Mirá qué gol, mirá qué tarde: Argentina se sacó de encima a Venezuela con un zapatazo en el último suspiro
El Sub 19 empató 1-1 con un tanto de Ramiro Tulián a los 94 minutos, se acomodó segundo en el grupo B y se cruzará con Chile el miércoles en Rosario por un lugar en la final de los Juegos Suramericanos.
Calor de esos que te cocinan la nuca y un partido que parecía un trámite perdido. Pero el fútbol, ya se sabe, tiene esa costumbre boba de arruinarte el diagnóstico a los 49 minutos del segundo tiempo. A los 94, para ser exactos, Ramiro Tulián, el pibe que había arrancado viendo desde el banco, agarró la pelota como quien agarra un termo cuando el agua todavía hierve: la mandó a guardar con un zurdazo cruzado al segundo palo y le devolvió a Argentina el aire que le faltaba.
Igualdad 1-1 contra Venezuela, en el cierre del grupo B de los Juegos Suramericanos Sub 19 que se disputan en estas tierras. Un punto que, por diferencia de goles, le alcanzó al equipo de Diego Placente para meterse entre los cuatro mejores y asegurarse un cruce con Chile el miércoles a las 10, en el estadio Marcelo Bielsa de Rosario, escenario con nombre grande para una Selección con pretensiones chicas: la final, nada menos.
Por qué la igualdad le servía y la victoria no era un capricho
Aquí conviene mirar la calculadora antes que el corazón. Argentina llegaba con tres puntos y diferencia de gol cero; Venezuela, con la misma cantidad de unidades pero un saldo de menos uno. Para el equipo de Placente, el empate era boleto directo. Para la Vinotinto, solo servía ganar. Y durante ochenta minutos largos, la cosa parecía inclinarse para el lado correcto del bolívar.
A los 26 del primer tiempo, Jesús González, un delantero que en la vida real parece más rápido de lo que el calor permite, recibió por la izquierda con la defensa argentina mal parada, se sacó de encima a Santiago Espíndola y definió por arriba de Demián Talavera, que había salido a cortarlo fuera del área como quien persigue al colectivo cuando ya se le escapó. Gol visitante, silencio en la tribuna propia y la sensación de que la tarde se iba al tacho.
Cómo se gestó la remontada y qué viene ahora
Argentina fue a buscarlo con más empuje que fútbol. Ian Subiabre, el que siempre pide pelota como pidiendo la cuenta en un bar, fue el que más insistió. El arquero Diego Ochoa se le plantó como un defensa de pueblo viejo y le dijo de todas las formas que no iba a pasar. No iba a pasar, claro, hasta que llegó el descuento.
A los 94, Tulián –delantero de Belgrano de Córdoba, un pibe con cara de no haber roto un plato y apellido de potrero– tomó la pelota con espacio, vio la defensa replegada como mamá mirando el celular en la sobremesa y sacó un zurdazo al segundo palo. Venezuela fue a buscar el segundo en los minutos que quedaban, pero el marcador ya no se movió.
Paraguay, que venía de empatar 1-1 con Uruguay y se quedó con el primer puesto del grupo con siete puntos, chocará con Perú en la otra semifinal del miércoles, en el segundo turno. Los ganadores jugarán por el oro; los perdedores, por el bronce. La lógica del fútbol reducido a un menú de dos opciones.
- Argentina vs. Chile, miércoles a las 10, en el estadio Marcelo Bielsa de Rosario.
- Paraguay vs. Perú, el otro cruce de semifinales.
- Ian Subiabre fue el motor argentino pero chocó con la tarde inspirada de Diego Ochoa.
- Ramiro Tulián entró desde el banco y selló el gol del empate en tiempo de descuento.
- Jesús González había abierto la cuenta para Venezuela a los 26 del primer tiempo.
¿Qué espero del partido con Chile? Lo de siempre: que Argentina juegue mejor de lo que viene jugando, que Tulián tenga más minutos de los que tuvo y que el calor, por una vez, le juegue a favor. Pero como digo siempre y rara vez se cumple: pronóstico reservado el derecho de errar. Que es, en el fondo, el único lujo honesto que se puede permitir un cronista con la camiseta empapada.
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