El tumor silencioso que se lleva la vida de casi 400 mil hombres al año y por qué mirarlo antes de los 55
El cáncer de próstata no avisa: crece sin dar síntomas y, cuando aparecen, muchas veces ya está avanzado. En la nota, qué dice la ciencia sobre cuándo empezar a controlarse, quiénes tienen más riesgo y por qué el análisis de PSA se volvió la gran discusión entre los urólogos.
Son las nueve de la mañana de un martes cualquiera acá en la zona centro y la sala de espera del consultorio urológico empieza a poblarse de hombres mayores de sesenta que llegan, casi todos, derivados por el médico de cabecera. Algunos vienen tranquilos, otros confiesan que arrastran el turno desde hace meses. María Esther, de Balvanera, acompaña a su marido y me dice mientras él se hace los trámites de admisión: "Yo le vengo diciendo hace rato que vaya, pero él es de los que piensa que si no le duele nada, no tiene nada". Esa frase, repetida en miles de hogares argentinos, es exactamente el problema que los especialistas vienen tratando de resolver hace años con el cáncer de próstata: un tumor que, en la enorme mayoría de los casos, crece sin dar la más mínima señal hasta que ya es tarde para tratarlo con poco margen.
Según las cifras globales de GLOBOCAN, durante 2022 se diagnosticaron en el mundo 1.467.854 nuevos casos de cáncer de próstata y murieron 397.430 hombres a causa de la enfermedad. Representa el 7,3 por ciento de todos los cánceres y es, nada menos, que el segundo tumor más frecuente entre la población masculina, apenas por detrás del cáncer de pulmón. La diferencia con otros tumores es que este, muchas veces, no avisa: cuando aparecen síntomas como dificultad para orinar, sangrado o dolor óseo, la enfermedad suele estar en una etapa avanzada. Por eso la estrategia médica es clara: hay que salir a buscarlo antes de que él se haga visible.
Quiénes tienen más riesgo y por qué importa la edad
Nosotros, como pacientes o como familiares de pacientes, solemos pensar que estas cosas pasan "a otros" o "a los muy grandes". La realidad es que la edad es el primer factor de riesgo, pero no empieza a los setenta: la probabilidad de desarrollar un tumor prostático aumenta de manera sostenida a partir de los cincuenta. Los registros muestran que la mayoría de los diagnósticos se concentran entre los 65 y los 74 años, aunque cada vez se ven más casos en hombres de entre 50 y 64.
- Edad: el riesgo crece de forma progresiva después de los 50 años y se dispara a partir de los 65.
- Antecedentes familiares: tener un padre, hermano o abuelo con cáncer de próstata eleva el riesgo de manera significativa.
- Mutaciones genéticas: las alteraciones en el gen BRCA2, conocidas sobre todo por su vínculo con ciertos cánceres de mama, también predisponen a tumores prostáticos de comportamiento más agresivo.
- Origen: los hombres afrodescendientes presentan mayor incidencia y suelen tener formas más agresivas de la enfermedad.
Cuándo conviene empezar a conversar con el médico
Acá es donde la recomendación cambia según el perfil de cada uno, y donde la consulta médica temprana se vuelve clave. Para los hombres con riesgo elevado, es decir, los que tienen antecedentes familiares de primer grado o son portadores de mutaciones en BRCA2, la sugerencia de la Clínica Mayo es empezar a hablar del tema entre los 40 y los 45 años. Para la población general, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos (USPSTF, por sus siglas en inglés) recomienda una decisión individual y compartida con un profesional entre los 55 y los 69 años, evaluando juntos los beneficios y las limitaciones del análisis de PSA. A partir de los 70, ese organismo ya no sugiere el tamizaje en forma sistemática, salvo que exista un riesgo particular que lo justifique.
Qué es el PSA y por qué un valor alto no es sinónimo de cáncer
El PSA es una proteína que producen tanto las células normales como las malignas de la próstata. Se mide con un análisis de sangre común y, si bien es la herramienta más usada para la detección temprana, hay que leerlo con cuidado. Un PSA elevado no confirma un cáncer: puede elevarse después de un ejercicio intenso, por una inflamación prostática, tras una biopsia reciente o incluso por el uso de medicamentos como la finasterida o la dutasterida, muy habituales para tratar problemas de agrandamiento de la próstata. Por eso, ante un primer resultado fuera de rango, lo habitual es repetir la prueba antes de avanzar con estudios más complejos.
Si el PSA se mantiene alto, la siguiente instancia suele incluir un examen físico dígito rectal, otros marcadores en sangre u orina y una resonancia magnética de próstata para identificar zonas sospechosas que requieran biopsia. Es un proceso escalonado, pensado para evitar biopsias innecesarias y para detectar de verdad a quienes están desarrollando un tumor agresivo, que es el verdadero enemigo. Lo que uno espera, charlando con los médicos, es que la próxima vez que María Esther le diga al marido "tenés que ir" él no la mire como si exagerara y, en cambio, se saque las dudas a tiempo. Porque en esto, como me lo resumió ella misma antes de volver a la sala de espera, "más vale un análisis de más que un funeral de menos".
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