Saltar al contenido
Tierra Colorada NoticiasTierra Colorada Noticias ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.530,00 -0,33%Dólar blue $1.545,00 -0,32%Dólar MEP $1.536,00 -0,24%Riesgo país 622 pb +1,80%
VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Silver Pines: cuando volver sobre los propios pasos es la única forma de avanzar

El juego independiente propone una pesquisa noir en un pueblo detenido en el tiempo, donde la clave está en revisar cada rincón antes y después de conseguir lo que parecía faltar.

EZ
Elba ZimmermannCultura y espectáculos · · lectura 3 min
Silver Pines: cuando volver sobre los propios pasos es la única forma de avanzar

Yo creo que lo mejor que tiene una buena pesquisa es esa sensación de estarle dando vueltas a un pueblo entero, de caminarlo como si fuera propio, y de pronto entender que la pista que necesitabas estaba ahí desde el principio y vos no la veías. Eso es lo que me pasó mientras acompañaba a Red Walker por Silver Pines, el pueblo que le da nombre a esta aventura y que, a primera vista, parece uno más de esos pueblos fantasma del interior estadounidense: una calle principal, una cafetería, algunas tiendas y unos túneles que nadie sabe bien para qué se usaron. Pero claro, uno nunca se mete en un lugar así porque sí: Red Walker llega buscando a Eddie Velvet, un músico que se aloja por ahí y que, por lo que se ve, dejó más preguntas que respuestas. La investigación arranca por él, sí, pero a medida que uno recorre la localidad empiezan a aparecer indicios que ensanchan el misterio y, de paso, le tiran de la manta a cosas de la propia historia del protagonista.

El pueblo como un tablero con piezas escondidas

Antes que cualquier pelea o cualquier sobresalto, lo que más me atrapó fue la manera en que está construido el escenario. Silver Pines se mueve en dos dimensiones y media, de costado, con ese estilo clásico de los metroidvania, y eso obliga a mirar con paciencia: las cafeterías, las tiendas, los túneles abandonados y hasta las casas más modestas tienen puertas cerradas, recursos desperdigados y pistas que, bien leídas, terminan abriendo caminos que ayer parecían paredes. Y acá viene lo más interesante: no alcanza con llegar a la zona siguiente. Muchas veces la zona siguiente no se puede cruzar hasta que uno vuelve atrás, revisa un lugar que ya pisó, y se da cuenta de que con la herramienta o el dato que acaba de conseguir, esa puerta o ese pasillo ahora sí tienen sentido. Es un juego que te pide memoria, observación y, sobre todo, la humildad de reconocer que tal vez pasaste por alto algo que estaba a la vista.

Llaves, códigos y la lógica de guardar progreso

Durante el recorrido aparecen llaves, códigos, armas y cerraduras que funcionan como pequeños acertijos integrados al entorno. A mí me pasó varias veces de encontrar un objeto y no poder usarlo en el momento, porque su utilidad dependía de información que todavía no tenía, y eso te obliga a llevar una especie de cuenta mental de los obstáculos pendientes, relacionando cada elemento nuevo con el lugar donde lo viste por primera vez. Y ojo con el dinero, que acá no es un número decorativo: sirve para guardar el progreso y para comprar suministros en máquinas expendedoras espalhadas por el pueblo. Algunas de esas máquinas también venden llaves, y ahí es donde el juego te pone en esa disyuntiva linda del survival horror: gastar ahora en lo urgente o reservar los billetes para más adelante, cuando uno todavía no sabe qué se va a cruzar en la zona más oscura.

“Avanzar depende de observar cada escenario y de volver sobre los propios pasos cuando aparece una herramienta o una pista nueva.”Elba Zimmermann

Criaturas, combates y el peso de la mochila

Como no podía ser de otra manera en un pueblo con esta atmósfera, las zonas más oscuras vienen con criaturas extrañas y con jefes que aparecen cuando uno menos se los espera. Los combates se suman a la búsqueda de objetos y exigen dominar las mecánicas de pelea mientras se administra con cuidado la munición y los demás recursos, porque cada bala y cada vial pesan, y mucho, cuando del otro lado hay algo que no te quiere dejar pasar. Esa tensión entre explorar, pelear y administrar es la que termina de darle forma a Silver Pines: no es un juego que te lleva de la mano, sino uno que te planta en medio de un pueblo en silencio y te dice, sin palabras, que la salida está en volver a mirar lo que ya miraste, pero ahora con otros ojos.

EZ
Elba ZimmermannCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo