El nuevo mouse de Logitech que te hace sentir el clic en la yema del dedo: claves del PRO X3 Superstrike
La marca suiza presentó un periférico pensado para shooters competitivos que reemplaza los switches mecánicos por un sensor inductivo con respuesta háptica configurable. Pesa 59 gramos, se puede usar sin cables y promete hasta 135 horas de autonomía.
Como me decía mi vieja mientras freía milanesas en la cocina de casa: la diferencia entre una herramienta y un buen instrumento está en cómo responde a la mano. Y esa idea vuelve a mí cada vez que pruebo un periférico que se anima a cambiar lo que parecía inamovible. El Logitech G PRO X3 Superstrike llega con una apuesta concreta: terminar con el clic tal como lo conocíamos y abrir la puerta a una sensación nueva, ajustable botón por botón, pensada para el vértigo de los shooters competitivos.
Antes de meternos en el software, vale la pena mirar el aparato en sí. Es un mouse simétrico, sin perforaciones en la carcasa, que pesa apenas 59 gramos, un número que en el ambiente gamer se persigue como si fuera una medalla. En la base lleva patas de PTFE que prometen un deslizamiento parejo tanto en las clásicas alfombrillas de tela como en las más exóticas de cristal, y la caja incluye unas cintas de agarre opcionales para los dedos que quieran todavía más control.
El clic deja de ser un interruptor y pasa a ser un sensor
La gran novedad se llama HITS, un sistema que reemplaza los microinterruptores mecánicos u ópticos que todos asociamos con el click por un sensor inductivo combinado con una respuesta háptica. ¿Qué significa en la práctica? Que el mouse detecta la pulsación y, al mismo tiempo, devuelve una vibración configurable que se puede sentir en la yema del dedo. Es como pasar de golpear una tecla de máquina de escribir a tocar un piano con un mecanismo sensible al matiz.
- Punto de activación del clic modificable desde el software Logitech G HUB, disponible para PC y Mac.
- Función Rapid Trigger para regular la distancia de reinicio de la pulsación, clave en títulos donde se necesita spamear movimiento.
- Seis niveles de intensidad de vibración para encontrar la sensación justa en cada usuario.
- Memoria interna que guarda los ajustes y permite llevar el mouse a una PC de LAN o cybercafé sin reinstalar nada.
Todo eso se administra desde el programa Logitech G HUB, que es donde se cocina realmente la experiencia. Desde ahí se puede elegir el juego al que se va a jugar, ya sea Valorant, Counter-Strike 2, Apex Legends o Call of Duty: Warzone, y dejarlo listo antes de sentarse frente al monitor. La gracia es que, una vez configurado, esos valores quedan guardados en el propio dispositivo, así que no hay que renegar cada vez que se enchufa en otra computadora.
Sin cables, con mucha batería y un sensor de 44.000 DPI
En la trastienda, el PRO X3 Superstrike trabaja con la tecnología inalámbrica LIGHTSPEED de la marca y también se puede usar con un cable USB-C para los puristas. La tasa de sondeo llega hasta los 8000 Hz, aunque la propia Logitech aclara que para exprimir ese número hace falta un procesador moderno y, en lo posible, un monitor de 240 Hz o más. El sensor HERO 2, mientras tanto, escala hasta los 44.000 DPI, un rango que parece de ciencia ficción pero que en shooters de alto nivel sirve para los que juegan con sensibilidad baja y necesitan precisión quirúrgica.
La autonomía es otra de las cifras que dan que hablar: hasta 135 horas de batería, unas 45 horas más que su antecesor, el PRO X2. Además, mantiene la compatibilidad con la alfombrilla POWERPLAY, que carga el mouse de forma inalámbrica, así que en la práctica el jugador puede olvidarse de buscar un cable en lo que dura un torneo. Y por si hacía falta aclararlo, el cerebro del asunto es el chipset NxLOGI, el que se encarga de que tanta configuración funcione sin que el mouse se transforme en un trasto.
Ahora bien, no todo es color de rosa niRGB en la carcasa. La decisión de apuntarlo a la competencia se nota en lo que el dispositivo deja afuera: no trae iluminación de ningún tipo, no tiene botones laterales extra para abrir chats o lanzar macros, y la rueda de desplazamiento es la clásica, con pasos firmes y sin el modo de giro libre que tienen otros modelos. Es un mouse que sabe lo que quiere ser y no se distrae con fuegos artificiales.
“La propuesta concentra sus funciones en el control del movimiento y las pulsaciones durante las partidas, dejando de lado los adornos que suelen sumar peso y complejidad.”Descripción del producto
Lo que me queda dando vueltas es la pregunta del final, esa que suele aparecer cuando un fabricante le mete tanta tecnología a un periférico: ¿priorizamos la sensación, la autonomía, el peso o la cantidad de botones? El PRO X3 Superstrike parece responder sin dudarlo: prefiere que el clic se sienta distinto en cada dedo antes que sumar funciones de las que uno se termina olvidando a las dos partidas. Es una postura, y en un mercado donde muchos modelos tratan de contentar a todos, se agradece que alguien elija un camino y lo recorra hasta el final.
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