Una tarde de sábado que terminó en lancha: el rescate de un turista en la ruta al Bosque de los Arrayanes
Un esguince en pleno sendero, una evacuación por el Nahuel Huapi y la pregunta de siempre: ¿qué hace falta saber antes de meterse doce kilómetros en la montaña?
Eran cerca de las tres y media de la tarde del sábado y el sol todavía pegaba fuerte sobre la península de Quetrihué cuando, en algún punto del sendero al Bosque de los Arrayanes, un turista se dobló el tobillo derecho y entendió que no iba a poder seguir. No era cualquier tramo: el hombre se había internado unos diez kilómetros desde el acceso, ese istmo que en Villa La Angostura separa las aguas del Nahuel Huapi de la bahía Mansa, y de pronto la caminata se transformó en una urgencia. Las raíces, las piedras y los desniveles que tienen fama en la zona hicieron de las suyas otra vez, y el alerta se disparó.
Lo que siguió fue un operativo que combinó oficios, jurisdicciones y vehículos poco habituales para un rescate en la montaña. Hasta el lugar llegaron efectivos de Prefectura Naval Argentina, personal de Parques Nacionales, integrantes del Grupo de Rescate de Villa La Angostura y agentes de la Dirección de Fauna, que en la zona suelen tener jurisdicción sobre la fauna silvestre y, en este caso, también sobre el movimiento de embarcaciones. La decisión fue evacuar al herido por agua, dado que por la complejidad del terreno y la distancia al acceso terrestre resultaba más rápido y seguro cruzar el lago con él que intentar sacarlo a pie o por tierra.
Del bosque a la bahía, en una hora y media
Los rescatistas le dieron la primera asistencia en el sitio, le inmovilizaron la zona comprometida y lo subieron a una embarcación para navegar el Nahuel Huapi. El destino fue el puerto de Bahía Mansa, desde donde una ambulancia lo derivó al hospital de Villa La Angostura para los estudios correspondientes. El procedimiento, según se informó, se cerró cerca de las 17 sin complicaciones y demandó alrededor de una hora y media de trabajo coordinado entre las cuatro fuerzas que intervinieron.
El circuito que une Bahía Mansa y el istmo con el área del Bosque de los Arrayanes tiene unos doce kilómetros de extensión y atraviesa uno de los paisajes más singulares del Parque Nacional Nahuel Huapi: un bosque casi puro de arrayanes, un árbol de corteza canela que se desprende en placas y que en la región puede superar los quince metros de altura, con ejemplares que en la península de Quetrihué llegan a los seiscientos años. Es un recorrido que piden precaución, porque las raíces afloran, el piso se vuelve irregular y hay tramos con pendientes marcadas.
Qué recomienda Parques antes de calzarse las botas
- Usar calzado de trekking con buen agarre y tobillo sujeto, no zapatillas urbanas ni sandalias.
- Evaluar la propia condición física y la experiencia previa en senderos de montaña antes de animarse a los doce kilómetros completos.
- Calcular los tiempos de marcha en función de las horas de luz: el regreso se vuelve más riesgoso cuando empieza a caer la tarde y baja la temperatura.
- Completar el Registro de Trekking obligatorio en la intendencia del parque, una planilla que permite ubicar a los excursionistas y activar la búsqueda más rápido ante cualquier incidente.
- Llevar agua, abrigo, linterna, teléfono con batería cargada y un botiquín básico, especialmente en días de verano en los que la demanda supera la oferta de los equipos de rescate.
Desde la intendencia del Parque Nacional Nahuel Huapi reconocieron que en los últimos días se sucedieron varias intervenciones con turistas que subestimaron las exigencias del circuito, y que el Registro de Trekking dejó de ser un trámite decorativo para convertirse en la herramienta que acorta los tiempos de respuesta. En un área protegida donde conviven el huillín, el monito del monte y el pudú, y donde el bosque de arrayanes se sostiene como uno de los pocos del mundo con esa concentración de la especie, cada excursionista es un visitante que el parque necesita ubicar si algo sale mal.
La postal del sábado fue casi cinematográfica: una lancha cruzando el Nahuel Huapi con un herido a bordo y la silueta del bosque de fondo. Pero detrás de la imagen, queda flotando la misma duda de siempre, la que Parques repite en cada charla de seguridad y que muchos recién escuchan cuando ya están en problemas. ¿Llevás los datos del circuito, el calzado adecuado y el registro firmado antes de meterte doce kilómetros en la montaña, o recién ahora, leyendo esto, te das cuenta de que la próxima vez te puede tocar a vos?
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