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DOM, 18 OCT 2026
Economía

El sueldo se evapora antes del día 20: seis de cada diez hogares argentinos ya recurren al crédito para llegar a fin de mes

Un relevamiento de Zentrix Consultora muestra que dos de cada tres personas agotan sus ingresos antes de la tercera semana del mes y que el endeudamiento dejó de ser una herramienta de inversión para convertirse en un puente hacia la próxima quincena. Los jóvenes y los sectores populares son los más golpeados, mientras la clase alta sigue ahorrando.

IK
Ingrid KowalczukCampo y yerba · · lectura 4 min
El sueldo se evapora antes del día 20: seis de cada diez hogares argentinos ya recurren al crédito para llegar a fin de mes

En la Argentina de septiembre de 2025, el ciclo salarial se rompió en la misma puerta del supermercado: dos de cada tres consultados por Zentrix Consultora reconocieron que el dinero del mes se termina antes del día 20, un porcentaje que trepa hasta el 83,3% en los hogares de menores ingresos y que llega al 72% entre los menores de 40 años. Apenas uno de cada diez encuestados consigue guardar algo cuando cierra el calendario, lo que dibuja un país que vive a cuenta de lo que va a cobrar y no de lo que ya cobró. La pregunta que sobrevuela el Monitor de Opinión Pública no es económica sino cultural: ¿cuándo dejó el crédito de ser una herramienta y empezó a ser una venda?

La deuda como anestesia, no como inversión

El dato más elocuente del relevamiento es que el endeudamiento perdió su función histórica. Del 56,2% de los hogares que tomó deuda en los últimos seis meses, el 55,1% lo hizo para pagar alimentos o gastos de salud, otro 21,3% para abonar tarifas y servicios, y apenas un 11,8% para comprar un bien durable. En otras palabras, la mayoría de los argentinos ya no pide prestado para comprar una heladera o refaccionar la casa, como mostraban los manuales de economía familiar hasta hace una década, sino para sobrevivir la última semana del mes. El crédito dejó de financiar proyectos y se transformó en un parche urgente entre dos fechas de cobro.

  • Clase baja: el 59,6% se queda sin dinero antes del día 15 y el 83,3% no llega al 20. El 68,1% tomó deuda en el semestre, dos de cada tres para necesidades esenciales, y el margen de ahorro es inferior al 1%.
  • Clase media: el 51,4% no supera el fin de mes con ingresos propios. Entre los endeudados, el 29% pidió plata para pagar servicios, la proporción más alta entre los tres estratos.
  • Clase alta: solo el 20% llega sin dinero al cierre del mes y el 61,9% ahorra. Cuando toma deuda, lo hace en el 63,4% de los casos para comprar bienes durables.

El contraste es de manual. La clase alta se endeuda para sumar patrimonio; la clase media se endeuda para no cortar un servicio; la clase baja se endeuda para poner comida en la mesa. Tres comportamientos bajo el mismo verbo que, sin embargo, describen tres Argentinas separadas por un abismo que ningún indicador macro logra tapar.

Los jóvenes, los más presionados

Los menores de 40 son el termómetro más caliente de la encuesta: el 60,9% tomó deuda en los últimos seis meses, apenas el 3% tiene capacidad de ahorro y el 72% no supera el día 20 con plata en el bolsillo. Sin colchón para imprevistos, cualquier gasto no roto planeado, desde una reparación doméstica hasta un tema de salud, se convierte de manera automática en un nuevo pedido de préstamo. El dato confirma que la fragilidad dejó de ser un rasgo de la tercera edad y pasó a ser patrimonio de quienes todavía deberían estar proyectando futuro.

A la presión sobre los ingresos se suma una percepción que el relevamiento registra con una persistencia llamativa: el 81,8% de los consultados siente que sus sueldos no acompañaron a la inflación, una cifra que desde marzo no baja del 81% y que tocó un pico del 87,4% en julio. No se trata de un malhumor coyuntural sino de una sensación estructural instalada en la mesa familiar.

“El 67% de los encuestados espera alguna forma de intervención del Estado frente a la morosidad: el 61,3% propone regular las condiciones de otorgamiento del crédito y solo el 7,5% pide una condonación de deudas.”Zentrix Consultora

La señal política del monitoreo es tan clara como su lectura económica. La mayoría no pide que le perdonen la deuda sino que le ordenen el mercado: topes a las tasas, límites a los descubiertos, reglas claras para que el crédito deje de ser una trampa y vuelva a ser, alguna vez, una herramienta. La pregunta que queda flotando, y que la nota debería ayudar a formular, es de dónde sale la plata que falta entre el día 20 y el día 30: si del bolsillo del mismo trabajador que cobra el mes que viene, de la financiera que cobra intereses, o del Estado que mira cómo se repite el ciclo. Como siempre, alguien se queda con la diferencia. La duda es quién.

IK
Ingrid KowalczukCampo y yerba

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