Alcaraz se tropezó en Shanghái y Zverev le afanó la corona en su propia cara
El belga Zizou Bergs lo liquidó por 7-5 y 7-6 en la tercera ronda del Masters chino, y el español perdió toda chance de volver al número uno. El alemán, con dos Grand Slams en el bolsillo, cerró el año como rey del circuito.
Seamos honestos: el calor en Shanghái no es calor, es una declaración de guerra. Y a Carlos Alcaraz, que venía de festejar en Tokio con la sonrisa intacta, lo encontraron mal paradas en el momento justo. Zizou Bergs, un belga con apellido de novela nórdica, le ganó 7-5 y 7-6(4) en la tercera ronda y le aguó la fiesta al murciano, que además se fue masticando bronca por el estado de las pelotas y por un cemento chino que le sigue siendo tan ajeno como el asado a un vegetariano.
Un cruce que dolió más de lo que dice el resultado
Lo de Bergs no fue un golpe de suerte ni una levantada con épica de película barata. Fue un partido serio, con los dos sets bien trabajados y un tiebreak donde el belga sostuvo la cabeza fría mientras Alcaraz buscaba respuestas en el banco y no las encontraba. El español se quejó de las pelotas durante el encuentro, una queja tan clásica del circuito como el reclamo del arquero por el césped mojado: cuando no sale el juego, se busca un culpable afuera. La diferencia es que esta vez el culpable estuvo del otro lado de la red, con raquetazo y argumentos.
“Shanghái le sigue siendo una cuenta pendiente: ahí ya no coronó nunca, y este torneo no iba a ser la excepción.”Leandro Tkachuk
- Bergs lo sacó de carrera en sets corridos, sin necesidad de tercer parcial.
- Alcaraz perdió toda chance matemática de recuperar el primer puesto.
- Zverev cerró el 2026 como número uno del ranking ATP.
- El alemán ganó Roland Garros y US Open, sus primeros dos Grand Slams.
- Alcaraz y Sinner llegan al cierre del calendario con lesiones y más preguntas que respuestas.
Mientras el español se subía al taxi rumbo al aeropuerto, Alexander Zverev recibía la noticia más dulce de su carrera: con Alcaraz afuera del cuadro, el alemán se aseguró matemáticamente el primer puesto del ranking al cierre de la temporada. Para un jugador de 29 años que lleva once pateando el circuito, es el broche de oro de un año para enmarcar. Se sacudió de encima el dominio de Alcaraz y Sinner en los Majors, levantó sus primeros dos Grand Slams y le sacó el número uno sin siquiera tener que ganarle al murciano mano a mano. A veces la corona se gana con espejo ajeno.
Lo que viene para Alcaraz pinta áspero: el Masters 1000 de París y las ATP Finals de Turín son las dos últimas paradas importantes del año, y arriba del avión viaja con un físico que viene pidiendo permiso y un ranking que ya no le pertenece. Sinner, mientras tanto, hace equilibrio con sus propias lesiones. El circuito entra en su tramo final con dos de sus tres estrellas enyesadas, y con un Zverev que huele sangre y piensa en 2027 como el año de la consolidación, no de la sorpresa.
Me animo a una: Alcaraz va a volver, porque este pibe tiene más vidas que un gato de callejón. Pero Zverev, por primera vez en su carrera, no está de prestado en la cima. La va a defender con dientes apretados. Si me equivoco, me reservo el derecho de hacerme el desentendido en la próxima columna.
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