El resultado que puede ocultar un problema metabólico: qué mirar además de la glucosa
El médico Mark Hyman advierte que la resistencia a la insulina puede desarrollarse durante años aunque el azúcar en sangre se mantenga dentro de los valores normales. Qué información aporta la insulina en ayunas y qué hábitos recomienda revisar.
Abrimos los resultados de un análisis y vemos que la glucosa está dentro del rango esperado. Es lógico sentir alivio y pensar que, al menos en ese aspecto, todo marcha bien. Sin embargo, el médico Mark Hyman plantea que ese dato, por sí solo, no alcanza para conocer cómo está respondiendo el organismo a la insulina.
Según explicó, una persona puede mantener niveles normales de azúcar en sangre mientras su cuerpo necesita producir cada vez más insulina para lograrlo. Esa situación, conocida como resistencia a la insulina, puede avanzar durante años antes de que la glucosa aparezca elevada en un análisis.
Qué puede mostrar la insulina en ayunas
La hemoglobina A1C, que permite observar el promedio de glucosa de los últimos dos o tres meses, tampoco alcanza por sí sola para descartar ese cuadro. Por eso, Hyman propone prestar atención a la insulina en ayunas, un estudio que en la mayoría de los casos no forma parte de los controles anuales habituales y que puede sumar información sobre el riesgo metabólico.
La observación no significa que debamos sacar conclusiones por nuestra cuenta a partir de un único resultado. Sí nos recuerda que un valor normal de glucosa no cuenta toda la historia y que podemos conversar con el médico sobre qué estudios corresponden en cada caso.
La alimentación y el movimiento también importan
Después de comer, la glucosa sube: es una respuesta normal. Lo que puede variar es cuánto aumenta y cuánto tarda en volver a sus niveles previos. En ese proceso intervienen factores como las porciones, el orden de los alimentos, la presencia de proteínas, grasas y fibra, el descanso, el estrés, la actividad física y la genética.
Entre sus recomendaciones, Hyman incluyó priorizar verduras, proteínas, fibra y grasas saludables, como las de la palta, el aceite de oliva, los frutos secos y las semillas, además de reducir el azúcar y los almidones. También sugirió caminar entre diez y veinte minutos después de comer, sumar ejercicios de fuerza y actividad aeróbica, y ocuparse del estrés. El médico destacó, además, la importancia del descanso y de estos hábitos para ayudar a revertir la resistencia a la insulina.
Por Yanina Benítez, Sociedad y vida.
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