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VIE, 16 OCT 2026
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Tres filmes, tres climas: el catálogo de Filmin se abre con un juicio, un botón rojo y un padrino

La pasión de Juana de Arco, ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú y El padrino funcionan como puerta de entrada a una selección que también pasa por Buster Keaton, Fritz Lang e Ida Lupino.

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Elba ZimmermannCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Tres filmes, tres climas: el catálogo de Filmin se abre con un juicio, un botón rojo y un padrino

Como decía mi abuela, que nunca se sentó frente a una pantalla de cine sin antes acomodar la silla de madera y el plato de bizcochos: "Hay películas que se miran con el cuerpo entero". La selección de clásicos que reúne Filmin pide algo parecido, porque no se trata de un listado plano sino de un recorrido con relieves: un juicio que se sostiene en los rostros, una sátira que se ríe del fin del mundo y una saga familiar donde la violencia se vuelve estética. Y alrededor de esos tres títulos aparecen otros nombres que vale la pena tener a mano, porque la idea del catálogo es justamente esa: armar una ruta propia, por género, por director o por elenco, en lugar de quedarse con la primera ficha que aparece.

Juana de Arco y la hora de los rostros

La pasión de Juana de Arco, de 1928, es una película que conviene ver como quien entra a una sala silenciosa. El galpón acá es mínimo: un set construido para que la cámara se acerque hasta dejar la piel a centímetros del espectador. Carl Theodor Dreyer dirige esta obra que combina el relato biográfico con el cine de juicios y que tiene a Maria Falconetti, Eugene Silvain, Maurice Schutz, Michel Simon y Antonin Artaud como pilares del reparto. Lo que se ve en pantalla es, sobre todo, un trabajo de fisonomías: las actrices y los actores cargan con la escena en los ojos, en la mandíbula, en el temblor de una mano. Para quien nunca haya visto un clásico mudo, es una puerta de entrada ideal, porque obliga a leer y a mirar de otra manera.

Teléfono rojo y el truco del humor

El segundo mojón del catálogo es ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, de 1964, una sátira de Stanley Kubrick que tiene como eje el pánico nuclear y la posibilidad de que las decisiones humanas conduzcan a la destrucción. El elenco reúne a Peter Sellers, George C. Scott, Sterling Hayden, James Earl Jones y Keenan Wynn. La elección del humor como recurso no le quita gravedad al asunto: por el contrario, lo vuelve más incómodo, más difícil de esquivar. Es una película para ver en una noche de domingo, con la luz baja, cuando uno se permite reírse de lo que más le da miedo.

El padrino y los contrastes de la mafia

El tercer título funciona como una clase de cine dentro del catálogo. El padrino, de Francis Ford Coppola, pone a Al Pacino, Marlon Brando, Robert Duvall, James Caan y Diane Keaton al servicio de una historia atravesada por la violencia y por una reflexión sobre el sueño americano. La puesta en escena trabaja los contrastes de luz con una precisión que se nota incluso en una pantalla chica: cada plano parece decidido por alguien que sabe qué quiere contar y cómo quiere contarlo. Es la opción para quienes buscan una narrativa más larga y más densa, ideal para una tarde de lluvia.

Las otras paradas del recorrido

El catálogo no se agota en esos tres títulos. Hay una comedia de Buster Keaton que incorpora elementos fantásticos, una propuesta de ciencia ficción de Fritz Lang vinculada al expresionismo alemán y una película de suspenso de 71 minutos dirigida por Ida Lupino que concentra la tensión dentro de un auto. Son tres paradas que permiten completar el mapa: la risa física del cine mudo, el imaginario sombrío del expresionismo y la presión constante de un policial claustrofóbico.

  • La pasión de Juana de Arco (1928), de Carl Theodor Dreyer, con Maria Falconetti al frente de un elenco que incluye a Antonin Artaud.
  • ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964), de Stanley Kubrick, sátira sobre el pánico nuclear con Peter Sellers y George C. Scott.
  • El padrino, de Francis Ford Coppola, con Al Pacino, Marlon Brando y Diane Keaton, y una puesta visual de fuertes contrastes.
  • Una comedia de Buster Keaton con elementos fantásticos para quien busque risa sin palabras.
  • Ciencia ficción de Fritz Lang en clave expresionista, otra puerta al cine clásico alemán.
  • Un suspenso de Ida Lupino de 71 minutos donde la tensión se concentra dentro de un auto.

Dónde: plataforma Filmin, accesible desde la Argentina. Cuándo: disponible en el catálogo durante los próximos días, ideal para programar una maratón personal. Qué se come: si la elegida es Juana de Arco, algo liviano y de cuchara, porque la mirada pesa; con Kubrick va bien un sándwich de milanesa y una cerveza bien fría; y para El padrino, pasta casera, como manda la película, con vino tinto y sobremesa larga. La pregunta que queda flotando es la misma que dejó el material y que vale repetir en casa: qué película clásica elegirían para volver a ver.

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Elba ZimmermannCultura y espectáculos

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