Final a la vista: la Sub-20 ganó con el reloj echando humo y va por la dorada ante Paraguay
Santiago Espíndola facturó a los 89 en Rosario y le dio a la Argentina el pasaje a la final de los Suramericanos Santa Fe 2026. El viernes, frente al mismo Paraguay que lo goleó en el debut, el equipo de Placente irá por la medalla de oro.
Dicen que el calor de Rosario en noviembre te pega como ladrillo en la nuca. Y la Argentina de Placente otra vez decidió esperar hasta último momento para sacarse ese peso de encima. Cuando el reloj ya miraba de reojo el minuto 89 y el empate era una sombra pesada, Santiago Espíndola tomó una pelota que andaba dando vueltas afuera del área y la mandó a guardar junto a un palo. 1-0 contra Perú, en el Coloso del Parque, y pasaje a la final de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.
Lo del pibe de Rojas no fue un gol cualquiera. Fue el gol de alguien que arrancó el torneo desde el banco, que se ganó el puesto a fuerza de corridas y que ya acumula 290 minutos en cuatro partidos en apenas siete días. Y encima lo define en el momento exacto, cuando el arco se empecina en achicarse y los nervios se ponen grandes.
Una final con gusto a revancha
Porque el viernes a las 15, la Argentina se cruzará con Paraguay, que viene de ganarle 1-0 a Chile. Y la historia tiene condimento extra: fue justamente Paraguay quien lo goleó 2-1 en el debut, la única mancha del recorrido albiceleste. Ahora será otra cosa: se juega la dorada, en casa, con una generación que se acostumbró a resolver partidos en el epílogo.
La fórmula Placente: amurallarse atrás y rezar arriba
El entrenador plantó un 5-2-3 de manual, con Espíndola y Carrizo como dupla de mediocampistas centrales, Thiago Pérez y Matías Salas abiertos como wingers, y el tridente Subiambre-Domínguez Ávila-Tulián arriba. A los 20 del segundo tiempo metió a Uriel Ojeda por Carrizo y dejó a Espíndola haciendo malabares solo en el medio. La idea era clara: aguantar, esperar, lastimar. Y casi le sale mal, porque las manos a mano de Domínguez Ávila se cansaron de chocar con el arquero peruano.
Una selección que tiene el ADN del descuento
No es la primera vez, ni será la última. La Argentina de Placente viene coleccionando goles con el cronómetro en contra:
- Ante Uruguay, Domínguez Ávila facturó a los 75 para otro 1-0 ajustado.
- Contra Venezuela, Ramiro Tulián empató en el minuto 94 y mandó la serie a penales en las semifinales.
- Ahora, Espíndola rompió la red cuando el partido ya se olía a alargue.
La frase de Espíndola después del partido resume el espíritu de la delegación: el plantel busca sostener el esfuerzo con encuentros cada dos días y se permite la alegría del gol decisivo. A sus 18 años, el volante de River que llegó de chico desde el Club Argentino de Rojas lo vive como un sueño que todavía no termina.
Mi pronóstico, con el saludable derecho a errar que me reservo: si la Argentina aguanta el primer cuarto de hora sin que Paraguay le meta la garra del debut, los pibes de Placente se quedan con la dorada. Y si no, nos tocará aplaudir igual, porque esta camada ya nos regaló una semana de infarto.
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