Se fue El Negro de la radio: el adiós de Oscar González Oro y la noche en que APTRA lo ovacionó
El conductor murió a los 74 años en Punta del Este, donde vivía desde hacía tiempo, y su partida volvió a poner en primer plano el sentido homenaje que recibió en los Martín Fierro de Radio de 2022, cuando la industria lo reconoció fuera de competencia después de más de treinta años frente al micrófono.
Las radios de la madrugada suelen tener una voz amiga, alguien a quien uno le cuenta cómo le fue en el día mientras lava los platos o vuelve a casa en colectivo, y durante décadas esa voz, para muchísima gente, fue la de Oscar El Negro González Oro, que murió este 25 de septiembre en Punta del Este, Uruguay, a los 74 años, y dejó atrás una de las trayectorias más extensas y reconocibles de la radiofonía argentina contemporánea.
Quiero contarles, como lo viviría cualquiera que se haya criado prendiendo la radio en la mesa familiar, cómo fue que este pibe que arrancó en los años setenta terminó convertido en uno de los nombres ineludibles del medio, porque su historia tiene un detalle que me parece digno de repasar en este momento y es que, aunque el público lo ubicaba en el top de los mejores de su generación, la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas, o sea APTRA para los que estamos en el tema, nunca le había entregado un Martín Fierro en competencia hasta que le otorgó un homenaje fuera de ternaria, y eso pasó recién en 2022, en una ceremonia cargada de emoción que hoy, con la noticia de su partida, vuelve a tener otra luz.
El galpón de la radio antes que el espectáculo
Antes de hablar del conductor que todos recordamos, vale la pena imaginar el lugar donde se cocinaba su programa, porque González Oro no fue un animador de escenario ni un presentador de televisión al uso, sino un laburante de cabina, de auriculares y de madrugada, alguien que construyó su personaje desde el otro lado del vidrio, en esos estudios que huelen a café recalentado y a cinta de cassette, donde la madrugada tiene un ritmo distinto y los oyentes se vuelven una especie de familia a la que uno termina conociendo mejor que a los vecinos. Esa es la materia prima con la que trabajó durante más de treinta años, primero en emisoras chicas, después en Radio 10 junto a Daniel Hadad, con quien estuvo catorce años según él mismo recordó en su discurso, y por último en otras frecuencias que también lo tuvieron como referente de la conversación nocturna, de la entrevista larga y de la opinión sin pelos en la lengua.
En marzo de 2021, ya lejos del ritmo diario del micrófono, González Oro había explicado que la decisión de dejar la actividad cotidiana tenía que ver con la necesidad de pasar más tiempo con su familia, y en particular con sus hijos Agustín y Pablo, a quienes sentía que había acompañado menos de lo que quería durante los años más intensos de la carrera. En su propio relato, la pérdida de personas cercanas había sido un motor importante de ese retiro, y él mismo lo dijo con una franqueza que hoy, a la distancia, suena a despedida anticipada, como si hubiera entendido que la vida se mide también por los afectos que uno se lleva por delante cuando está subido a un caballo que no para.
La noche de los Martín Fierro de 2022 y la frase Esto lo soñé
Un año después de bajarse del aire, El Negro volvió a cruzarse con la industria que lo había visto crecer, nada menos que en la entrega de los Martín Fierro de Radio que APTRA organizó en el Golden Center de Parque Norte, donde recibió una placa en medio de un homenaje que el propio Luis Ventura, presidente de la entidad, reconoció haber impulsado de manera personal. Ventura contó que el conductor había desistido de venir desde Uruguay y que él tuvo que convencerlo de tomarse un avión hasta Buenos Aires para estar presente en la ceremonia, en lo que describió como un intento de recomponer el vínculo entre el periodista y la institución, un dato que pinta de cuerpo entero cómo se mueven a veces los afectos por dentro de los premios.
“Esto lo soñé”Oscar González Oro, en su discurso al recibir la distinción de APTRA en los Martín Fierro de Radio de 2022
En ese escenario, González Oro hizo algo muy de él y muy de los viejos hacedores de radio, porque en lugar de soltar un listado de agradecimientos formales optó por leer un texto de Jorge Luis Borges, evocar a la gente con la que había trabajado y nombrar, uno por uno, a los colegas con los que había compartido aire, redacción y micrófono, entre ellos Alejandro Dolina, Eduardo Feinmann, Jorge Lanata y Lalo Mir, además de su histórica locutora Valeria Mirabella, una manera de correr el foco del estrellato personal y ponerlo sobre los equipos, que es exactamente la lógica que siempre usó cuando le preguntaron por el éxito de sus programas, y que también le permitió cerrar su paso por la radio con un gesto que le hubiera gustado a cualquier oyente de los que lo bancaron durante décadas.
- Oscar González Oro murió el 25 de septiembre a los 74 años en Punta del Este, Uruguay, donde estaba radicado hacía años.
- En marzo de 2021 había anunciado su retiro de la actividad diaria después de más de tres décadas en la radio argentina.
- En los Martín Fierro de Radio de 2022, APTRA le entregó un reconocimiento fuera de competencia en el Golden Center de Parque Norte.
- Luis Ventura, presidente de APTRA, contó que gestionó personalmente la presencia del conductor y buscó recomponer su relación con la entidad.
- En su discurso, González Oro citó a Jorge Luis Borges, agradeció a sus hijos Agustín y Pablo y mencionó a Dolina, Feinmann, Lanata, Lalo Mir, Valeria Mirabella y Daniel Hadad.
Me queda dando vueltas, mientras escribo esta nota, la imagen de un tipo que se paró en un escenario con una placa en la mano y en vez de hablar de sí mismo eligió repartir el reconocimiento entre los demás, y esa me parece la mejor postal para despedirlo, porque El Negro fue siempre eso, un trabajador de la radio que entendió mejor que nadie que detrás de una voz que entra a las cinco de la tarde en una cocina de Lanús o de Trelew hay un equipo entero que sostiene el milagro cotidiano de que alguien te cuente cómo viene el mundo mientras hacés la merienda, y si hoy la radio argentina lo despide es, en buena medida, porque él enseñó a escucharla como se escucha a un amigo. Donde quedó su lugar vacío queda, también, el pedido de que alguien siga prendiendo la radio para acompañarnos.
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