Cuatro movimientos, una polea y la misma dosis de trabajo para cada brazo
El especialista Raúl Notario plantea una rutina de pecho con tres series de 12 a 15 repeticiones por lado. Las variantes cambian el apoyo del cuerpo y obligan a sostener el abdomen, la zona lumbar y los glúteos.
Son las siete de la tarde acá en la zona centro y el gimnasio empieza a poblarse de gente que sale de trabajar con una mochila al hombro y la excusa perfecta para no moverse. Yo lo veo seguido desde la vereda de enfrente, mientras tomo un cortado en el bar de Marta, la vecina del tercer piso que siempre me dice lo mismo: yo no voy al gimnasio porque no puedo con la espalda. Y sin embargo, esta semana, Marta me confesó algo que me llamó la atención. Probó una rutina de pecho con poleas, de esas que parecen simples porque no tienen pesas libres, y terminó quejándose del abdomen. Ahí entendí que la cosa iba en serio.
La propuesta la armó Raúl Notario, graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y máster en Actividad Física y Salud, y lo primero que aclara es el número. Son tres series de 12 a 15 repeticiones por brazo, no por movimiento completo. La cifra va de un lado y del otro, porque la idea, dice el especialista, es equilibrar el trabajo. Cuando uno empuja con los dos brazos al mismo tiempo, el cuerpo compensa solo: el lado más fuerte ayuda al más débil y la diferencia pasa desapercibida. Al trabajar de a un brazo por vez, esa trampa se cae y queda al descubierto qué lado empuja más y cuál se queda corto.
Cuatro variantes, un mismo volumen
Lo que cambia entre los movimientos no es la cantidad de series ni de repeticiones, sino la postura y la trayectoria del brazo. Notario organizó la rutina en cuatro versiones que comparten la dosis pero exigen cosas distintas al cuerpo. En el press con zancada, por ejemplo, una pierna queda adelantada y no se mueve durante todo el empuje. Esa posición parece un detalle y no lo es: el peso del cuerpo se reparte de manera desigual y el tronco tiene que sostenerse contra esa asimetría.
En las aperturas, en cambio, el apoyo es sobre las rodillas. Notario explica que ahí entran en juego los glúteos, la espalda baja, los oblicuos y el transverso abdominal, que es el músculo profundo del abdomen que funciona como un corsé interno. El trabajo de pecho se convierte, sin querer, en un trabajo de sostén. Por eso Marta terminó con el abdomen contracturado y no con el pecho cansado.
- Press con zancada: una pierna adelantada y fija durante todo el empuje unilateral.
- Aperturas: posición de rodillas, con intervención de glúteos, lumbares, oblicuos y transverso.
- Elevaciones con polea: también de rodillas, con énfasis en abdomen, glúteos y zona lumbar.
- Cierre unilateral: el brazo cruza la línea media del abdomen con el tronco firme.
La diferencia entre flexionar y mantener extendido
Hay un detalle técnico que separa a los movimientos entre sí y que Notario remarco varias veces en su explicación. En las elevaciones, los brazos deben permanecer extendidos durante todo el recorrido. El énfasis va en la parte superior del pecho y la exigencia está en sostener esa posición sin doblar los codos. En el press, en cambio, el brazo sí se flexiona y se extiende. Para ese gesto, el especialista recomienda tomar aire al flexionar y expulsarlo al extender, una pauta básica de respiración que muchas personas todavía invierten.
En el cierre unilateral, el recorrido final lleva el brazo más allá de la línea media del abdomen. Notario vincula ese gesto con el trabajo de las fibras inferiores y laterales del pectoral, además de los músculos del hombro que participan como estabilizadores. Para nosotros, los lectores de a pie, la conclusión práctica es directa: cambiar la postura del cuerpo cambia el ejercicio, aunque el movimiento del brazo parezca parecido.
Ahora bien, lo que uno se lleva puesto después de leer todo esto es la idea de que las poleas no son un aparato menor ni una versión light del entrenamiento con pesas. La rutina que armó Notario tiene la misma dosis para cada brazo y modifica el apoyo del cuerpo en cada variante. El abdomen trabaja en silencio en todos los casos. La respiración marca el ritmo de cada gesto. Y la pregunta que queda dando vueltas, la que Marta me hizo antes de irse a buscar a su nieto al colegio, es bastante terrenal: en el gimnasio donde uno entrena, ¿hay poleas disponibles para hacer esta rutina o me toca seguir con las máquinas de siempre? Uno espera que, con esta explicación en la mano, el profe de turno entienda que el pecho se trabaja de muchas maneras y que el cuerpo, mientras empuja, también está sosteniéndose.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Tierra Colorada Noticias