Huella Mayor: los abuelos neuquinos ya tienen programa propio para recorrer la provincia
El Gobierno presentó un plan de turismo social para mayores de 60 años con residencias de al menos cinco años en Neuquén. Salidas semanales, destinos cordilleranos y la costa, y todo financiado desde el Estado provincial.
Son más de las diez de la mañana del martes y la explanada del estadio Ruca Che ya parece una fiesta de pueblo. Decenas de micros descargan pasajeros con gorras, mochilas chicas y termos bajo el sol neuquino. Acá en la zona centro de la capital, los jubilados y jubiladas bajan con el paso tranquilo, pero con los ojos bien abiertos: vinieron a ver de qué se trata eso de Huella Mayor, el programa de turismo social que esta mañana presenta el Gobierno de la provincia y que los tiene como destinatarios principales.
Hasta donde se ve, el convite funcionó: según los datos que manejaron los organizadores, se acercaron más de 1.200 personas mayores de distintos puntos del territorio neuquino, además de representantes de centros de jubilados, municipios y entidades de la sociedad civil. Lo que se lanzó oficialmente es una política que busca algo tan sencillo como ambicioso: que los neuquinos y neuquinas mayores de 60 años que nunca pudieron conocer ciertos rincones de su propia provincia tengan la oportunidad de hacerlo, con el viaje prácticamente resuelto.
Quiénes pueden anotarse y cómo
- Tener 60 años cumplidos o más y domicilio acreditado en la provincia de Neuquén por al menos cinco años.
- No anotarse de manera individual: la inscripción es siempre grupal, a través de un centro de jubilados, un municipio, una comisión de fomento o una asociación civil.
- Presentar una ficha de salud con valoración de autonomía y declarar, si corresponde, los apoyos que necesite cada persona durante el viaje (alimentación especial, acompañante, medicación, entre otros).
- Los viajes incluyen traslado, alojamiento cuando corresponde, comida, asistencia durante el recorrido y actividades programadas en cada destino.
En los papeles, los requisitos parecen de sentido común, pero acá se traducen en algo muy concreto: obligan a las instituciones a contener al pasajero y obligan al Estado a planificar contingentes accesibles. Por eso, según se informó, el programa prevé atender a más de 2.000 personas mediante salidas semanales, que se irán sorteando entre los grupos inscriptos. Los dos primeros viajes, de hecho, se adjudicaron durante el propio acto, lo que generó una reacción inmediata entre los presentes: aplausos, abrazos y alguna lágrima rápida entre quienes llevaban años esperando una oportunidad así.
A dónde se va a poder viajar
- Cordillera y termas: Copahue y Caviahue, Villa Pehuenia, San Martín de los Andes, Huinganco, Las Ovejas, Manzano Amargo y Varvarco.
- Patagonia extra andina: Villa El Chocón, con su embalse como paisaje central.
- Costa atlántica rionegrina, gestionada a través de acuerdos interprovinciales: Las Grutas.
A la hora de los discursos, el ministro de Trabajo y Desarrollo Humano, Lucas Castelli, resumió la filosofía del programa en una frase que desató murmullos de aprobación entre los adultos mayores. "Acompañar y llevar de la mano a cada neuquino y neuquina que no haya conocido la provincia", dijo, y agregó que lo que se pretende con Huella Mayor es terminar con la paradoja de que muchos habitantes del territorio nunca hayan pisado los lugares más emblemáticos de Neuquén. La idea, insistió, es que viajar deje de ser un privilegio de bolsillo y se convierta en un derecho accesible.
Lo que también se conoció este martes es el armado institucional detrás del anuncio: el programa lo impulsa el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano, pero no trabaja solo. Se coordina con el Instituto de Seguridad Social del Neuquén (ISSN), con NeuquénTur, con el Ente Provincial de Termas (Eproten), con el Instituto Provincial de Juegos de Azar (IJAN) y con la cadena de alojamientos Melewe. Además, ya se firmaron acuerdos con prestadores turísticos privados para abrir la oferta a hosterías, circuitos y propuestas recreativas a lo largo y a lo ancho de la provincia. O sea, no se trata de un paquete único: la oferta turística se arma en diálogo con cada municipio y cada comisión de fomento, lo que permite ajustar menú según el lugar al que se vaya y según lo que la gente pueda hacer una vez arriba del micro.
“Nosotros ya pusimos la firma con el centro de jubilados del barrio. Yo tengo setenta y dos, nunca fui a San Martín de los Andes y la verdad que, si me toca, no duermo la noche anterior.”Elvira, vecina del barrio Confluencia
Mientras el acto se va apagando, una de las escenas que más se repite es la del grupo de amigas consultando el cronograma en el celular de la más avezada con la tecnología. Del lado del gobierno provincial, descuentan que van a tener que ajustar detalles sobre la marcha: fechas, frecuencias, logística del regreso, accesibilidad en cada parada. Del lado de los viajeros, lo que queda es algo más elemental: la expectativa. Muchos de los adultos mayores que se acercaron al Ruca Che confiesan, casi en voz baja, que lo que más quieren ahora mismo es escuchar el motor del micro que los lleve, aunque sea una sola vez, a ese lugar neuquino del que siempre escucharon hablar. Ese, en definitiva, es el resultado que Huella Mayor empieza a buscar: que no queden sólo en el relato.
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