Cuando el vértigo se convierte en promesa de amor en medio de un show
Cata Ponce y Hernán Erbetta eligieron el cierre de gira de Ángela Torres en Santa Fe para sellar su compromiso, mientras sonaba la canción que le da título a la noche. La artista se enteró al rato, lloró de emoción y transformó un instante del público en parte de su propia historia.
Hay una frase de las abuelas de mi barrio que vuelve cada vez que la vida sorprende en el momento justo: «Las cosas pasan cuando tienen que pasar». Y eso fue exactamente lo que ocurrió en el cierre de gira de Ángela Torres, donde un pedido de casamiento se coló entre la música, las luces y el vértigo de un show que ya estaba dejando huella en la provincia de Santa Fe.
Lo cuento porque a mí, que sigo estos temas desde hace años, todavía se me eriza la piel cuando una escena así se cruza con un escenario. La pareja protagonista se llama Cata Ponce y Hernán Erbetta, y eligieron nada menos que el recital de Torres como escenario involuntario de una de las decisiones más grandes de su vida. Ella estaba en la platea, él se acomodó como pudo, sacó una pequeña caja y, en uno de los pasajes más intensos de «Vértigo», le preguntó si se quería casar. Todo quedó filmado por quienes estaban alrededor, que entendieron rapidísimo que estaban presenciando algo fuera de lo común.
Lo que se vio y lo que se sintió en la platea
La propia Cata se encargó de hacerlo público en sus redes, con un mensaje que deja pocas dudas sobre el estado emocional del momento. «Hernán Erbetta, sos lo mejor que me pasó en la vida. Gracias por hacerme tan feliz», escribió, y definió la escena como «la propuesta de compromiso más mágica del mundo», citando además un verso de la canción que sonaba de fondo y que, sin buscarlo, le puso banda sonora al instante. Él, por su parte, eligió una frase corta pero cargada de significado: «Aguante el amor, es la cosa más poderosa que nos queda», un mensaje que, como se va a ver, terminó viajando más lejos de lo que imaginaba.
Porque la historia no termina en la platea. Del otro lado del escenario, Ángela Torres cantaba sin saber que, a pocos metros, una pareja estaba dando un paso que les iba a cambiar la vida. Recién cuando terminó el show y agarró el teléfono para revisar sus redes, se topó con el video y entendió la dimensión de lo que había pasado en su propia gira. Su reacción fue al frente, sin filtro, tal como nos tiene acostumbrados: «La historia que estoy por subir a continuación estoy llorando, no puedo creerlo», escribió en sus historias, todavía conmovida por el cruce entre la letra de su canción y la escena que acababa de descubrir.
“La historia que estoy por subir a continuación estoy llorando, no puedo creerlo.”Ángela Torres, en sus historias de Instagram, al ver el video de la propuesta
Vértigo, la canción que terminó siendo la banda sonora
Hay algo que me parece inevitable destacar y es el papel que jugó la canción en todo esto. «Vértigo» no fue elegida al azar por la pareja ni fue un simple fondo musical: es el tema que Torres eligió como uno de los ejes de su show y, por lo que se vio en el video, fue el marco exacto en el que Hernán se decidió. Cuando la propia cantante lo entendió, señaló que el final de la letra, ese que habla de que el amor es la fuerza más poderosa que nos queda, funcionó como un cierre simbólico que nadie había planeado pero que terminó cerrando la escena de manera perfecta. Es de esos regalos que da la vida cuando uno menos lo espera y que, como periodista, me encanta poder contar porque ahí hay mucho más que música.
La pregunta que me queda dando vueltas, y que quiero dejar planteada porque creo que muchos se la van a hacer, es hasta dónde llega hoy el alcance de un momento así. Antes una propuesta de casamiento en un recital quedaba en la memoria de los que estaban y, con suerte, en alguna foto borrosa. Ahora, gracias a los teléfonos y a las redes, un gesto de amor en la platea puede terminar reposteado por la artista que está cantando en el escenario, comentado por miles de personas y convertido, sin proponérselo, en parte del archivo de una gira. ¿Viste alguna vez una propuesta de casamiento en un recital? ¿Te parece que ese tipo de momentos hacen que un show quede grabado de otra manera? Yo, mientras escribo esta nota, sigo pensando que la respuesta es sí: hay shows que se recuerdan por la música y hay shows que se recuerdan por la vida que se cuela entre las canciones.
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