mil cuatrocientos ochenta y cinco pesos para la compra y mil quinientos treinta y cinco pesos para la venta en las pizarras del Banco Nación, en una jornada cambiaria que se caracterizó por la ausencia de movimientos bruscos y por la continuidad de la tendencia que predominó a lo largo de la semana en el segmento minorista. La cotización, que constituye la referencia para la enorme mayoría de las operaciones cotidianas de los argentinos, se sostuvo sin variaciones significativas respecto de las ruedas previas y reflejó un escenario de relativa calma en el frente cambiario formal.
En paralelo, el mercado informal operó a mil quinientos cincuenta pesos para la venta del denominado dólar blue, lo que dejó una brecha de aproximadamente quince pesos entre ambas cotizaciones. Para quienes realizaron compras en moneda extranjera en el exterior o contrataron servicios en el extranjero, el tipo de cambio aplicable bajo la modalidad de dólar tarjeta ascendió a dos mil siete pesos con veinte centavos por dólar, un valor que surge de aplicar el treinta por ciento de percepción a cuenta del impuesto a las Ganancias sobre el precio minorista, luego de la eliminación del impuesto PAIS.
La inflación de septiembre y sus rubros más sensibles
El INDEC informó que la inflación de septiembre alcanzó el 1,9 por ciento mensual, lo que representó una aceleración de una décima respecto del 1,7 por ciento registrado en agosto y confirmó que la dinámica de precios mantiene su sendero ascendente. En los primeros nueve meses del año, el índice acumula un alza del 23,6 por ciento, una cifra que, pese a la desaceleración respecto de años anteriores, continúa erosionando el poder de compra de salarios y jubilaciones.
- Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles fue el rubro que más presión ejerció sobre el resultado mensual, en línea con los ajustes tarifarios que siguieron impactingo en los hogares.
- Educación registró subas asociadas al inicio del ciclo lectivo en distintos niveles y a la actualización de cuotas en instituciones privadas.
- Comunicación mostró incrementos vinculados a los servicios de telefonía e internet, un rubro que pesa con fuerza en el presupuesto de las familias de ingresos medios.
- Salud aportó alzas por encima del promedio, con impacto en medicamentos, consultas y coberturas prepagas.
En el frente financiero, el riesgo país elaborado por JP Morgan cerró la jornada en 611 puntos y acumuló una suba por tercera rueda consecutiva, arrastrado por la caída de los bonos soberanos: los títulos bajo ley local retrocedieron hasta 1,4 por ciento y los Globales cayeron hasta 0,5 por ciento. En el segmento de activos digitales, el Bitcoin cerró a 82.228,87 dólares y el Ether a 2.371,61 dólares, en una jornada de cotizaciones sostenidas durante las veinticuatro horas.
Lo que dice el organismo técnico, con un 23,6 por ciento acumulado y un 1,9 por ciento mensual, contrasta con lo que se empieza a ver en la chacra cotidiana de los argentinos: en los almacenes barriales de Misiones, las cooperativeas agrícolas y los talleres mecánicos del conurbano, los proveedores ya remarcan listas con subas que, en varios casos, superan el índice oficial, mientras los sueldos tardan en recomponerse y el precio del kilo de hoja verde en góndola —y no solo en la pizarra del Banco Nación— se paga a valores que nadie termina de poder defender. Juan Carlos Pereira, colono de la colonia Alicia Alta en Apóstoles, resumió la sensación al recorrer el galpón: "Te dicen que la inflación baja y vos vas al almacén y el aceite subió otra vez, la yerba subió otra vez, el combustible subió otra vez; la diferencia entre lo que publican y lo que vivimos se la queda alguien, y ese alguien no somos nosotros". El interrogante que queda planteado de cara al cierre del año es, justamente, quién se queda con la diferencia entre un índice que el INDEC presenta como estabilizado y una realidad de precios que, en el territorio, sigue mostrando la misma presión de siempre.
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