Saltar al contenido
Tierra Colorada NoticiasTierra Colorada Noticias ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 0,00%Dólar MEP $1.542,50 0,00%Riesgo país 648 pb +4,18%
LUN, 19 OCT 2026
Vida

Roblox cumple veinte años y las familias argentinas todavía no saben qué hay adentro: qué mirar antes de dejar a un chico entrar

La plataforma no es un juego sino un universo con su propia moneda y sus propias reglas sociales. Una investigación reciente de la periodista y divulgadora Julieta Schulkin advierte que prohibir sin entender no frena nada y marca cinco configuraciones básicas que pueden hacer la diferencia.

YB
Yanina BenítezSociedad y vida · · lectura 4 min
Roblox cumple veinte años y las familias argentinas todavía no saben qué hay adentro: qué mirar antes de dejar a un chico entrar

Son las siete de la tarde acá en la zona centro y, como en casi cualquier casa con chicos en edad escolar, el tema del día gira alrededor del celular, la Tablet y la compu. Rosario lo dice mientras acomoda la mochila en la entrada de su casa, en el barrio de Palermo, y enseguida aclara que la pelea en la mesa es todas las noches: la nena quiere conectarse a Roblox, la madre pide cinco minutos para entender de qué se trata. Esa escena mínima, repetida en miles de hogares argentinos, es el punto de partida para pensar qué estamos haciendo como sociedad adulta frente a una plataforma que este año cumplió veinte años y que, según las cifras de la propia empresa, sigue siendo uno de los espacios digitales más concurridos por niños y adolescentes.

Lo primero que aclara la investigación que publicó la periodista y divulgadora Julieta Schulkin es que la confusión empieza por el nombre. Roblox no es un juego. Es una plataforma que aloja más de seis millones de experiencias creadas por usuarios y por empresas, desde mundos parecidos a un parque de diversiones hasta simuladores de gastronomía o de vida escolar. Los chicos no entran solo a jugar. Entran, sobre todo, a encontrarse, a pasar el rato y, en muchos casos, a reemplazar ese espacio físico del barrio o de la plaza que cada vez cuesta más sostener. Esa diferencia no es un detalle: cambia por completo la manera en que una familia tiene que pensar el acompañamiento.

Prohibir sin entender no frena nada

Schulkin es contundente cuando repasa lo que vio en estos meses de investigación: hubo una ola de familias que empezaron a prohibir Roblox y la sensación que le quedó es que estábamos prohibiendo algo que no entendíamos bien. Su advertencia es concreta y la repite en cada entrevista: si un chico no puede usar Roblox, lo más probable es que migre a otra plataforma de diseño muy parecido. Se saca Roblox de la mesa, pero el problema queda exactamente donde estaba, o incluso peor, porque se corta el diálogo en la casa justo en el momento en que más se necesita.

“Hubo una ola de familias que empezaron a prohibir Roblox y la sensación era que estábamos prohibiendo algo que no entendíamos bien.”Julieta Schulkin, periodista y divulgadora

La economía interna que los adultos no ven

Otro de los aspectos menos visibles para los padres es la economía que funciona adentro de la plataforma. Roblox tiene su propia moneda, los Robux, que se compran con dinero real. Con ellos se accede a ropa para el avatar, a mascotas virtuales, a servidores privados y a distintos beneficios. Se puede jugar perfectamente sin gastar un solo peso, eso es cierto, pero quienes tienen Robux o pasan muchas horas acumulando recompensas acceden a ventajas que los demás no tienen. Schulkin lo describe como una reproducción bastante literal de la estructura de clases sociales: igual que en la vida física, adentro del juego se nota quién invirtió dinero y quién no.

  • Revisar quién puede chatear con el menor y restringirlo a la lista de amigos.
  • Activar el control de gastos para que no se puedan comprar Robux sin autorización.
  • Limitar la búsqueda de experiencias para evitar contenidos no aptos.
  • Hablar con el chico sobre los que pueda encontrar adentro, igual que se habla en la calle.
  • Acompañar las primeras sesiones para entender qué hace y con quién habla.

Riesgos reales y configuraciones que hacen la diferencia

Entre los riesgos más serios está el grooming. La posibilidad de que adultos contacten a menores dentro de la plataforma es real y está documentada en distintas causas judiciales alrededor del mundo. Schulkin no propone el rechazo automático, sino la configuración activa: ajustar los controles de privacidad, revisar quién puede chatear con el menor y habilitar las restricciones de contacto. La plataforma ofrece esas herramientas, pero no las activa por defecto y, en la mayoría de los casos, las familias ni siquiera saben que existen.

Schulkin insiste en que la dimensión social es lo que las familias suelen pasar por alto. Los usuarios pueden seguirse entre sí, tener seguidores y armar grupos de amigos. La propia plataforma recomienda juegos según lo que juegan los contactos de cada chico, lo que la convierte en un ecosistema con lógicas parecidas a las de las redes sociales, aunque sus responsables insistan en diferenciarla. Eso quiere decir que el tema no se agota en el control parental técnico: hay que sentarse a conversar, como en cualquier otra salida del barrio, sobre qué hacer si alguien desconocido los agrega, insiste o propone algo fuera de lugar.

Rosario, la vecina de Palermo, todavía no terminó la conversación de esta noche. La nena insiste en entrar a Roblox, la madre pide tiempo, el padre pregunta cuánto sale todo esto. La investigación de Schulkin deja una certeza incómoda para nosotros los adultos: lo que se decida en esa mesa, en miles de mesas parecidas en todo el país, va a depender menos del software y más de la capacidad de cada familia para entender lo que sus hijos ya están viviendo adentro de la pantalla. Lo que todos esperan es que esa conversación, al menos, empiece a darse en algún lado.

YB
Yanina BenítezSociedad y vida

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo