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VIE, 16 OCT 2026
Deportes

El Messi de 142 centímetros que un formador del Barcelona mandó a no fichar y se comió su propia advertencia

Tres evaluaciones inéditas del otoño europeo de 2000 muestran a un Messi de 13 años, flaco y pequeño, que casi queda afuera del Barsa por falta de físico. Después ganó todo y se convirtió en el máximo goleador de la historia del club.

LT
Leandro TkachukDeportes · · lectura 4 min
El Messi de 142 centímetros que un formador del Barcelona mandó a no fichar y se comió su propia advertencia

Calor de noviembre en Buenos Aires uno se imagina, no en Cataluña. Pero el pibe que cruzó el charco en busca de un lugar en el mundo tenía trece años, medía 142 centímetros y, según al menos uno de los formadores que lo evaluaron a la llegada, no daba el piné. Sí, Leo. El tipo que después rompió todos los relojes del fútbol mundial estuvo a punto de ser devuelto a la casa sin escalas, y el documento que lo prueba recién ahora salió a la luz, veintiséis años después.

La historia se conoce de refilón: el Barcelona mandó a tres captadores a mirar al chico de Rosario que ya hacía maravillas en las inferiores de Newell's. Lo sometieron a pruebas, le tomaron los tiempos, lo compararon con rivales de su edad. Y tres de ellos volvieron con informes que, como mínimo, dan para escribir un libro entero de lo que es el olfato equivocado en una oficina.

El informe que pedía que no lo ficharan

“Considero que es un jugador de una calidad técnica indiscutible, pero su limitación física le impide poder competir ahora mismo en su categoría. CREO QUE NO S'HA DE FICHAR. Seguir su evolución física y volver a probarlo dentro de un par de años.”Formador del Barcelona, otoño de 2000

Cuentan que el captador firmaba con cierto fastidio. Veía al pibe y lo reconocía como un jugador distinto, pero tenía el síndrome del formador de oficina: si no entra en la planilla de peso y talla, no sirve. Esa misma lógica que después dejaría afuera de cualquier club del mundo a cracks que todavía no se sabe que lo son. Messi, según ese papelito, tenía que esperar dos años. Uffff.

Los otros dos informes: uno lo comparó con Maradona, otro apostó a futuro

  • "Salvando las distancias, es un Maradona (pequeño de edad). Yo lo ficharía, tiene que ir a mucho más. Ya veremos su evolución."
  • "Por su edad, es un jugador técnicamente muy completo, destaca sobre sus compañeros, tiene visión de juego, es ágil, tiene un dribbling muy bueno y un buen pase", aunque también señalaba la falta de físico frente a sus rivales.
  • Los tres coincidían en algo: el pibe era distinto. Lo que cambió fue el cálculo sobre cuánto le importaba el físico en una carrera que ya se veía larga.

Miento si digo que el segundo informe es profético. Es apenas una corazonada escrita con birome en un formulario: el tipo vio a Messi y le salió la comparación que a cualquiera se le viene a la cabeza cuando un zurdito chiquito la rompe en una cancha. Lo de Maradona es el techo de cualquier halago en Argentina. Firmarlo en un papel de esos tiene su valentía, sobre todo en un club que por entonces estaba más pendiente de otras cosas. Bueno, y también puso el ojo clínico justo a tiempo.

Por suerte para todos, ganó la visión y no la planilla. Carles Rexach, el entonces secretario técnico, viajó, se sentó con la familia y el 14 de diciembre de 2000 firmó el compromiso en una servilleta de papel. Literal. Una servilleta, con la frase "bajo su responsabilidad y a pesar de algunas opiniones en contra". Ahora que esas opiniones se conocieron, la firma cobra otro tono: Rexach se la jugó contra su propio scouting y le ganó la pulseada al que pidió esperar dos años.

El chico que terminó en 170 y goleó a todos

Debut en el primer equipo en 2004, con diecisiete. Después vino todo lo que ya se sabe de memoria: 778 partidos oficiales con la camiseta del Barcelona, 672 goles y 35 títulos. Superó a anybody como máximo anotador histórico del club, y eso que durante mucho tiempo el récord parecía intocable. El pibe de 142 centímetros al que mandaron a esperar terminó siendo el más grande de todos, aunque la altura siga sin ser lo suyo.

Quedó el misterio de los dos años. ¿Qué hubiera pasado si el Barcelona le hacía caso al informe en mayúsculas? Messi volvía a Newell's, se probaba en River o en Europa de grande. Igual era Messi, claro. Pero cuántas veces un pibe así se pierde en el camino porque alguien con planilla decide que no está listo y el club no tiene un Rexach que firme lo que haga falta en una servilleta. Esa es la pregunta que estos tres informes viejos vuelven a poner sobre la mesa.

Pronóstico que me reservo el derecho de errar: dentro de otros veintiséis años, alguien va a filtrar el informe del pibe que vaya a romperla y otra vez va a decir "no estaba listo". Siempre hay uno. La historia del fútbol se escribe dos veces: primero en los formularios, después en la cancha.

LT

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