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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Un cardiólogo de Cleveland Clinic marcó las señales que obligan a consultar al corazón sin demora

Dolor de pecho sin causa, desmayo con el esfuerzo, falta de aire al caminar o palpitaciones persistentes pueden ser la cara visible de la miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad que suele permanecer oculta durante años y que se vuelve más fácil de pesquisar si en la familia hay antecedentes.

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Yanina BenítezSociedad y vida · · lectura 4 min
Un cardiólogo de Cleveland Clinic marcó las señales que obligan a consultar al corazón sin demora

Son las siete de la tarde acá en la zona centro y todavía hay gente que sube y baja por la calle, que entra y sale de los negocios con bolsas, que camina apurada como si el mundo se terminara al cerrar la persiana. Uno de esos vecinos, Daniel, del barrio San Martín, me decía el otro día que de un tiempo a esta parte siente que le falta el aire cuando hace la cuadra que antes hacía en silencio, como si el cuerpo le estuviera pasando una factura inesperada. Y acá, lejos de ser una exageración, lo que él cuenta entra justo en el lote de señales que, según el cardiólogo Ben Alencherry, de Cleveland Clinic, conviene poner en la mesa del consultorio antes de que la cosa se complique.

Lo que yo rescato de lo que se difundió es que el especialista fue muy claro con dos escenarios que no admiten espera: un dolor de pecho que aparece sin que uno pueda explicarlo, y un desmayo que se produce durante el ejercicio o justo después de terminarlo. En cualquiera de esos dos casos, la indicación es frenar y consultar de inmediato, porque el cuerpo está mandando un mensaje que no conviene leer entre líneas.

El dolor de pecho y el síncope, en el centro de la escena

Alencherry, que se desempeña en la reconocida Cleveland Clinic, puso el foco en esas dos situaciones como las que más rápidamente deben llevar a una consulta. La recomendación concreta para quien se desmaya haciendo actividad física es dejar de exigirse hasta que se conozca el motivo: nada de volver a la rutina como si nada hubiera pasado, porque lo que parece un traspié puede ser la punta de un problema mayor.

Las otras tres señales que también piden consulta

  • Falta de aire en actividades que antes se hacían sin problema, como caminar unas cuadras, subir escaleras o hacer las compras, sobre todo cuando el cambio es sostenido y no se va solo.
  • Cansancio que persiste y se mezcla con dificultad para respirar, distinto del agotamiento pasajero que cualquiera puede tener después de un mal día.
  • Palpitaciones que se sienten como un corazón que se acelera, pega más fuerte de lo normal o se vuelve irregular, especialmente si aparecen con falta de aire o fatiga marcada o si obligan a frenar lo que uno estaba haciendo.

Esas tres señales, que muchos tienden a asociar con los nervios, con el estrés o simplemente con los años, son las que el cardiólogo separa como motivo suficiente para pedir una evaluación. La idea, según se desprende de su explicación, no es volverse hacia la hipocondría, sino aprender a leer cuándo el cuerpo dejó de responder como respondía antes.

La miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad que puede pasar años inadvertida

Detrás de estos síntomas puede asomarse la miocardiopatía hipertrófica, una afección del músculo cardíaco que, como su nombre lo indica, engrosa las paredes del corazón y que tiene la particularidad de permanecer silenciada durante años. El especialista fue tajante al remarcar que ningún signo por sí solo alcanza para identificar esta enfermedad: el dolor en el pecho, por ejemplo, también puede responder a un infarto o a otros problemas del corazón, de modo que hace falta un profesional que ordene el rompecabezas.

Para poner algo de orden, los profesionales cruzan los estudios con la historia clínica del paciente y, muy especialmente, con los antecedentes familiares. Alencherry recordó que la miocardiopatía hipertrófica suele repetirse entre integrantes de una misma familia, y que justamente por eso una evaluación pedida por esos antecedentes puede permitir detectarla incluso en personas que no sienten ninguna molestia, algo que es más frecuente en la variante no obstructiva de la enfermedad. En cambio, la variante obstructiva, en la que el músculo engrosado dificulta que la sangre salga del corazón, es la que el especialista vincula más directamente con la sensación de desvanecimiento durante el esfuerzo.

Mareos, sudoración y visión alterada, la antesala del desmayo

Antes del desmayo propiamente dicho, el cuerpo suele dar avisos: la sensación de debilidad, las náuseas, la sudoración fría y las alteraciones de la visión son señales que también merecen ser evaluadas. La recomendación, otra vez, es no naturalizarlas ni atribuirlas automáticamente al calor, al ayuno o al mal dormir, porque, según lo que difundió la Cleveland Clinic, pueden ser la forma en que el corazón está diciendo que algo no está pasando como debería.

Ahora bien, nosotros, que vemos a diario cómo muchos vecinos postergan la consulta porque "no es para tanto" o porque "después me hago ver", lo que nos queda de todo esto es bastante sencillo: si el pecho duele sin razón, si el cuerpo se va al piso con el esfuerzo, si la escalera de siempre empieza a costar, si el corazón se vuelve un protagonista que no se puede ignorar, o si en la familia hay alguien con miocardiopatía hipertrófica, la cita con el cardiólogo no es una opción: es el paso que toca dar. Lo que cada uno espera, claro, es que la respuesta sea tranquila y que el susto quede en nada; pero para que esa sea la sorpresa agradable, primero hay que golpear la puerta del consultorio.

YB
Yanina BenítezSociedad y vida

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