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VIE, 16 OCT 2026
Economía

Neuquén, capital del trabajo petrolero y del plato caro: comer afuera sale hasta un 18% más que en Buenos Aires

La expansión comercial de la capital neuquina, que en los últimos meses recibió nuevas cafeterías y heladerías, convive con un costo gastronómico por encima de la Ciudad de Buenos Aires y con vecinos que empiezan a quejarse por la diferencia en el mostrador.

IK
Ingrid KowalczukCampo y yerba · · lectura 4 min
Neuquén, capital del trabajo petrolero y del plato caro: comer afuera sale hasta un 18% más que en Buenos Aires

El kilo de helado de Lucciano’s en Neuquén arrancó a 15.454,29 pesos contra los 13.438,51 que ese mismo sabor cuesta en la sucursal de la calle Arenales, en pleno corazón del barrio porteño de Recoleta. La brecha, en la vidriera y en la caja, llega al 15% sobre un mismo producto de una misma cadena. Si se sale del mostrador y se pasa a un consumo general afuera del hogar, la diferencia trepa todavía más: comer afuera en Neuquén resulta alrededor de un 18% más caro que en la Ciudad de Buenos Aires, una distancia que asoma tanto en menús de restaurantes como en la media de los precios relevados por analistas privados. Conviene recordar, para no confundir al lector, que las dos cifras miden cosas distintas: el 15% corresponde a una cadena puntual y el 18% al promedio general de la ciudad, dos referencias que sirven para dimensionar un mismo fenómeno.

Mientras el INDEC y los organismos porteños marcan el precio promedio, en la chacra —entiéndase la ciudad neuquina, que funciona casi como una gran chacra de servicios atravesada por la renta petrolera— se ve otra cosa. En los mostradores de los nuevos locales gastronómicos del centro de Neuquén, los consumos se empardan con los de los barrios más caros de Buenos Aires y, en algunos casos, los superan. La instalación reciente de Le Pain Quotidien, una marca internacional asociada a consumo de media-alta gama, y la apertura de Lucciano’s son dos señales que viajan juntas: la oferta se expande y, al mismo tiempo, los valores por los que se paga esa oferta crecen respecto de otras plazas del país.

Vaca Muerta como motor y como excusa

El crecimiento del empleo formal neuquino, según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), supera el 7% interanual de noviembre de 2023, una cifra que coloca a la provincia a la cabeza del país junto con Río Negro y San Juan, las tres jurisdicciones que lideran la creación de puestos registrados. La desocupación, de acuerdo con las mediciones del INDEC, se ubica en un 3,2% frente al 7,9% del promedio nacional, mientras que la pobreza alcanza al 19,6% de la población de Neuquén contra un 32,3% en el conjunto de la Argentina. Los números pintan una provincia con pleno empleo y menor pobreza relativa, dos indicadores que, sobre el papel, deberían traducirse en mayor poder de compra.

Por eso mismo llama la atención que los vecinos, en las conversaciones cotidianas y en las redes, se quejen de que se siente cada vez más caro vivir en la capital neuquina, sobre todo cuando se compara con Buenos Aires. La contradicción es solo aparente: hay más empleo, pero una proporción importante de los puestos son rotativos o atados a regímenes especiales de la industria del petróleo, con turnos largos en yacimiento, pasajes pagos por las empresas y viáticos que se destinan, en parte, al consumo local, lo que termina empujando los precios hacia arriba. Neuquén tiene 750.000 habitantes, una cifra pequeña si se la mide contra el caudal de gente que, de manera efectiva, pasa por la capital a lo largo del mes para trabajar o para gastar parte de lo que gana en el yacimiento.

“Acá ganás mejor que en muchos lados, pero a la noche querés salir a comer un helado con los pibes y te clavás un 15% más que en Buenos Aires. Es como si la Patagonia tuviera un plus automático, y no siempre es por el frío.”Jorge Mansilla, colono de la colonia Valentina Norte Rural
  • Comer afuera en Neuquén cuesta alrededor de un 18% más que en la Ciudad de Buenos Aires, según los relevamientos privados.
  • El kilo de helado de Lucciano’s en Neuquén es un 15% más caro que en la sucursal porteña de Recoleta.
  • Le Pain Quotidien abrió su primer local en la capital neuquina y proyecta un segundo, en línea con la llegada de marcas de consumo masivo de media-alta gama.
  • El empleo formal en Neuquén creció más de un 7% interanual, el registro más alto del país según el SIPA.
  • La desocupación neuquina es del 3,2% y la pobreza del 19,6%, según el INDEC, frente a un 7,9% y un 32,3% a nivel nacional.
  • La provincia tiene unos 750.000 habitantes y una rotación importante de trabajadores que llegan de otras regiones atraídos por la industria de Vaca Muerta.

El cuadro termina de cerrarse con una pregunta incómoda que casi nadie quiere formular en voz alta: si Neuquén tiene menos desempleo, menos pobreza y mejores salarios promedio que el resto del país, ¿cómo se explica que comer afuera salga hasta un 18% más que en Buenos Aires? La respuesta más probable es que la diferencia se queda a lo largo de la cadena —entre el comercio que cobra, el desarrollador que alquila, la marca que fixa sus listas a nivel nacional y el municipio que deja correr los números—, mientras el trabajador, sea de Neuquén, sea rotativo de Vaca Muerta, termina pagando una prima que no negocia nadie. Hasta que alguien explique puntualmente dónde se queda esa diferencia, el surtidor neuquino seguirá cargando un sobrecosto que ninguna estadística macroeconómica alcanza a justificar. ¿Quién se queda, finalmente, con esa brecha?

IK
Ingrid KowalczukCampo y yerba

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