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MIÉ, 23 SEPT 2026
Vida

Caminar, levantar peso y revisarse: la receta de López Rosetti para cuidar el cerebro y el corazón

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Yanina BenítezSociedad y vida · 23 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Son las siete de la tarde y en la plaza de acá en la zona centro se ven varias personas caminando a buen paso, algunas en grupos charlatanes y otras en silencio, con auriculares puestos. A esa misma hora, en distintos barrios, otros vecinos ya terminaron su rutina de bandas elásticas o de levantarse de una silla una y otra vez frente al televisor. Lo que en principio parece un pasatiempo empieza a parecerse, cada vez más, a una decisión de salud con fundamentos médicos serios. Así lo planteó el médico clínico y cardiólogo Daniel López Rosetti, que volvió a poner el foco en la necesidad de integrar movimiento, fuerza y controles periódicos para preservar el cerebro y el corazón con el paso de los años.

Para nosotros, que ya pasamos los cuarenta y empezamos a sentir cómo los chequeos se vuelven más frecuentes, la idea central que dejó el especialista es bastante concreta: no alcanza con hacer una sola cosa bien, sino que hay que combinar varias en una rutina que se pueda sostener en el tiempo. Esa combinación incluye caminatas, ejercicios de fuerza, controles clínicos, buena alimentación, descanso reparador, atención a la audición y vida social activa. Todo, insistió, con un objetivo muy práctico: mantener la mayor autonomía posible a medida que pasan los años.

Caminar, pero con un plan

El primer punto que desarrolló López Rosetti es el más simple y, al mismo tiempo, el más difícil de cumplir de manera constante: la caminata. Según explicó, la recomendación general es juntar 150 minutos de caminata rápida por semana, algo que se puede repartir, por ejemplo, en media hora durante cinco días. Lo importante, aclaró, es que el ritmo alcance para conversar sin quedarse sin aire, porque ese límite marca el esfuerzo aeróbico adecuado para la mayoría de las personas adultas. Además, desaconsejó juntar todo el movimiento en un solo día, como hacen quienes caminan dos horas el domingo y el resto de la semana se quedan en el sillón.

La fuerza, clave para no perder independencia

El segundo punto tiene que ver con los músculos, y acá la propuesta se vuelve muy doméstica. López Rosetti sugirió hacer ejercicios de fuerza dos o tres veces por semana, con opciones que no requieren gimnasio ni equipamiento costoso: levantarse de una silla y volver a sentarse varias veces, hacer flexiones apoyadas contra una pared o trabajar con bandas elásticas y cargas livianas. En personas mayores, vincular este tipo de entrenamiento con el equilibrio y con la capacidad de seguir haciendo las cosas por cuenta propia, algo que se nota a la hora de subir una escalera, cargar una bolsa o levantarse del suelo después de un tropezón.

Chequeos, descanso y vida social, el resto de la receta

El médico fue más allá del movimiento y repasó el resto del cuidado integral. Recomendó controlar con regularidad la presión arterial, la diabetes, el colesterol y otros lípidos, atender el sobrepeso y dejar el cigarrillo, porque tanto el cerebro como el corazón dependen del oxígeno y los nutrientes que llegan por la sangre y, si las arterias se enferman, ambos órganos lo pagan. También sumó dormir bien, seguir una alimentación de tipo mediterráneo con verduras, frutas y legumbres, moderar el alcohol y consultar ante cuadros depresivos, un punto que muchas veces queda afuera de la conversación pero que pesa sobre la salud general. Por último, hizo especial hincapié en no desatender la pérdida auditiva, ya que cuando cuesta escuchar se deteriora la comunicación y se pierde contacto con los demás, y eso también pasa factura sobre el cerebro.

Después de escuchar a López Rosetti, una vecina de la zona centro, Mirta, me decía mientras estiraba las piernas en el banquito de la plaza que ella ya arrancó con la caminata diaria acompañada de su marido y que ahora quiere sumar las flexiones contra la pared que mencionó el médico. Decía, con esa mezcla de esperanza y desconfianza que solemos tener los argentinos, que espera que dentro de un año pueda seguir subiendo las escaleras del edificio sin —perdón, sin quejarse— y que el médico le dé el visto bueno en el próximo control. Mientras tanto, sigue dando vueltas a la plaza, paso tras paso, con la idea de que cada caminata es un pequeño ahorro para los años que vienen.

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Yanina BenítezSociedad y vida

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