Saltar al contenido
Tierra Colorada NoticiasTierra Colorada Noticias ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.530,00 -0,33%Dólar blue $1.545,00 -0,32%Dólar MEP $1.536,00 -0,24%Riesgo país 622 pb +1,80%
VIE, 16 OCT 2026
Economía

Cuánto podrían subir las naftas si se aplican todos los impuestos pendientes que están congelados

Un informe privado calculó el impacto de los ajustes impositivos demorados en la nafta súper y el gasoil en el Gran Buenos Aires. Son cifras hipotéticas que dependen de dos variables: que el Gobierno complete la actualización y que las petroleras trasladen ese costo al surtidor.

JP
Juan Pablo BogadoEconomía y comercio · · lectura 4 min
Cuánto podrían subir las naftas si se aplican todos los impuestos pendientes que están congelados

Vamos a los números. Un cálculo del Grupo de Estudios de Economistas Geres encendió la alarma sobre el precio de los combustibles en el Gran Buenos Aires: si el Gobierno aplicara íntegramente los impuestos a los combustibles que permanecen congelados y las empresas trasladaran ese costo sin amortiguarlo, la nafta súper pasaría de $2.085 a $2.318 por litro y el gasoil grado 3 treparía de $2.375 a $2.477. El dato clave es que se trata de un escenario teórico: el sendero real depende de cuánto decidan absorber las petroleras y de cómo avance la política tributaria sobre el sector.

El trabajo, elaborado con información de ARCA y de la Secretaría de Energía, tomó como referencia valores vigentes este mes en el Área Metropolitana de Buenos Aires y modeló qué ocurriría si se completara la actualización pendiente del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y del Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC), dos gravámenes que se ajustan trimestralmente por inflación y que en sucesivas ocasiones fueron postergados por el Ejecutivo.

Cómo se llega a esos valores

Para dimensionar el esfuerzo de cada bolsillo, el informe traduce los porcentajes en plata. En la nafta súper, la diferencia por litro entre el precio actual y el proyectado con impuestos actualizados es de $233,19, equivalente a un alza del 11,2%. En el gasoil grado 3, el salto sería más moderado: $101,99 por litro, un 4,3% adicional. Llenar un tanque promedio de 50 litros costaría unos $11.660 más en el caso de la nafta súper y alrededor de $5.100 más en el del gasoil, siempre bajo el supuesto de traslado pleno.

  • Nafta súper: pasaría de $2.085 a $2.318 por litro, una suba del 11,2% ($233,19 adicionales).
  • Gasoil grado 3: pasaría de $2.375 a $2.477 por litro, una suba del 4,3% ($101,99 adicionales).
  • Impuestos pendientes hoy: $411,45 por litro en la súper y $110,26 en el gasoil, según el esquema considerado.
  • Con ajuste por IPC completo, la carga impositiva subiría a $676,44 por litro en la súper.
  • Tras descontar el efecto de los biocombustibles en la mezcla, el incremento neto queda en $233,19 y $101,99, respectivamente.

La brecha entre ambos porcentajes se explica por dos factores. Por un lado, la carga tributaria acumulada y postergada es mayor en las naftas que en el gasoil, lo que hace más pronunciado el salto en las primeras. Por otro, la participación de los biocombustibles en la mezcla final reduce el impacto por litro: al cortar el combustible fósil con biodiesel o bioetanol, una porción del volumen ya está gravada de manera distinta y eso baja el efecto neto.

Qué falta para que se concrete

El informe es cauto a la hora de transformar esos números en una suba confirmada. Para que el escenario se materialice, deben cumplirse dos condiciones simultáneas: que el Gobierno decida completar la actualización impositiva que mantiene demorada y que las petroleras decidan trasladar ese costo de manera íntegra al precio de venta. Si las empresas absorben una parte —algo habitual en contextos de caída de la demanda o de competencia en el mercado local—, el impacto en el surtidor será menor.

El Grupo de Estudios de Economistas Geres ya había advertido en informes anteriores que el esquema de postergaciones impositivas funcionó como un subsidio indirecto que contuvo los precios de los combustibles durante 2024, en un contexto en el que los salarios corrían detrás de la inflación y el consumo de combustibles caía de manera sostenida. Por eso, el eventual desempate entre lo que el Estado cobre y lo que las empresas trasladen se transformó en una variable central para entender la dinámica de los surtidores en el corto plazo.

Comparado con el año anterior, el escenario muestra un cambio de tono: mientras en 2024 las actualizaciones impositivas se fueron postergando y el foco estuvo en contener los precios en un contexto electoral, el inicio de 2025 aparece dominado por la pregunta inversa, cuánto queda por trasladar y cuándo. El propio informe reconoce que las cifras permiten medir un posible gasto adicional, pero no anticipan una suba confirmada: el movimiento del precio internacional del petróleo Brent y la dinámica de la demanda en el arranque del año siguen pesando en la decisión final de las compañías.

Para seguir de cerca el tema, el indicador clave que hay que mirar el mes que viene es la decisión oficial sobre el cronograma de actualizaciones del ICL y del IDC, que el Ejecutivo debe definir por decreto antes de cada trimestre. Si se confirma la actualización completa, el techo de $2.318 para la súper se acerca; si se vuelve a postergar, el precio quedará contenido y la brecha pendiente seguirá creciendo, lo que aumentará la presión sobre la próxima fecha de ajuste.

JP
Juan Pablo BogadoEconomía y comercio

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo