La nueva Carrie de la pantalla chica se descubre leyendo, y en esos libros se esconde casi todo lo que hay que entender
La serie de Amazon Prime sobre la novela de Stephen King convierte a la literatura en el motor del crecimiento de su protagonista, y de paso deja una pista jugosa sobre el próximo paso cinematográfico de su creador. Lo que hay que saber para mirar con otros ojos.
Les confieso algo antes de arrancar: yo también, cuando era chica y mi vieja me llevaba a la biblioteca de la esquina, sentía que estaba abriendo una puerta que en casa permanecía cerrada con siete candados. Por eso, mientras leía lo que se viene con esta nueva versión televisiva de Carrie, no pude evitar pensar que la serie entendió algo que muchas adaptaciones se pierden: que un personaje que descubre los libros, en el fondo, se está descubriendo a sí misma. Y acá se nota.
La serie está en Prime Video y cuenta, como ya sabemos, la historia de Carrie White, la chica que Stephen King imaginó en su primera novela y que el cine ya hizo célebre con Sissy Spacek. Pero esta vez la protagonista, interpretada por Summer H. Howell, llega al colegio con una particularidad que define todo lo que vamos a ver: fue educada en casa por su madre, Margaret White (Samantha Sloyan), en un régimen de aislamiento donde la lectura no era un placer sino un territorio vedado. A esa chica, entonces, el instituto no le abre las aulas sino las bibliotecas.
“Establecemos una nueva regla de vida a partir de esta noche: intentar siempre ser un poco más amables de lo necesario”Frase de El pajarito blanco, de J. M. Barrie, que Carrie cita en su primer día de colegio y que nadie en el aula entiende
Como verán, ya desde el primer día la serie planta una pista que después paga: Carrie intenta acercarse a sus compañeros citando una frase sacada de El pajarito blanco, de J. M. Barrie, y queda flotando en el aire. Es un detalle fino pero sentido: la nena conoce los libros, pero no el código social para usarlos. Lee en un idioma que el resto todavía no habla.
Los cinco libros que Carrie elige en la biblioteca (y por qué importan)
El verdadero quiebre llega en el segundo episodio, cuando el orientador Peter Morton (Tim Bagley) la lleva hasta la biblioteca del colegio. Ahí Carrie elige, con una mezcla de intuición y hambre, cinco títulos que la serie usó para hablarnos de ella sin necesidad de monólogos. Le cuenta a uno, le muestra a otro, le disputa un tercero a un compañero que lo tenía escondido: lo que lleva a la biblioteca no es un simple listado, es una declaración de principios.
- El cuento de la criada, de Margaret Atwood: una distopía donde las mujeres pierden todo derecho sobre su cuerpo. La temática coincide punto por punto con lo que Margaret White intenta imponerle a su hija.
- Alguien voló sobre el nido del cuco, de Ken Kesey: la historia de un hombre que entra a un hospital psiquiátrico y se rebela contra la autoridad que lo somete. Carney hace de ello una metáfora de la institución escolar y, sobre todo, familiar.
- Sé por qué canta el pájaro enjaulado, de Maya Angelou: un libro de memorias sobre crecer negra en el sur de Estados Unidos. Un canto a la libertad individual disfrazado de autobiografía.
- Buscando a Alaska, de John Green: la novela que durante años estuvo en las listas de libros más cuestionados de bibliotecas norteamericanas, justo por tratar el duelo, el sexo y la culpa adolescente.
- Anoche en el Telegraph Club, de Malinda Lo: una historia de amor entre dos chicas en los años cincuenta. Lleva años siendo uno de los libros más censurados en distritos escolares de Estados Unidos.
Si uno se toma unos minutos y mira los cinco títulos juntos, nota que no fueron elegidos al azar: todos tienen en común haber sido prohibidos o cuestionados en bibliotecas y escuelas por hablar de sexualidad, de racismo, de libertad individual o de la autoridad como mecanismo de control. Exactamente los cuatro temas que Margaret White se empecina en mantener lejos de su hija. La serie entonces no necesita que Carrie diga lo que piensa: lo dice con cada libro que elige. Leer, acá, se vuelve un acto de rebeldía, casi un gesto clandestino.
El guiño a El Exorcista que no hay que dejar pasar
Ahora bien, hay un detalle todavía más fino, uno de esos que se le escapan al espectador distraído y que, a mí entender, le da otro espesor a toda la serie. Alrededor del minuto 31 del segundo episodio, cuando Carrie está en la biblioteca, otra estudiante aparece leyendo El Exorcista. No es un libro cualquiera: es la novela de William Peter Blatty que William Friedkin llevó al cine en 1973 y que se volvió un clásico ineludible del terror.
Pero el dato se vuelve increíble cuando uno se acuerda de quién está detrás de esta Carrie: el director y showrunner de la serie tiene en producción El Exorcista: Mártires, una nueva entrega de la franquicia que llegó a los cines hace décadas. La película, con Scarlett Johansson y Chiwetel Ejiofor como protagonistas, está prevista para marzo de 2027, y todo indica que será una de las placas fuertes del género en los próximos años. Entonces, ese libro que una estudiante lee de pasada en la biblioteca no es decorativo: es un puente. Es la serie mirando hacia el cine, y el cine saludando desde lejos.
A mí, como espectadora y lectora, este doble juego me resulta de lo más atractivo: una capa interna, donde los libros que Carrie elige van contando su arco de crecimiento en clave casi secreta, y una capa externa, donde la serie se permite guiñarles a los fans del terror y de Stephen King, y de paso tender un puente con otro proyecto del mismo realizador. La pregunta que dejo flotando, querido lector, es la del final del cable original: ¿notaron el guiño a El Exorcista mientras veían los episodios, o pasó totalmente desapercibido? Yo, cuando lo descubrí, sentí esa satisfacción vieja, de cuando una serie te demuestra que sabe quién sos.
Dónde, cuándo y qué se puede leer en paralelo
Si todavía no vieron la serie, pueden encontrarla en Amazon Prime Video. Si ya la vieron y les picó la curiosidad, los cinco libros que elige Carrie están disponibles en librerías argentinas, y vale la pena acercarse a ellos aunque uno nunca haya sido fan del terror: son cinco maneras distintas de pensar la libertad. Y para los más cinéfilos, queda la cita anotada en el calendario: marzo de 2027, en el cine, con Scarlett y Ejiofor, El Exorcista vuelve a las pantallas. Ahí nos vamos a encontrar de nuevo.
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