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DOM, 18 OCT 2026
Vida

Lo que el ovario hace después de la menopausia: un hallazgo que cambia lo que creíamos saber

Una investigación estadounidense con miles de proteínas analizadas mostró que el órgano no se apaga con el fin de la fertilidad: sigue activo, se transforma y envejece de manera distinta a partir de los 70 años. Qué significa para la salud de las mujeres que hoy atraviesan esa etapa.

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Yanina BenítezSociedad y vida · · lectura 4 min
Lo que el ovario hace después de la menopausia: un hallazgo que cambia lo que creíamos saber

Me acerco al consultorio de la ginecóloga en una mañana cualquiera de esta ciudad y me cruzo con Marta, de Villa del Parque, que viene a controlarse como cada seis meses. Tiene 68 años y, mientras espera su turno, me dice que siempre le quedó una duda enorme: "Yo ya pasé la menopausia hace más de quince años, ¿el ovario hace algo o es un convidado de piedra?" Le prometí que iba a buscar la respuesta. Y la encontré, justamente, en un estudio que pone en jaque esa intuición tan instalada de que, una vez cruzada la menopausia, el ovario pasa a ser un órgano silencioso.

El trabajo, publicado en la revista Aging Cell y llevado adelante por equipos de la Universidad Northwestern y del Instituto Buck para la Investigación del Envejecimiento, en Estados Unidos, llegó a una conclusión clara: el ovario deja de liberar óvulos y modifica su producción hormonal con la menopausia, pero no se apaga. Sigue activo. Y sus proteínas, que son las moléculas que reflejan qué está haciendo cada célula, lo cuentan con bastante precisión.

Qué midieron y cómo lo hicieron

  • Analizaron 28 muestras de tejido ovárico de mujeres operadas por indicaciones benignas, sin patología maligna.
  • Las participantes tenían entre 50 y 75 años y se dividieron en tres grupos: 50 a 59, 60 a 69 y 70 años o más.
  • Usaron una técnica llamada espectrometría de masas, que permite cuantificar proteínas en un tejido.
  • En total relevaron 5.812 grupos de proteínas y compararon los perfiles entre las tres franjas etarias.

Lo que vio el equipo fue un recambio gradual y, sobre todo, profundo. A mayor edad de las mujeres donantes, aumentaron las proteínas vinculadas a la inflamación, a la respuesta inmunitaria innata y al recambio de la matriz extracelular, esa red de moléculas que da soporte a los tejidos, como un andamiaje que se estira y se reacomoda. En paralelo, bajaron las proteínas asociadas a la arquitectura celular, los filamentos estructurales y las queratinas, que en definitiva son las que mantienen a la célula firme en su forma.

Qué pasa a partir de los 70

El corte más interesante aparece en las mujeres de 70 años o más. Frente al grupo de 50 a 59 años, el estudio identificó 117 proteínas con cambios relevantes: 84 bajaron y 33 subieron. El cuadro describe un tejido que deja de sostener su estructura para volcarse a procesos de reparación y señalización más intensos. Como si el ovario se hubiera corrido de un rol de sostén a un rol de vigilia.

“La pérdida de fertilidad está definida por el agotamiento de los óvulos, pero eso no implica que el órgano quede sin función. Los cambios moleculares continúan a lo largo de las décadas posteriores a la menopausia.”Francesca Duncan, profesora asociada de Ciencias Reproductivas en la Facultad de Medicina Feinberg de Northwestern y coautora del trabajo

El hallazgo abre una puerta enorme para pensar el cuidado de la salud femenina en la posmenopausia, sobre todo porque hasta ahora gran parte de la medicina dio por sentado que, una vez pasada esa etapa, el ovario era casi irrelevante. Saber que sigue activo y que, encima, envejece con un patrón propio permite repensar muchas cosas: desde el seguimiento clínico de rutina hasta la investigación de enfermedades como el cáncer de ovario, que suelen estudiarse sobre esa base.

De hecho, el equipo comparó los perfiles proteicos del tejido ovárico sano con datos de investigaciones previas sobre cáncer de ovario. En las muestras de mujeres de 60 a 69 años apareció mayor presencia de algunas proteínas que antes se habían vinculado a ese tipo de tumor, justamente en la franja cercana a la edad mediana de diagnóstico. Los autores aclararon que ninguna de las muestras del estudio tenía signos de cáncer y que se trata de una coincidencia que abre nuevas líneas de investigación, no de un vínculo causal.

Acá en la zona centro, donde trabajo todos los días, todavía resuena la idea de que menopausia es igual a silencio hormonal y a un cuerpo que se va apagando. Este paper dice otra cosa: dice que el ovario se transforma, que cambia su perfil de proteínas, que envejece de manera activa y que probablemente participa mucho más de lo que pensábamos en la salud de las mujeres después de los 50. Volví a hablar con Marta por teléfono después de leerlo. "¿Y entonces qué?", me preguntó, con esa mezcla de ansiedad y curiosidad que conozco bien. Le contesté lo que creo que dice la ciencia en este momento: que todavía no hay recomendaciones clínicas concretas que salgan directo de este estudio, pero que ahora sabemos que el ovario merece seguir siendo mirado, estudiado y escuchado mucho más allá de la última menstruación. Y eso, para muchas de nosotras, ya es un cambio enorme.

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Yanina BenítezSociedad y vida

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