El regalo para mamá salió más caro, pero las ventas pyme siguen sin levantar: quinta caída al hilo en el Día de la Madre
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) cerró el balance del Día de la Madre 2026 con una baja real del 1,4% en la facturación del comercio minorista, pese a que casi nueve de cada diez locales ofrecieron descuentos, cuotas sin interés y promociones bancarias. El ticket promedio quedó en 63.197 pesos y cuatro de los seis rubros relevados terminaron en rojo.
A 63.197 pesos quedó, en términos corrientes, el ticket promedio que dejó el Día de la Madre 2026 en los comercios minoristas pymes argentinos, según el relevamiento difundido por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Detrás de esa cifra, sin embargo, se esconde un dato mucho más elocuente: las ventas medidas en términos reales cayeron 1,4% interanual y acumularon así cinco años consecutivos en retroceso, una racha que se sostiene desde 2022 y que confirma que las promociones ya no alcanzan para torcerle el brazo a un consumidor que compra menos, más barato y cada vez más tarde.
El cuadro que describe el informe es el de un comercio que tiró la totalidad de su artillería promocional y, aun así, no pudo mover la aguja. El 88,9% de los locales relevados aplicó algún tipo de beneficio: descuentos directos, cuotas sin interés financiadas por los bancos, bonificaciones especiales o combinaciones tipo 2x1 y 3x2. El esfuerzo comercial, no obstante, chocó contra un público que eligió artículos de menor valor unitario, concentró el gasto en bienes durables postergables como neveras, lavarropas o celulares, y reconfiguró la fecha más como una salida para regalos chicos que como una jornada de consumo fuerte.
Quién ganó y quién perdió en la pulseada por el ticket
Cuando se desagrega por rubro, el promedio general oculta escenas muy distintas adentro de las vidrieras. Por encima de la media quedaron tres líneas que concentran los regalos más clásicos de la fecha: cosméticos y perfumería lideraron con tickets cercanos a los 88.000 pesos, seguidos por electrodomésticos y artefactos del hogar, en torno a los 72.581 pesos, y por calzado y marroquinería, que promedió unos 67.332 pesos. Más abajo se ubicaron equipos periféricos, accesorios y celulares (60.089 pesos), indumentaria (55.416 pesos) y, en el extremo inferior, librería, con 37.638 pesos.
El problema es que cuatro de los seis rubros relevados terminaron en terreno negativo. La peorperformance fue para electrodomésticos, con una caída interanual del 3,6%, arrastrada por una demanda que se replegó hacia pequeños aparatos y líneas de entrada y que, además, migró buena parte de la consulta hacia los canales digitales en desmedo de los locales físicos. Cosméticos y perfumería retrocedió 3,2%, golpeada por las lluvias que barrieron el Área Metropolitana de Buenos Aires y gran parte del interior durante los días previos y que recortaron la circulación de gente en los centros comerciales. Equipos periféricos y accesorios de celulares perdieron otro 3,2%, en un contexto en el que la gente postergó la renovación del teléfono y se inclinó por accesorios más accesibles. Calzado y marroquinería cerró con una baja del 2,2%, sostenida casi exclusivamente por los esquemas de cuotas sin interés.
Los únicos que zafaron: librería y, por muy poco, la indumentaria
En un panorama dominado por las caídas, hubo dos rubros que lograron quedar del lado positivo. Librería mostró una suba del 3,4% y se consolidó como el regalo “de emergencia” de la fecha, una categoría que permite cumplir con el ritual sin comprometer demasiado el bolsillo. Indumentaria, en tanto, anotó apenas un 0,1% de crecimiento, apoyada en liquidaciones y promociones agresivas que se llevaron puesto gran parte de la rentabilidad de los comercios.
El balance subjetivo de los propios comerciantes terminó de pintar el escenario. El 51,3% consideró que las ventas estuvieron en línea con lo que esperaba —un dato que, leído con cuidado, revela más conformismo que entusiasmo—, mientras que un 35,4% las calificó como peores de lo previsto y apenas un 13,3% las vio por encima de sus expectativas. En un país donde la inflación ya licuó la utilidad de muchísimas pyme, “en línea con lo esperado” suele significar resignación lisa y llana frente a un resultado magro: la fecha madre del calendario comercial volvió a dejarlos con la facturación en rojo, la caja flaca y la promesa de que la próxima jornada fuerte traerá un poco más de aire.
Como suele ocurrir cuando el dato macro no cierra con la sensación de mostrador, la pregunta de fondo vuelve a quedar flotando en el aire: si casi el 90% de los comercios ofreció descuentos y financiamiento, y aun así las ventas en términos reales cayeron por quinto año seguido, la diferencia entre lo que el consumidor pagó y lo que efectivamente ingresó a las pymes se la terminaron llevando, otra vez, las entidades bancarias y las plataformas digitales, en un negocio en el que la pyme pone la vidriera, el mostrador y el riesgo, pero no se queda con el margen. ¿Quién se lleva, entonces, la diferencia de un Día de la Madre que cada año se festeja más barato?
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