La tarde se viene brava: seis departamentos de Neuquén se preparan para tormentas con granizo y ráfagas
El Servicio Meteorológico emitió alerta naranja para Loncopué, Picunches, Ñorquín, Añelo, Pehuenches y Chos Malal, con acumulados que podrían pasar los 50 milímetros en pocas horas. Hay recomendaciones puntuales para quienes viven en zonas bajas o anegables.
Son las primeras horas de la tarde de este lunes y acá en la zona centro de Neuquén ya se siente ese peso raro en el aire, esa mezcla de calor húmedo y viento que en general termina mal. El Servicio Meteorológico Nacional acaba de confirmar lo que muchos vecinos venían mirando con preocupación en el celular desde temprano: seis departamentos del interior están bajo alerta naranja por tormentas fuertes, con actividad eléctrica constante, caída de granizo y ráfagas de viento que prometen ser protagonistas de la jornada. Y nosotros, los que transitamos estas calles todos los días, sabemos que cuando el cielo se pone así de oscuro en cuestión de minutos, lo mejor es empezar a tomar precauciones antes de que la primera gota caiga con fuerza.
A qué zonas alcanza la advertencia más fuerte
Loncopué, Picunches, Ñorquín, Añelo, Pehuenches y Chos Malal son los departamentos donde el alerta es naranja, el segundo nivel más alto en el sistema de advertencias. En esos puntos se espera que las lluvias acumulen entre 20 y 50 milímetros en períodos cortos, con la posibilidad concreta de que en algunos lugares ese piso termine quedando corto. El horario más complicado, según el parte oficial, se extiende durante la tarde y se prolonga hasta la noche.
Los departamentos que quedan en alerta amarilla
En paralelo, Confluencia, Picun Leufu, Catán Lil, Collón Curá y Zapala, además de los sectores bajos de Aluminé, Huiliches y Lácar, están bajo alerta amarilla. En esas áreas los acumulados previstos van de los 10 a los 20 milímetros, con granizo ocasional y ráfagas fuertes. En las zonas de mayor altura también se evalúa la probabilidad de nevadas, algo que cambia la dinámica de los caminos y obliga a redoblar la atención si hay que circular por rutas de cordillera.
Qué hacer en casa antes de que llegue la tormenta
- No salir de la vivienda salvo que sea estrictamente necesario.
- Mantenerse lejos de puertas y ventanas durante las ráfagas más fuertes.
- Asegurar o guardar dentro de casa macetas, herramientas, chapas y todo objeto que el viento pueda arrastrar.
- Limpiar desagües, rejillas y sumideros para que el agua tenga salida y evitar anegamientos.
- Si empieza a entrar agua a la casa, cortar la electricidad y desconectar los electrodomésticos antes de pisar zonas inundadas.
- No circular por calles anegadas: el agua oculta pozos y puede alcanzar niveles peligrosos en minutos.
- Armar un kit de emergencia con agua potable, alimentos no perecederos, botiquín, radio a pilas y linterna.
- Cargar los celulares con anticipación y tener anotados los teléfonos de Protección Civil, Bomberos y Policía.
- Si sorprende la tormenta al aire libre, refugiarse de inmediato en un edificio, una casa o un vehículo cerrado y evitar árboles y espacios abiertos.
Mientras la tarde avanza, la recomendación generalizada de las autoridades es simple y directa: quedarse en casa, estar atentos a los partes oficiales y no subestimar la advertencia. Cuando el alerta es naranja, no hay que esperar a que el cielo se caiga encima para empezar a moverse. Yo, la verdad, cada vez que escucho uno de estos partes pienso en los mismos vecinos: en Marcela, del barrio Centro, que siempre me insiste con que ella tiene todo listo en una mochila, y en don Carlos, de la calle principal, que cada vez que se nubla revisa el techo y las canaletas como si fuera un ritual. Son gestos simples, de gente que aprendió a leer el tiempo en la Patagonia y que sabe que la prevención, en estos casos, no es exageración: es la diferencia entre pasar un mal rato y terminar pidiendo ayuda a los gritos en la madrugada.
Nosotros, los que vivimos acá en la zona centro y en los pueblos del interior, ya vimos pasar tormentas de este tipo. La diferencia la marcan los pequeños hábitos: cargar el celular, tener agua embotellada, ubicar la documentación importante en un lugar accesible. Ahora, lo que cada vecino espera es que el agua pase rápido, que no haya cortes prolongados de luz y que, cuando amanezca, la ciudad siga en pie para poder empezar la semana con normalidad.
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