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LUN, 07 SEPT 2026
Vida

Empezar a saltar sin experiencia previa: tres movimientos pliométricos para principiantes, según Harvard

El médico Howard LeWine, de Harvard Medical School, propone una puerta de entrada concreta a la pliometría: saltos laterales, soga y saltos frontales, con la técnica de aterrizaje como eje para cuidar rodillas y tobillos.

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Yanina BenítezSociedad y vida · 7 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Acuarela Pereira, vecina de la colonia San Martín, me cuenta mientras acomoda la mochila de su nieto en el umbral que siempre quiso probar con la soga pero le daba vergüenza no coordinar bien. Esa frase, tan cotidiana, resume lo que el Dr. Howard LeWine, de Harvard Medical School, parece haber escuchado desde la consulta: la pliometría no es patrimonio de deportistas avanzados ni de boxeadores profesionales. En su repaso de movimientos iniciales, el especialista identificó tres ejercicios con los que cualquier persona puede empezar a trabajar la fuerza explosiva, la coordinación y la capacidad cardiovascular de un modo gradual, sin necesidad de equipo costoso ni de años de entrenamiento previo.

Acá en la zona centro, cada vez más vecinos se cruzan en la plaza con la pregunta todavía colgada: ¿por dónde empiezo? La respuesta que llega desde Harvard es directa. La pliometría trabaja sobre los fibras musculares de contracción rápida de las piernas a partir de esfuerzos breves y de alta intensidad, y sus beneficios van mucho más allá del salto: mejoras en la fuerza, la potencia, la velocidad de desplazamiento, la capacidad de salto, la coordinación e incluso el rendimiento cardiovascular. Pero LeWine aclaró que no hace falta arrancar con ejercicios complejos; todo lo contrario, conviene dominar primero estos tres movimientos básicos antes de pasar a variantes más exigentes.

Los tres movimientos que propone Harvard

  • Saltos laterales: se parte con los pies juntos, se salta hacia un costado desplazando el pie derecho lo más lejos posible y se aterriza sobre el pie izquierdo, para repetir luego hacia el lado contrario. La velocidad de ejecución se aumenta progresivamente y requiere muy poca técnica, lo que lo vuelve un punto de entrada concreto.
  • Saltar la soga: una actividad clásica de la preparación de boxeadores. La recomendación es empezar con cerca de cinco minutos por día e ir subiendo el tiempo a medida que mejora el nivel. Quienes tienen dificultades para coordinarse con la cuerda pueden practicar primero sin ella: realizan los saltos y se dan palmadas sobre las caderas en cada movimiento, lo que entrena la sincronización entre brazos y piernas antes de sumar el implemento.
  • Saltos frontales: se salta hacia adelante con los pies juntos, se controla el aterrizaje y se vuelve a la posición inicial con otro salto. Los brazos pueden usarse como impulso. El punto crítico pasa por la recepción: aterrizar con suavidad reduce el impacto sobre las rodillas.

En los tres casos, LeWine insistió en una misma idea: la recepción del salto es lo que cuida o lo que desgasta las articulaciones. Por eso la indicación concreta es entrenar sobre superficies acolchadas que amortigüen el impacto y mantener las rodillas ligeramente flexionadas al caer. Cuando la práctica se vuelve constante, explicó el especialista, aumentan tanto la distancia como la altura que se logran en cada salto, y eso es justamente la señal de que el cuerpo está listo para subir la exigencia.

La progresión gradual es, entonces, el principio que cruza toda la propuesta: empezar con intensidad moderada, dominar la técnica y solo después sumar complejidad. Para nosotros, que solemos empezar un lunes y abandonar el miércoles, la lectura es reconfortante. No se trata de correr una maratón ni de colgarse de un aro de básquet; se trata de aprender a caer bien, de sumar minutos con la soga y de animarse a saltar hacia los costados con la misma confianza con la que Acuarela quisiera cruzarse la plaza sin que se le enrede la cuerda. Lo que la persona espera, después de varias semanas, es bien simple: subir la intensidad, mantener las rodillas sanas y sentir que el cuerpo responde con más potencia a cada salto.

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Yanina BenítezSociedad y vida

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