Junín, esa ciudad que le hace honor a su nombre y se cobija bajo un pino mientras mira a River desde arriba
Sarmiano le ganó a River por la mínima en el partido pendiente de la fecha once del Clausura, sigue en zona de playoffs y se da el lujo de ser el equipo más goleador del campeonato. El Millonario, en tanto, acumula otra derrota que lo deja afuera de los ocho.
El calor en Junín no afloja ni cuando el reloj marca las nueve de la noche, y el Estadio Eva Perón, el de los Leones, parece un horno a leña. Para colmo, el campo de juego está más parecido a una plaza de tierra después de un chaparrón que a una cancha de Primera. Y en ese escenario, contra todos los pronósticos, Sarmiento le ganó 1 a 0 a River con la misma lógica con la que uno gana un asado: con fuego lento, paciencia y un cordero bien puesto en el asador.
El gol, una coreografía de errores
La única conquista del partido llegó en el primer tiempo y fue una película de terror para la defensa visitante. Galván, con la cabeza puesta en otro lado, peinó una pelota hacia atrás como quien acomoda la almohada antes de dormir. Sarmiento la olió rápido, la recuperó en tres pases y la jugada la armó Marabel, ese punta que tiene más cara de buen tipo que de killer, con un pase milobrado para que Julián Contrera se tirara de palomita, de espaldas al mundo y al mismísimo Martínez Quarta, y la mandara a guardar. Una definición acrobática, de esas que en el barrio se gritan con la misma euforia con la que se grita un gol en una final del mundo.
Las alertas que no escuchó nadie
Antes del gol, el local ya había avisado con dos avisos que en cualquier otra redacción serían tapa de diario. Primero, Suárez sacó un zurdazo desde la puerta del área que se besó con el palo, y en el rebote García la mandó por arriba del travesaño, casi como pidiendo permiso. Después, el propio Contrera volvió a meterse en el área por izquierda y probó de media distancia, aunque esta vez Beltrán la controló sin despeinarse.
River, entre el travesaño y la nada
Del otro lado, River circuló la pelota con Driussi y Correa, pero la circuló como yo circulo en un shopping a las cinco de la tarde: sin destino claro y esquivando gente. Sarmiento se paró con las dos líneas juntas y no le regaló ni una baldosa por las bandas. La más clara del Millonario fue un cabezazo de Driussi, bien anticipado, que se estrelló contra el travesaño. Después, Montiel probó desde lejos, aunque sin riesgo. Nada más.
Los números que duelen
Con este resultado, Sarmiento llegó a los 19 puntos en el grupo B (seis victorias, un empate y cuatro caídas) y se metió bien adentro de los ocho que avanzan a los playoffs. Más todavía: es el equipo más goleador del Clausura con 20 tantos, un dato que en Junín se comenta en las mesas de los bares con la misma satisfacción con la que se comenta el precio del ternero.
River, en cambio, se quedó con 16 unidades (cinco triunfos, cinco caídas y un empate) y, a cuatro fechas del cierre de la fase regular, sigue mirando la zona de clasificación desde afuera. Restan cuatro partidos para el Millonario, y la cuenta empieza a quedar corta.
“Si Sarmiento mantiene esta voracidad ofensiva, el equipo se asegura un lugar en los playoffs y se da el lujo de soñar con algo más. Si River no reacciona rápido, se va a quedar mirando el rojo desde la tribuna.”Leandro Tkachuk, Deportes
Los onceplatillos
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