Emmanuel Carrère en Buenos Aires: la tarde en que casi mil personas se quedaron calladas para escuchar a un escritor francés
El autor de El adversario y Koljós pasó por el FILBA, fue entrevistado por Leila Guerriero en la Facultad de Derecho y atendió a la prensa en Eterna Cadencia. Una visita que movilizó a miles de lectores.
Son las seis y media de la tarde del viernes 2 de octubre y la cola que rodea la Facultad de Derecho de la UBA, acá en la zona centro, no se mueve. Hay gente sentada en el piso, otros revisando el teléfono para ver si todavía quedan entradas, varias parejas que llegaron juntas y unas cuantas señoras mayores con libretitas en la mano. Más de uno repite lo mismo en voz baja, como si fuera un mantra: «no me quiero perder a Carrère». Cuando por fin abren las puertas del auditorio, el lugar se llena hasta las últimas butacas y la ovación que recibe al escritor francés Emmanuel Carrère suena, sí, a la de un recital. Casi mil personas quedan en silencio absoluto apenas empieza a hablar.
Yo estuve ahí, mezclada entre los lectores que vinieron de todos los barrios, y lo primero que me llamó la atención fue la calma con la que Carrère se paró en el escenario: camisa a cuadros arremangada, remera negra y zapatillas, como si se hubiera bajado de un taxi y no de un avión que cruzó el Atlántico. Del otro lado, con el mismo pulso firme de siempre, lo esperaba Leila Guerriero, referente ineludible del periodismo narrativo latinoamericano, que le hizo una entrevista pública que se extendió durante más de una hora y media.
Lo que dijo Carrère sobre escribir, sobre el dolor y sobre inteligencia artificial
Durante la charla, Carrère repasó su recorrido con una franqueza que descoloca. Habló de sus primeras ficciones escritas «en un trance alucinatorio», del bloqueo creativo que vino después, y de cómo la biografía de Philip K. Dick lo sacó de la parálisis. Recordó el caso de El adversario, el libro en el que narró la historia de Jean-Claude Romand, un hombre que asesinó a su familia para sostener durante años una mentira descomunal. Sobre ese trabajo confeso algo que nos dejó helados: durante dos años abandonó el proyecto y, cuando por fin volvió, entendió que «una historia así de monstruosa en un punto tiene que ver con casi todos nosotros».
“En la escritura siempre hay que ir adonde uno no quiere ir.”Emmanuel Carrère
También contó que Koljós, el libro que vino a presentar al FILBA y que Anagrama acaba de publicar en la Argentina, cierra por ahora un arco larguísimo de su obra: es la historia de su propia infancia y de la vida de sus padres, los dos fallecidos en 2023, con apenas unos meses de diferencia. Cuando Guerriero le preguntó por ese duelo, Carrère bajó un cambio la velocidad y habló de escribir como una manera de «intentar entender» lo que le pasó.
La conferencia de prensa en Eterna Cadencia
Por la mañana, el mismo viernes, el escritor había pasado por el bar de la librería Eterna Cadencia, donde atendió a la prensa con frases cortas y un semblante afable, casi de abuelo paciente. Cuando le preguntaron por la irrupción de la inteligencia artificial en el mundo de las letras, respondió con una media sonrisa que a esta altura ya es famosa entre quienes lo siguen: dijo que tiene «la suerte de ser demasiado viejo para que sea su problema». El cruce de declaraciones arrancó más de una risa entre los colegas que cubrimos el evento.
- El auditorio de la Facultad de Derecho de la UBA, colmado con casi mil personas, fue el escenario principal de la visita.
- La entrevista pública estuvo a cargo de la periodista Leila Guerriero, en el marco del FILBA.
- Por la mañana, Carrère había brindado una conferencia de prensa en el bar de la librería Eterna Cadencia.
- El libro presentado fue Koljós (2025), editado en la Argentina por Anagrama, que recorre la vida de sus padres.
- Sus obras anteriores, como El adversario, De vidas ajenas, El Reino, Yoga y V13, están disponibles en librerías de todo el país.
Una de las cosas que más me quedó dando vueltas, y que vale la pena compartir con quienes no pudieron estar, fue la imagen de la fila en la Facultad de Derecho. El FILBA movilizó a una franja de lectores enorme, muchos de ellos dispuestos a reorganizar toda su agenda para no perderse ninguna de las apariciones del autor. Eso, viniendo de un escritor francés que escribe cosas densas y muchas veces dolorosas, dice bastante del lazo raro que se arma entre un libro y quien lo lee. Para los que se quedaron con ganas, los libros de Carrère están en las librerías de siempre, esperándolos en la góndola de Anagrama. Yo, mientras tanto, me sigo preguntando en qué orden leerlo. ¿Leíste a Carrère? ¿Cuál de sus libros te enganchó más?
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