Cuarenta y un kilómetros de sierras, silencio y quietud: la escapada que va de Capilla del Monte a San Marcos Sierras
Dos pueblos del norte cordobés, separados por una distancia corta, ofrecen una combinación poco frecuente de cerros, monte, río y espacios dedicados a la meditación. Las opciones de alojamiento y las actividades al aire libre permiten armar una estadía a medida, con yoga, comida vegetariana y caminatas como ejes principales.
El sol cae sobre los cerros Uritorco, Overo y las Gemelas y el aire se llena de un zumbido tenue que parece venir del propio monte serrano. A esa hora, en la entrada del hotel Terrazas del Uritorco, en Capilla del Monte, comienza a poblarse un rincón singular: Inti Puka, un espacio pensado para la práctica de la meditación, el yoga y lo que sus propios responsables definen como bienestar personal. En esa misma localidad, y apenas cuarenta y un kilómetros hacia el norte por caminos de sierra, San Marcos Sierras espera con otra clase de silencio, el que aportan los pueblos atravesados por el río y por la memoria del movimiento hippie que los marcó en la década de mil novecientos setenta.
Dos pueblos, un mismo eje de desconexión
Para quienes buscan organizar una escapada en el norte de la provincia de Córdoba, la distancia entre ambas localidades permite pensar el viaje de distintas maneras. Una opción es instalarse en Capilla del Monte y dedicarle una jornada a San Marcos Sierras, aprovechando el día para recorrer el pueblo, caminar por el entorno de monte y río y regresar por la tarde. Otra alternativa es repartir la estadía y reservar algunas noches en cada destino, de modo que la experiencia se complete tanto con las propuestas urbanas y de bienestar del primero como con la atmósfera más rural y tranquila del segundo.
La elección del alojamiento suma un condimento particular para los viajeros que quieren sumar momentos de introspección al itinerario. En Capilla del Monte, el hotel Terrazas del Uritorco diseñó Inti Puka con ese objetivo, y su propietaria, Clara Christophersen, vincula el interés de los visitantes con una tendencia que ella observa desde hace tiempo: la búsqueda de hábitos saludables y de experiencias de introspección como parte del descanso. La empresaria lleva tres décadas ligada a estas propuestas en la región, donde además abrió un espacio artesano naturista que funciona como bar de comida consciente, una iniciativa que se sumó a la oferta local mucho antes de que la palabra bienestar se instalara en las agendas touristiques.
San Marcos Sierras: monte, río y noches estrelladas
Más al norte, la hostería Cielo y Tierra, propiedad de Gustavo Chiozzini y Marisa Wagner, resume buena parte del espíritu de San Marcos Sierras. Se trata de una hostería vegetariana que reúne piscina, un parque amplio y una sala destinada a la meditación, una combinación que la ubica como otra alternativa concreta para quienes quieren sumar la quietud a la estadía sin resignar el contacto directo con el entorno. Chiozzini subraya que el monte y el río están al alcance de los paseos a pie, y destaca dos atributos que los visitantes suelen valorar especialmente: el silencio del lugar y la posibilidad de observar cielos despejados durante la noche, una ventaja propia de las localidades pequeñas del valle de Punilla y zonas vecinas.
Aunque la información oficial de la Secretaría de Turismo de la Provincia suele describir a San Marcos Sierras como un pueblo atravesado por el río Quilpo y rodeado de monte serrano, lo que se observa al recorrer sus calles y senderos es algo más modesto y, a la vez, más elocuente: casas bajas, veredas irregulares, caballos atados en las esquinas y una vida cotidiana que todavía gira en torno a la naturaleza circundante. Esa fisonomía dialoga, y a veces choca, con el relato que muchas promociones hacen del destino como lugar de retiro espiritual, porque la realidad combina tradiciones hippies, productores rurales y turistas que llegan en busca de silencio con familias que viven del turismo de manera estable durante todo el año.
Caminatas, vegetarianismo y la herencia hippie
La oferta de actividades se apoya en tres ejes. En primer lugar, las caminatas, que en San Marcos Sierras se pueden organizar a partir de la propia hostería, con recorridos que salen desde el casco del pueblo y se internan en el monte o acompañan el curso del río. En segundo término, la propuesta gastronómica vegetariana de Cielo y Tierra, pensada como complemento de una estadía centrada en la alimentación consciente. Por último, la historia cultural del pueblo, que en los años setenta fue punto de encuentro del movimiento hippie argentino y que todavía se percibe en la estética de algunas construcciones, en la música que suena en ciertos bares y en la presencia de visitantes que llegan atraídos por esa mística.
“El monte y el río están al alcance de los paseos a pie, y el silencio del lugar permite observar cielos despejados durante la noche.”Gustavo Chiozzini, propietario de la hostería Cielo y Tierra
Más allá de las diferencias de escala y de propuesta, Capilla del Monte y San Marcos Sierras comparten un mismo ADN: la convicción de que el paisaje serrano, con sus cerros, su monte y su río, alcanza para sostener una escapada que combine movimiento, descanso y algo de introspección. La pregunta que queda abierta es hasta dónde el turista promedio, con poco tiempo y un presupuesto acotado, está dispuesto a transformar unas vacaciones en una experiencia de meditación, o si en definitiva prefiere volver a casa con las piernas cansadas de caminar entre senderos y no con la cabeza en silencio. ¿Qué pesa más a la hora de elegir: los paisajes que se ven o el silencio que se lleva puesto?
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