Neuquén teje un corredor de 700 kilómetros y abre el cielo a destinos que hoy solo se alcanzan por tierra
La provincia avanza con la remodelación de la terminal capitalina, nuevas rutas aéreas hacia el interior y un circuito vial que unirá seis pasos a Chile, 20 localidades y 20 lagos de la Patagonia. La idea es que hoteles, restaurantes y traslados estén listos antes de que se corte la cinta de cada tramo.
La pista del aeropuerto Presidente Perón aparece todavía como una larga línea gris en medio de la meseta neuquina, pero a su alrededor ya se mueven máquinas y planos que anticipan una transformación de fondo: el gobernador Rolando Figueroa anunció que la provincia busca incorporar 100 millones de dólares para modernizar la terminal y convertirla en un hub integrado, con conexiones a trenes, colectivos y traslados urbanos dentro del mismo predio, una terminal de ómnibus y un hotel que se levantarían como piezas de un mismo rompecabezas logístico. La intención oficial es lanzar en los próximos días un concurso de diseño para definir la nueva fisonomía del complejo, en un movimiento que pretende borrar la frontera histórica entre el avión y el ómnibus como modos de llegar a la Patagonia.
Cielos nuevos sobre la provincia
La transformación no se agota en la capital. En las últimas semanas comenzaron a operar vuelos domésticos hacia Chos Malal y hacia el aeropuerto de Chapelco, que fue remodelado para recibir mayor caudal de pasajeros. El próximo objetivo aéreo es Villa Pehuenia-Moquehue, un destino conocido por su gastronomía de piñones y por el centro de esquí de Batea Mahuida, donde se evalúa la construcción de una terminal aérea nueva, aunque su emplazamiento todavía no está definido y constituye una de las apuestas más sensibles del plan porque el área de bosque andino donde se pretende intervenir concentra araucarias y lengas, especies protegidas que suelen marcar límites cuando se discute cualquier huella de cemento en la zona.
Un corredor de fe y de asfalto
En tierra, la provincia ejecuta actualmente 1.050 kilómetros de rutas pavimentadas, y dentro de ese paquete se destaca el Camino de la Fe, un corredor de 700 kilómetros que cruzará la provincia de norte a sur, unirá seis pasos internacionales pavimentados con Chile y enlazará 20 localidades argentinas con 20 lagos de la región, entre ellos algunos espejo de agua que albergan poblaciones de huillín, el mamífero acuático más amenazado del sur continental, y de macá tobiano, un ave endémica que anida en juncales y que suele mencionarse como termómetro de la calidad ambiental de los humedales que se proponen como atractivo. La infraestructura incluye tendido de fibra óptica a lo largo de cada kilómetro construido, lo que en la práctica significará llevar conectividad a zonas donde hoy la señal de celular es una rareza.
Servicios antes que rutas
La lógica del plan tiene una marca de anticipación que merece subrayarse: la intención oficial es que los servicios de alojamiento, gastronomía y transporte estén instalados antes de que los tramos queden habilitados, de modo que el viajero encuentre la oferta lista desde el primer día y no deba improvisar en medio de obras. Las inversiones privadas vinculadas al sector turístico ya se promueven en simultáneo con las obras públicas, en una sincronía que el gobierno provincial defiende como virtuosa y que desde el terreno despierta dudas entre operadores que conocen los tiempos reales de la Patagonia: cuando se anuncia asfalto y wifi en un valle todavía rodeado de ñires y coihues, la diferencia entre lo que se promete en los despachos y lo que efectivamente se ve en el camino suele ser enorme, y no siempre el medio ambiente local sale indemne de la presión por llegar rápido.
Lo que cambia para el viajero
- Más destinos accesibles por avión desde la capital neuquina, con la mira puesta en Chapelco, Chos Malal y Villa Pehuenia-Moquehue.
- Rutas que hoy son de tierra convirtiéndose en asfalto a lo largo de 1.050 kilómetros en ejecución.
- Un nodo de transporte multimodal en Neuquén capital que sumará avión, tren, ómnibus y hotel bajo un mismo predio.
- Conectividad de fibra óptica a lo largo del Camino de la Fe, en zonas donde hoy apenas llega la señal de celular.
Para quienes planean un viaje a la Patagonia neuquina, el panorama de conectividad cambia de forma acelerada en los próximos años y se reconfigura la manera de moverse por una provincia que ofrece desde el cóndor andino sobre los cañadones hasta el huemul cruzando senderos de montaña. La pregunta que queda abierta, mientras tanto, es menos técnica y más ambiental: cuando se anuncia un corredor de 700 kilómetros con fibra óptica, asfalto y servicios turísticos listos antes de que terminen las obras, ¿alcanza el tiempo para evaluar de verdad el impacto sobre los bosques de araucaria, los humedales del macá tobiano y las cuencas que alimentan a los lagos que se quieren poner en vitrina? ¿O la velocidad del asfalto terminará llegando antes que los estudios que deberían acompañarlo?
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