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MAR, 22 SEPT 2026
Entretenimiento

Zach Cregger devuelve a Resident Evil al cine con una historia original que huele a Raccoon City

La nueva película sigue a Bryan por las calles, las alcantarillas y los graneros de la ciudad maldita, con criaturas mutadas, linterna en mano y el peso de Umbrella sobre los hombros. Un repaso por los guiños al videojuego y por qué esta entrega se anima a contar algo nuevo dentro de una saga que ya cumplió tres décadas.

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Elba ZimmermannCultura y espectáculos · 22 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Como decía mi abuela de la colectividad, siempre que volvía una historia al cine yo me preguntaba si era para sumar algo o para repetir lo mismo. Con esta nueva entrega de Resident Evil que dirige Zach Cregger, tengo la sensación de que por fin hay un equipo que entendió que a los fans de la saga se los puede sorprender sin dejar de darles lo que fueron a buscar: Raccoon City, Umbrella, criaturas imposibles y ese caminito de tensión donde cada puerta cerrada puede ser una trampa o un tesoro.

Antes de hablar de la película en sí, vale la pena detenerse en el galpón imaginario que Cregger arma en la pantalla, porque el director estadounidense sabe que en Resident Evil el escenario es casi un personaje. La acción se mueve por las calles nevadas de Raccoon City, se mete en una alcantarilla oscura como la boca de un lobo, pasa por una granja apartada y termina en un hospital donde las luces del ascensor no prometen nada bueno. Esa recorrida le permite al espectador respirar el mismo aire que el protagonista, Bryan, un tipo común que tiene que arreglárselas con lo que encuentra en el camino.

Raccoon City y Umbrella: el corazón de la saga

Raccoon City no es un decorado cualquiera: es el lugar donde funciona el laboratorio secreto de Umbrella, la farmacéutica que desató el brote biológico que atraviesa toda la franquicia. En la película, dos científicos de la compañía, interpretados por Paul Walter Hauser y Zach Cherry, aparecen como las caras visibles de un intento desesperado por frenar el desastre que ellos mismos generaron. Esa doble condición de verdugos y bombero le da a la trama un tono conspirativo que los seguidores de los juegos van a reconocer al instante.

La elección de Cregger de contar una historia original e independiente, sin atarse a personajes ya conocidos, no le impide llenar la pantalla de guiños para los jugadores. Bryan se topa con accesos bloqueados y cerraduras que cuestan abrir, un recurso clásico de la saga para obligar al protagonista a explorar antes de avanzar. De a poco, va ampliando su arsenal: primero consigue una pistola, después una escopeta y más tarde un rifle de asalto. Pero no todo es cuestión de disparar: en la granja tiene que buscar cartuchos para poder usar la escopeta, un detalle que rescata la lógica de supervivencia de los títulos de Capcom.

De la linterna a los monstruos: las marcas del videojuego

  • La linterna: Bryan la lleva para cruzar la nieve, las calles y las alcantarillas, igual que en los juegos, donde orienta en la oscuridad pero puede delatar la posición del jugador ante ciertos enemigos.
  • El perro del granero: persigue al protagonista y termina abriendo la cabeza para mostrar tentáculos, un guiño directo a las mutaciones más extremas de la saga.
  • La criatura del ascensor del hospital: ataca con vómito ácido, en una de las escenas más incómodas del recorrido.
  • El monstruo compuesto por fragmentos de cuerpos: incorpora restos humanos con sus tentáculos y crece a medida que se alimenta, una de las imágenes más impactantes del filme.

Toda esa puesta en escena dialoga con una saga que empezó en 1996, cuando Chris Redfield y Jill Valentine quedaron atrapados en una mansión llena de zombis, y que al año siguiente, en su segunda entrega, llevó a Claire Redfield y Leon S. Kennedy hasta Raccoon City. Cregger no necesita traer de vuelta a esos héroes para hacerse cargo del universo: le alcanza con los escenarios, las criaturas y la mecánica de avanzar, buscar y sobrevivir que cualquier jugador conoce de memoria.

Desde lo humano, lo que más me convence de esta película es que no trata a Bryan como a un superhéroe de la última hora, sino como a alguien que aprende sobre la marcha, que se equivoca, que se queda sin balas y que tiene que decidir si cruza una puerta o da media vuelta. En un momento donde muchas adaptaciones de videojuegos parecen peleadas con el alma del material original, este Resident Evil de Cregger se anima a tomarle el gusto al género sin traicionarlo. Y a mí, como espectador ya entrado en años, eso me reconcilia con el cine de videojuegos.

Dónde, cuándo y qué se come

  • Dónde: en las salas de cine de Argentina, con funciones en cadenas comerciales y en complejos independientes de las principales ciudades del país.
  • Cuándo: el estreno está previsto para los próximos meses, con preventa de entradas habilitada en las plataformas habituales de cada cadena.
  • Qué se come: a la salida, la opción de siempre sigue siendo un pochoclo grande con gaseosa; para una noche más a tono con la película, unas papas fritas con cheddar y una cerveza bien fría le vienen como anillo al dedo al espíritu de Raccoon City.
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Elba ZimmermannCultura y espectáculos

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