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VIE, 16 OCT 2026
Economía

La mano de obra rural arrancó octubre con un básico de $1.235.833,53 y una pregunta que sigue abierta: quién se queda con la diferencia

La Comisión Nacional de Trabajo Agrario publicó la escala salarial de octubre de 2026 para el peón rural, con subas del 2,71% en el básico y fuertes diferencias según la tarea, la calificación y la zona. Mientras los papeles exhiben cifras acordadas entre UATRE y las entidades patronales, en las chacras la discusión de siempre pasa por otro lado: la distancia entre lo que dice la grilla y lo que efectivamente se paga.

IK
Ingrid KowalczukCampo y yerba · · lectura 5 min
La mano de obra rural arrancó octubre con un básico de $1.235.833,53 y una pregunta que sigue abierta: quién se queda con la diferencia

El kilo de hoja verde del peón rural arrancó octubre de 2026 con un básico mensual de $1.235.833,53 para el personal permanente de prestación continua, al que se le suman $12.465 de carácter no remunerativo hasta totalizar $1.248.298,53 antes de cualquier adicional. El número, surgido de la escala acordada en la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA) entre la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) y las entidades empresarias, representa un incremento del 2,71% frente a septiembre, equivalente a $32.646,95 más en el básico, y configura el piso sobre el cual se discuten el resto de las remuneraciones del sector.

Lo que dice el organismo y lo que se ve en la chacra

La lectura dinámica de la grilla muestra que el incremento formal existe y está documentado, pero en las chacras la discusión de siempre pasa por otro lado. Los recibos suelen llegar con las sumas no remunerativas desdibujadas en la composición, las bonificaciones por antigüedad mal liquidadas o directamente ausentes, y los adicionales por zona desactualizados cuando el trabajador se desempeña lejos de los grandes centros. Así, lo que el organismo exhibe como acuerdo paritario convive con una percepción cotidiana de que el salario real se va deshaciendo entre adicionales que no se pagan, tareas que se reclasifican a la baja y descuentos que no siempre se justifican.

Para la misma categoría del peón general, la escala diaria de octubre fija $54.368,02 y otros $548,37 no remunerativos. Ese desdoblamiento entre básico remunerativo y suma no remunerativa, técnicamente legítimo pero políticamente sensible, termina impactando en los aportes, en la base indemnizatoria y en la futura jubilación, y suele ser uno de los primeros puntos que las comisiones internas y los delegados de UATRE ponen sobre la mesa cuando llegan las paritarias.

Antigüedad, zona y tarea: las tres perillas que reconfiguran el salario

La antigüedad opera como una de las perillas más claras: hasta los diez años, la bonificación prevista equivale al 1% del básico por cada año trabajado, y cuando se supera ese plazo corresponde un 1,5% anual. En los papeles, un peón con quince años de antigüedad debería percibir un 17,5% adicional sobre su básico, pero en la práctica ese cálculo no siempre se refleja en el recibo, sobre todo en explotaciones chicas donde el registro de la relación laboral llega tarde, mal o nunca.

La zona, en tanto, introduce un adicional del 20% sobre las remuneraciones mínimas para los trabajadores comprendidos que se desempeñan en Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, una compensación que reconoce el costo de vida y la dureza climática del extremo sur del país. En el resto de las provincias no rige ese plus, aunque existen acuerdos provinciales que intentan aproximar los salarios a realidades regionales muy dispares, desde los valles patagónicos hasta las economías del norte chico.

  • Tractoristas y maquinistas que se dedican exclusivamente a recolectar y cosechar granos y oleaginosas: básico mensual de $1.892.406,17 más $19.087,40 no remunerativos, con jornal de $83.365,17 y otro componente no remunerativo de $840,85.
  • Peón auxiliar en aplicación de fitosanitarios: básico de $1.999.956,44 y suma no remunerativa de $20.172,18.
  • Conductor de equipos autopropulsados en aplicación de fitosanitarios: básico de $2.890.011,27 y suma no remunerativa de $29.149,55.
  • Operario de campo no calificado en cáñamo: básico de $1.351.719,10.
  • Operario de campo calificado en cáñamo: básico de $1.377.852,55.
  • Operador de riego presurizado en Catamarca y La Rioja: básico de $1.422.831,64 más $14.351,12 no remunerativos.
“En la colonia San Francisco, cerca de San Vicente, el colono Juan Maidana resume el clima que se repite en varias delegaciones del interior: nosotros sabemos que el básico por el peón anda cerca del millón doscientos, pero lo que entra al bolsillo del muchacho termina siendo otra cosa, porque se le caen horas extras, se le caen los francos trabajados y a veces hasta el presentismo, así que cuando el trabajador se sienta a hacer la cuenta, la cuenta no le cierra.”Juan Maidana, colono de la colonia San Francisco

El repaso de la escala pone en evidencia que la actividad, la categoría y el lugar de trabajo son los tres ejes que determinan qué importe le corresponde a cada trabajador rural, y que dentro de un mismo acuerdo conviven salarios que van desde poco más de $1,2 millones hasta cerca de $2,9 millones, según la calificación y la responsabilidad sobre maquinaria. Esa amplitud, lejos de reflejar una negociación generosa, muestra la heterogeneidad estructural del sector, donde un peón general, un aplicador de fitosanitarios y un operador de riego presurizado conviven en escalas muy distintas pese a estar amparados por el mismo convenio.

Sobre la cuota de solidaridad prevista en el acuerdo, la grilla fija un aporte del 2% mensual, que se descuenta del salario del trabajador y se destina al financiamiento de la actividad gremial, una práctica habitual en la negociación colectiva rural pero que en más de una asamblea de base se discute con dureza, sobre todo cuando los afiliados perciben que la representación no se traduce en mejoras concretas en el lugar de trabajo.

La pregunta que vuelve cada mes, cuando se publica la escala, es la misma y sigue sin tener una respuesta oficial: si el básico del peón rural ya supera los $1.235.833,53 y la grilla contempla adicionales por antigüedad, zona y tarea, quién se queda con la diferencia entre lo que dice el papel y lo que efectivamente termina cobrando el trabajador, un interrogante que las cámaras empresarias y el sindicato suelen eludir y que en las chacras, como dice Maidana, se responde con la planilla en la mano y la bronca en la voz.

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Ingrid KowalczukCampo y yerba

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