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VIE, 16 OCT 2026
Economía

Personal doméstico: otro ajuste en escalera y una pregunta que se repite cada mes

Los sueldos mínimos del servicio doméstico vuelven a moverse en octubre, esta vez 1,7%, y se suma al básico la mitad de un adicional no remunerativo de agosto. La liquidación exige revisar categoría, modalidad, antigüedad, zona y horas extra para no quedar corta.

IK
Ingrid KowalczukCampo y yerba · · lectura 4 min
Personal doméstico: otro ajuste en escalera y una pregunta que se repite cada mes

El kilo de hoja verde en Misiones no tiene nada que ver con el salario de una empleada doméstica, pero sirve como punto de comparación cuando se quiere dimensionar un aumento del 1,7%: en algunas chacras, ese porcentaje se gasta en menos de una mañana de cosecha, y sin embargo el número aparece como la actualización oficial del mes. El personal de casas particulares arrancó octubre con una nueva suba del 1,7% sobre los haberes mínimos de septiembre, tanto para quienes cobran por hora como para quienes perciben un sueldo mensual, en el marco del calendario de ajustes dispuesto por la Resolución 6/2026 de la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares, que ya había previsto incrementos de 1,9% en agosto, 1,8% en septiembre, 1,7% en octubre y 1,6% en noviembre y diciembre, una escalera descendente que termina el año con la suba más chica de toda la serie.

La letra chica: la mitad de un adicional se incorpora al básico

Lo que dice la resolución y lo que efectivamente llega al bolsillo de la trabajadora no siempre coinciden, y este mes la diferencia vuelve a quedar a la vista: la mitad de la suma no remunerativa abonada en agosto, que había ido de $8.000 a $20.000 según la cantidad de horas semanales, pasa ahora a integrar el salario básico, lo que en los papeles debería consolidar parte del ingreso, pero en la práctica diluye el esfuerzo de un pago extra que ya quedó en el camino y deja a la empleada doméstica con un básico formalmente algo más alto aunque, en los hechos, sin esa inyección de dinero que tuvo unos meses atrás.

Para no equivocarse en la liquidación de octubre hay que cruzar cinco variables: la categoría de la trabajadora, la modalidad pactada (con retiro o sin retiro), la jornada acordada, la antigüedad con el mismo empleador y la zona geográfica, y en muchos casos el recibo se arma a ojo, con la planilla a mano y se termina completando con cifras que se aproximan sin que nadie pueda auditar de dónde salieron, especialmente cuando se trata de una relación laboral puertas adentro, donde rara vez hay un registro horario verificable y el cumplimiento de las horas extra queda atado a la palabra de cada parte.

  • Por antigüedad, corresponde sumar el 1% del salario por cada año trabajado para el mismo empleador, considerando exclusivamente los años de esa relación laboral.
  • En zonas desfavorables el salario se incrementa 31%, e incluye La Pampa, Río Negro, Chubut, Neuquén, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, además del partido bonaerense de Patagones.
  • Las horas extra en jornadas habituales llevan un recargo del 50%, y el adicional sube al 100% cuando se trabaja después de las 13 de un sábado o durante domingos y feriados.

En las colonias del interior, y en los barrios donde el servicio doméstico sostiene buena parte de las rutinas de las familias, el aumento se recibe con la misma desconfianza con la que se mira la liquidación mes a mes: el colono Jorge Maidana, de la colonia Guaraní, resumió la sensación que repite la mayoría cuando tiene que sentarse a hacer cuentas y dijo que “te suben un porcentaje chiquito todos los meses, te dicen que es para mantener el salario actualizado, pero cuando vas a la verdulería o pagás el colectivo te das cuenta de que el sueldo real viene corriendo detrás de los precios y nunca los alcanza”, una queja que técnicamente tiene asidero porque un 1,7% mensual queda muy por debajo de la inflación acumulada del año, incluso en los rubros menos volátiles, y que se repite con cada ajuste sin que aparezca un mecanismo de revisión automática atado al costo de vida real.

La pregunta de cierre, entonces, no es nueva y se repite cada vez que se oficializa una suba del 1,7% en el servicio doméstico y de porcentajes similares en otros sectores de ingresos bajos: si el aumento llega al básico, si el adicional no remunerativo se transforma en un retiro formal, si los aportes y contribuciones se actualizan al mismo ritmo y si las horas extra se pagan como corresponde, quién se queda con la diferencia entre lo que dispone la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares, lo que efectivamente se liquida en cada recibo y lo que la trabajadora termina percibiendo para llegar a fin de mes, es el interrogante que sobrevuela cada publicación del organismo y que, mientras no exista un régimen más transparente y con controles efectivos, va a seguir devolviendo la pelota al sin que se sepa a ciencia cierta dónde termina cayendo esa brecha.

IK
Ingrid KowalczukCampo y yerba

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