Neuquén sale a la calle con 100 monopatines públicos: la aventura de aprender a compartir la vereda antes del verano
La capital neuquina licita un sistema de monopatines eléctricos por aplicación, con tarifa estimada de 1.100 pesos la hora, bloqueo automático fuera del centro y rastreo satelital para evitar que se los lleven. Arrancará con 30 unidades y promete estar en la calle antes de diciembre.
Acá en la zona centro de Neuquén, entre la calle Independencia y la avenida Argentina, ya empieza a imaginarse un paisaje nuevo: el del monopatín eléctrico detenido en la esquina, apoyado en la vereda, esperando a alguien que lo desbloquee con el celular. La Municipalidad acaba de abrir la licitación para sumar cien de estos vehículos al sistema de movilidad urbana, una decisión que llegó después de varios años en los que las bicicletas eléctricas públicas se consolidaron como una de las opciones preferidas por quienes se cansaron de buscar dónde estacionar el auto en el microcentro.
Nosotros, los que caminamos todos los días por estas veredas anchas de la capital patagónica, vimos cómo el Municipio fue ajustando la letra chica: primero fueron las bicis ancladas en estaciones fijas, después los eléctricos y, ahora, los monopatines sin dock, libres, que se dejan donde termina el viaje. La coordinadora Administrativa e Institucional de la Municipalidad, Noelia Rueda Cáceres, es la que cuenta los detalles del proyecto con tono didáctico, casi como si estuviera explicándole a una vecina curiosa cómo se usa la app.
Cómo se prende, cómo se apaga y cómo se bloquea solo
El mecanismo es sencillo y cualquiera lo entiende en cinco minutos. Te bajás la aplicación en el teléfono, te registrás con tus datos, mirás el mapa para ver cuál es el monopatín más cercano, caminás hasta donde está, escaneás el código QR que lleva pegado y pagás la tarifa para liberarlo. Cuando se te termina el tiempo contratado o salís del cuadrante habilitado, que en principio será la zona céntrica, el vehículo se bloquea de forma automática y deja de funcionar. No hay candado, no hay estación: el propio monopatín sabe cuándo está fuera de juego.
“Si alguien lo levanta y lo saca de ese cuadrante, eso se va a reportar a la policía y ahí comienza un trabajo de recuperación.”Noelia Rueda Cáceres, coordinadora Administrativa e Institucional de la Municipalidad de Neuquén
La funcionaria aclaró que cada unidad va a tener rastreo satelital permanente, y que la experiencia con las bicicletas eléctricas mostró que esa misma vigilancia por GPS terminó bajando los episodios de vandalismo después de los primeros tres meses. Es, en el fondo, un sistema pensado para que el que se anime a probarlo no termine volviendo a la casa caminando con el monopatín al hombro.
Requisitos para subirse: edad, casco, chaleco y ciclovía
- Mayores de 16 años, con registro de licencia de conducir o de Mi Primera Licencia para los jóvenes de 17 y 18 años.
- Casco y chaleco reflectivo obligatorios, a cargo de cada usuario, porque el servicio no los entrega.
- Circulación por bicisendas o ciclovías; donde no existan, se puede ir por la calzada, siempre por la derecha y respetando las normas de tránsito.
- No se pueden dejar en cualquier lado: solo dentro del área permitida, para que el sistema los pueda bloquear de manera automática.
La diferencia clave con las bicicletas públicas es justamente esa: los monopatines no van a tener estaciones fijas. Se apoyan en la vereda y listo, siempre que sea en el área habilitada. La empresa que gane la licitación tendrá sesenta días desde la firma del contrato para desarrollar la aplicación y desplegar los primeros treinta vehículos, con la idea clara de que estén en la calle antes de la temporada de verano, cuando la ciudad se llena de turistas y de gente que se mueve de una punta a la otra.
Cuánto sale y qué se espera del precio
Sobre el precio todavía hay un número que se mueve en el aire: alrededor de 1.100 pesos la hora, una cifra que desde el Municipio anticipan como apenas superior a la tarifa actual de las bicicletas eléctricas, que se actualiza de manera periódica. La empresa adjudicada será la que termine de definir los valores exactos y los paquetes por minutos, pero la intención oficial es que la diferencia con las bicis sea chica, para que nadie sienta que está pagando un capricho moderno.
En la redacción sabemos que estos sistemas siempre arrancan con una prueba piloto que parece un experimento y, unos meses después, ya forman parte del paisaje. Por eso miramos con atención lo que va a pasar en las próximas semanas: quién se presenta a la licitación, qué marca de monopatines termina ganando, y sobre todo cómo responden los vecinos cuando empiecen a verlos estacionados en la vereda. Lo que todos esperamos, en el fondo, es que el sistema funcione, que la app no se cuelgue justo cuando uno tiene que llegar a una reunión, y que los monopatines sigan siendo una herramienta y no un dolor de cabeza.
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