Argentina selló la final sobre la hora y va por el oro que se le escapa desde 1986
Espíndola, a segundos del final, le dio el 1-0 frente a Perú y metió a la Sub-19 en la definición del viernes en el estadio Marcelo Bielsa de Rosario. El equipo de Placente ya tiene la plata y busca el tercer título suramericano de la historia.
Calor de Rosario, partido trabado y un gol que llegó con el tiempo cumplido. Nada raro en el fútbol argentino: sufrir hasta el último suspiro es casi una marca registrada. La Sub-19 lo padeció otra vez, pero esta vez el guion terminó a favor: 1-0 a Perú con tanto de Santiago Espíndola cuando el reloj ya se moría, y pasaje a la final de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.
Un final con sello propio
Argentina manejó la pelota, tuvo sus chances y casi no pasó sobresaltos. El problema de siempre: no la metía. Hasta que el pibe de River, Espíndola, apareció a segundos del cierre y firmó la única diferencia. El tanto le evitó a Placente la tortura de los penales y, de paso, le aseguró al seleccionado masculino una medalla después de doce años sin subir al podio suramericano.
La cita de la jornada es el cierre: a esta Selección le cuesta cerrar los partidos, pero cuando los cierra, los cierra con ruido. Espíndola entró en el momento justo, cuando nadie lo esperaba, y le cambió la cara al partido. La diferencia entre el área y la mesa familiar es que acá no se puede repetir el asado: los goles no vuelven.
La final ya tiene día, hora y escenario
- Día: viernes 25 de septiembre.
- Hora: 15.
- Sede: estadio Marcelo Bielsa de Rosario.
- Rival: el ganador del cruce entre Paraguay y Chile.
- Lo que ya está: medalla de plata asegurada.
La cita del espíndola, el chico de River, lo resume mejor que cualquier análisis: convertir a segundos del final exige estar ahí, en el lugar indicado, aunque sea por accidente. Y eso vale oro, o al menos plata segura.
La historia, que pesa
Argentina suma dos títulos en el fútbol masculino de los Suramericanos: Rosario 1982 contra Ecuador y Santiago de Chile 1986 frente a Colombia. Después, la única medalla fue la plata de 2014, también en la capital chilena. Han pasado cuatro décadas del segundo oro. La final del viernes, otra vez en Rosario, es la oportunidad de terminar con la espera.
Pronóstico reservado y sin garantía: si Placente le encuentra la tecla para definir antes del último minuto, el partido se disfruta. Si vuelve a aparecer el Espíndola de la suerte, mejor todavía. La historia pide otra cosa parecida a la del 86: un equipo que se banque la presión y la convierta en gol. Veremos.
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