Panamá extiende una red de seguridad sin costo a los turistas que llegan por sus aeropuertos principales
La cobertura se activa con el sello migratorio y alcanza los primeros diez días de permanencia. Incluye desde atención por accidentes hasta repatriación, con un tope de edad de 86 años.
Quien pisa por primera vez la pista del Aeropuerto de Tocumen, atraviesa migraciones y observa cómo un oficial estampa el sello en el pasaporte, ya forma parte de un acuerdo que cruza fronteras sin que lo sepa. Panamá puso en marcha un seguro médico gratuito pensado para el viajero que llega de afuera y dispone, al menos, de diez jornadas en el país. La activación es automática: basta con el ingreso legal por alguno de los seis aeropuertos habilitados y la estampilla migratoria hace el resto, sin formularios previos ni pagos extra en ventanilla.
El programa, bautizado Seguro al Turista, no distingue entre mochileros, ejecutivos o parejas jubiladas: entrega una misma póliza a todos los extranjeros y a los panameños residentes en el exterior que cumplan las condiciones. La edad límite, vale aclararlo, se ubica en los 86 años. Es decir, el alcance generoso deja afuera apenas a un segmento minoritario del flujo turístico, aunque suficiente como para que las familias con adultos mayores mayores planifiquen con tiempo la contratación particular de una cobertura complementaria.
Dónde se activa y qué prestaciones reúne
Los seis aeropuertos que abren la puerta al beneficio son Tocumen y Panamá Pacífico, en la capital; Enrique Malek, en Chiriquí, la provincia que cobija al Volcán Barú y a las tierras altas del occidente; Scarlett Martínez, en Río Hato, sobre la costa de Coclé; Enrique Adolfo Jiménez, en Colón, sobre el Caribe, y José Ezequiel Hall, en Isla Colón, ya en el archipiélago de Bocas del Toro, donde el turismo de playa convive con bosques húmedos tropicales y comunidades afrodescendientes.
- Atención médica y hospitalaria por accidentes o enfermedades no preexistentes.
- Emergencias médicas y atención odontológica de urgencia.
- Medicamentos, traslados y evacuaciones médicas.
- Repatriación internacional y asistencia legal-administrativa en robos o accidentes.
El primer paso operativo, si algo ocurre, es llamar a la Central de Asistencias. Del otro lado, un coordinador registra el caso y un equipo especializado evalúa qué servicio de los previstos en la póliza corresponde. Esa arquitectura, replicada en otros modelos regionales de asistencia al viajero, apunta a ordenar los tiempos y evitar que la persona improvisé pasos bajo presión.
Mientras la Autoridad de Turismo de Panamá financia el esquema, el Consejo de Gabinete aprobó un crédito de hasta 3,5 millones de balboas —equivalentes a 3,5 millones de dólares— para ejecutar la póliza. Es una cifra que, en términos relativos, es modesta si se la compara con el presupuesto publicitario de destinos competidores, pero que coloca al país en la conversación sobre servicios asociados al turismo, un rubro donde la región suele exhibir más promesas que garantías escritas.
La ecuación para el visitante resulta, en principio, atractiva: elimina el trámite de una aseguradora local, acorta los plazos al momento de necesitar ayuda y, sobre todo, blinda los primeros diez días, la franja más crítica del itinerario. Lo que resta preguntarse es si la Central de Asistencias responderá con la misma agilidad cuando cientos de turistas reclamen a la vez desde una playa remota del Caribe o desde la misma Ciudad de Panamá, y si el sistema estará preparado para sostener su promesa cuando el flujo turístico crezca.
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