Lamine Yamal, Messi y el calor de París: Luis Enrique se puso los guantes antes del cruce con el Barsa
El entrenador del PSG dejó clara su postura sobre la comparación con Leo, llenó de elogios al juvenil de 17 años y avisó que en el Barcelona el peligro viene en pack. Toda la previa, con el barro y la térmica a full.
Che, hacer la nota desde Buenos Aires y arrancar hablando de un partido en París ya es un acto de fe contra la térmica. Pero acá estamos, con 35 grados a la sombra y el mate en la otra mano, para contarles que Luis Enrique salió a la conferencia de prensa como quien abre la heladera en enero: con cuidado y mirando para todos lados. El entrenador del PSG tiene que recibir este miércoles al Barcelona por la tercera fecha de la Champions League y, antes de que la pelota rodara, ya tenía el termómetro futbolístico a tope.
El nombre propio de la previa era uno, lógico: Lamine Yamal. El pibe de 17 años atraviesa un presente que parece de otro planeta y, como siempre pasa en el fútbol, la primera pregunta fue inevitable. ¿Se puede comparar a Lamine con Messi? El técnico español, que dirigió a Leo en el Barcelona, tiró la frase como un tackle desde atrás, sin anestesia: "Comparar a Messi, el mejor jugador de todos los tiempos, con cualquier otro jugador: no va a ganarle nadie". Dicho esto, le abrió la puerta al juvenil con una sonrisa de abuelo en plaza.
Lamine quiere ser Lamine y nada más
Luis Enrique aclaró que Yamal hace bien las cosas porque no se gasta en imitar a nadie. "Lamine quiere ser la mejor versión de Lamine, y es mejor no compararse a los demás. Es muy inteligente", dijo el DT, en una de esas frases que parecen sacadas de un manual de autoayuda pero, ojo, tienen lectura táctica. Lo que el técnico está marcando es algo central en el juego del extremo, que es su búsqueda permanente del uno contra uno, su gambeta corta y la decisión de pisar el área cuando el partido lo pide.
“Lo que está haciendo muy bien es que quiere ser Lamine Yamal. Está mejorando sus aspectos de juego.”Luis Enrique, entrenador del PSG
Después vino el capítulo del plan de juego, y ahí el DT fue directo, como un remisero que te cobra el viaje sin recibo. Para el PSG, la fórmula para frenar al juvenil español pasa por una sola cosa: tener la pelota. "La mejor manera de defender a Lamine es tener el balón. Ese es nuestro ideal, pero no será así, porque conocemos la dificultad de jugar contra el Barça", reconoció Luis Enrique. O sea: sabe la receta, pero también sabe que el Barcelona tiene cubiertos en la mesa.
- Raphinha, el brasileño que viene dulce con el gol.
- Pedri, el volante canario que maneja los hilos del medio.
- Joan García, el arquero que le dio seguridad al arco.
- Cubarsí, el pibe de la defensa que no se achica ante nadie.
El cruce tiene una vuelta de tuerca extra, y no es menor: el partido se mira como un anticipo de la final de Champions en Madrid, en junio. El Barcelona no pisa una definición de este torneo desde 2015, una sequía que ya pesa como mochila de egresados. Mientras tanto, el PSG llegó a este encuentro con una baja que duele: Nuno Mendes, el lateral izquierdo que había sido clave en las marcas sobre Yamal, se quedó afuera por lesión. Es como si te invitaran a un asado y te avisan a último momento que no hay achuras.
El pronóstico del que se reserva el derecho de errar
Dicho todo esto, me juego: el PSG va a salir a presionar arriba y a ahogar al Barcelona en su propio campo. El Barsa, con Pedri como eje y Yamal como látigo, va a buscar los espacios a contraataque. Si el equipo de Luis Enrique maneja el ritmo, gana por poco. Si Yamal decide enchufarse, no hay táctica que banque. Mi pálpito, con todo el respeto que me da el barro de la Bombonerita, es empate con goles, 2 a 2, y un Yamal haciendo de las suyas. Pero ya saben: el que firma esta nota se reserva el derecho de errar hasta el último minuto.
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