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SÁB, 17 OCT 2026
Turismo

Nucha rescata del olvido tres recetas fundacionales y las pone en la vidriera del Día de la Madre

A seis meses de la muerte de Regina Vaena, la pastelera que empezó con un molde en un garaje de Belgrano, la marca vuelve a ofrecer la Torta Ángel, la mousse de caramelo y una creación de frambuesa con chocolate blanco que llevaban años fuera del mostrador. Las preparaciones se reconstruyeron con la ayuda de los hijos de la fundadora, porque en la fábrica ya no quedaban registros.

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Natalia KriegerAmbiente y selva · · lectura 3 min
Nucha rescata del olvido tres recetas fundacionales y las pone en la vidriera del Día de la Madre

Todavía se cuenta en el barrio que aquella noche de 1979 el aroma llegó antes que los pedidos. Regina Vaena había repartido diez paquetes de muestras entre las tiendas de la zona y, cuando volvió a su cocina, el teléfono sonaba sin pausa. Tuvo que hornear sin parar desde un garaje de la calle Zabala, en Belgrano, con apenas un molde y la decisión de sostener una pastelería casera que terminaría convertida en una de las marcas más reconocibles de la ciudad de Buenos Aires. De ese arranque popular, casi de boca en boca, nació Nucha, que esta semana reincorporó tres tortas clásicas de su fundadora para el Día de la Madre.

La historia de la firma suele medirse por la cantidad de locales propios y franquicias que fue abriendo a lo largo de las décadas, por las vitrinas que instaló en los principales paseos comerciales porteños y por una expansión reciente que, según confirman en la empresa, sumó seis nuevas franquicias durante 2026 y llevó la red a diecisiete puntos de venta. Pero la medición más fina pasa por otro lado: la decisión de volver a preparar tres tortas que llevaban años fuera de la carta y que se perdieron cuando la fábrica dejó de producirlas.

Un archivo que se perdió y hubo que reconstruir en familia

La operación de rescate empezó por lo básico: rastrear las fórmulas. En la planta no quedaban registros escritos de la Torta Ángel, de la mousse de caramelo ni de la torta de frambuesa con chocolate blanco, las tres preparaciones que la casa considera fundacionales y que esta vez se ofrecen desde el 8 de octubre. El equipo actual tuvo que sentarse con los hijos de Vaena para reconstruir, de memoria y de memoria heredada, los pasos que ella había anotado solo en su cabeza.

“Ni siquiera teníamos las recetas; las tuvimos que buscar con sus hijos. No estaban en la planta porque hacía muchos años que no se hacían.”Lorena Monsón, pastelera a cargo del desarrollo

Una cocina con raíces sefaradíes, inglesas y francesas

De la reconstrucción participan los mismos pasteleros que sostienen el ritmo actual de la marca, en una empresa que a fines de 2024 enfrentó el desafío cotidiano de mantener la calidad mientras sumaba locales. La cocina de Vaena combinaba tradición sefaradí, repostería judía, influencia inglesa y técnica francesa, una mezcla que no era casual: venía de su abuela Catalina, que preparaba dulces al sol de la mañana. A eso se sumaba una formación en Química que la fundadora no terminó pero que, según describe la propia empresa, aplicaba de manera intuitiva a sus combinaciones de ingredientes.

Los tres sabores rescatados y qué tienen de especial

  • Torta Ángel: lleva una masa de harina de almendra que no es un bizcochuelo común, un relleno clásico de dulce de leche, frutillas y crema, y termina cubierta con merengue. La apuesta es por un sabor cotidiano, sin rebusques, construido sobre tres ingredientes que gustan en cualquier mesa.
  • Mousse de caramelo: una preparación que había quedado fuera del catálogo y que vuelve con la textura aireada que caracterizaba a las cremas firmadas por Vaena.
  • Torta de frambuesa con chocolate blanco: la combinación agridulce que la marca considera una de las piezas clave de su primera etapa y que se recuperó a partir de los recuerdos familiares.

En Nucha subrayan que la operación no fue solo técnica sino también simbólica: se trata de las primeras grandes decisiones que la empresa toma sin la fundadora, fallecida en abril de este año, y por eso la presentación se eligió como un homenaje gastronómico para el Día de la Madre. La pregunta que sobrevuela al local de Belgrano y a las otras franquicias es si esta vuelta de raíces servirá, además, para reordenar una etapa de crecimiento acelerado en la que la propia pastelera Lorena Monsón reconoce que mantener la calidad fue cuesta arriba: “Entiendo que no es lo mismo atender dos locales que diecisiete, y que en algún momento uno toma un atajo”. ¿Alcanza con recuperar tres recetas fundacionales para volver a medir la vara en cada franquicia?

NK
Natalia KriegerAmbiente y selva

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