Paredes, el futbolista que se quiere comer el reloj: Boca llega al Maracaná con la gran duda del capitán
Arruabarrena no confirmó al mediocampista para la semifinal ante Vasco da Gama. El jugador trabajó a la par del grupo tras un desgarro y se jugó la última ficha para llegar al partido más esperado.
Hay cosas que solo se entienden si uno se crió mirando fútbol: un jugador con un desgarro de grado dos, con once días encima, se sube al avión a Río de Janeiro como si tuviera un resfrío. Leandro Paredes, el cinco de selección que muchos ya miran con nostalgia cuando se acuerdan de la época en que Argentina tenía mediocampistas con apellido propio, decidió que la lógica se mandara a guardar y viajó con la delegación de Boca a la ciudad de la Samba y del calor infernal.
El parte médico decía al menos tres semanas de recuperación. El carácter del jugador dijo otra cosa: me banco, me infiltran si hace falta, pongo lo que haya que poner. Y así fue como terminó la práctica en el predio del Flamengo trotando casi a la par del resto, según reconoció el entrenador Rodolfo Arruabarrena, que se mostró más cauto que el propio futbolista.
El técnico no se apura y avisa
Arruabarrena habló en conferencia y dejó la puerta entreabierta, pero sin abrirla del todo. El capitán quiere estar, dijo, hay un riesgo, ya veremos. Y cuando le preguntaron por qué Paredes apuró los tiempos para llegar al Maracaná, el técnico se limitó a una sonrisa cómplice: Es Leandro. Dos palabras que en la Ribera pesan más que cualquier protocolo médico.
Lo concreto es que la formación se va a definir sobre la hora, casi como cuando uno espera el remise hasta último momento y no sabe si sale con saco o sin saco. El Vasco, la gente, el barro del Maracaná si llega a llover, y un jugador que se juega el físico porque sabe que sin él el equipo pierde su cerebro y su guía.
El planteo que se viene
“Habrá momentos para defender, para atacar; no vamos a salir a volvernos locos de entrada. El mensaje es tratar de arrancar ganando.”Rodolfo Arruabarrena
Eso dijo el Vasco de la Ribera, que ya tiene claro el libreto: no regalarse en el primer minuto, no repetir el cero con sabor a poco que se vio en la ida y, si el físico y la planificación lo permiten, meter a Paredes en el mediocampo para que la pelota circule con algo de sentido. La presencia del diez que ahora juega de cinco sería el lujo que un equipo no se puede permitir desperdiciar en una semifinal continental.
Boca llega a Río con la obligación de ganar o, en el peor de los casos, forzar los penales. La gran pregunta queda flotando en el aire caliente de la ciudad carioca: ¿se arriesga el DT con un capitán que arrastra un desgarro o lo cuida para lo que viene después? La respuesta, como siempre, se dará a unos minutos del pitazo inicial.
La pulseada del domingo
- Paredes viajó con el plantel pese al desgarro de grado dos en el isquiotibial derecho.
- Arruabarrena confirmó que trabajó casi a la par del grupo, pero no garantizó la titularidad.
- El técnico dijo que la formación se define sobre la hora.
- Boca necesita ganar o empatar forzando penales en la semifinal de la Copa Sudamericana.
- El partido se juega en el Maracaná ante Vasco da Gama por la revancha.
Mi pronóstico, que me reservo el derecho de errar como cualquier optimista de este deporte: Paredes va a jugar, va a salir con la cinta y se va a comer la mitad del césped del Maracaná. Y si pierde la pelota en el primer pase, bueno, ya sabíamos que el desgarro estaba ahí. Pero a veces el corazón le gana al músculo, y en el fútbol argentino eso suele alcanzar. La final queda a noventa minutos, con o sin el capitán. El Vasco que se prepare.
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