Esa muletilla que tu perro hace con la nariz y que casi nunca es lo que parece
Un adiestrador canino asegura que, en la mayoría de los casos, el estornudo del perro es una manera de liberar presión cuando está contento, y no un síntoma de enfermedad. La clave está en prestar atención al resto del cuerpo y a la frecuencia con la que aparece.
Acá en la zona centro, cada vez que un perro estornuda en mitad de una partida de pelota en el parque, se arma una pequeña reunión de vecinos alrededor del dueño, que enseguida pregunta si hay que salir corriendo al veterinario. La escena se repite en cualquier vereda: el animal se sacude, hace un ruidito nasal corto y el grupo humano entra en alerta como si se hubiera activado una sirena. Sin embargo, lo que parece una señal de alarma suele ser todo lo contrario, y por eso me parece importante sentarse a charlar un rato sobre lo que realmente significa ese sonido.
Cuando el estornudo es alegría, no enfermedad
Según el adiestrador canino Tony Silvestre, ese gesto forma parte del lenguaje natural del perro y casi nunca tiene que ver con un cuadro respiratorio. Cuando un perro estornuda, no está enfermo, sino que está expresando un estado de ánimo, sintetiza el especialista. La explicación pasa por la fisiología: durante los momentos de alta excitación, como el juego, las caricias o la simple expectativa de salir a pasear, el organismo del animal acumula presión en las vías respiratorias y el estornudo aparece como una manera de liberarla y volver a respirar cómodo. Silvestre lo resume con un punto de humor que ya se ha vuelto clásico entre los dueños: si no estornuda, significa que no te quiere.
“Cuando un perro estornuda, no está enfermo, sino que está expresando un estado de ánimo.”Tony Silvestre, adiestrador canino
Las señales que confirman que todo está bien
Para nosotros, los humanos, la tranquilidad llega recién cuando aprendemos a leer el resto del cuerpo del animal. Si el estornudo aparece en pleno juego o durante una sesión de mimos, y al mismo tiempo el perro mantiene una mirada tranquila, la cola se mueve sin rigidez, las orejas están en posición natural y la postura general es relajada, no hay motivos para encender las alarmas. También ayuda observar cómo se comporta afuera: si el perro muestra curiosidad en los paseos, interactúa con calma con otros animales o se tira panza arriba en el living, está ofreciendo señales inequívocas de confianza y bienestar. María del Carmen, que tiene tres perros en un departamento de Villa Crespo, lo vive a diario: cuando uno empieza a estornudar mientras le rascan la panza, enseguida se le prende la cola y se da vuelta para pedir más; ahí entiende, dice entre risas, que el tema está saldado.
Y cuándo sí hay que llamar al veterinario
Ahora bien, hay un segundo escenario que sí merece atención profesional. Los perros también pueden estornudar por causas externas menores, como el ingreso de agua en las fosas nasales después de un chapuzón en la pileta o de beber apurado. El problema aparece cuando los estornudos se vuelven frecuentes y se combinan con otros síntomas: falta de apetito, decaimiento marcado, fatiga inusual o respiración agitada incluso en reposo. En esos casos, la consulta veterinaria deja de ser opcional y se vuelve imprescindible. Un criterio práctico que propone el propio Silvestre es bastante útil para resolver la duda en casa: si el estornudo aparece en un momento de alegría o actividad y el perro muestra todos los indicadores de bienestar, no hay motivo de alarma; si surge de forma repetida, sin vínculo con el juego ni la emoción, y se acompaña de cualquier cambio en el comportamiento o en el apetito, lo correcto es consultar a un profesional cuanto antes.
- Estornudo durante el juego, las caricias o la previa al paseo: casi siempre es liberación de presión por emoción, no enfermedad.
- Cola relajada, mirada tranquila, orejas en posición natural y postura distendida: confirman que el animal está bien.
- Estornudos repetidos, sin contexto de juego, sumados a falta de apetito, decaimiento o respiración agitada en reposo: señal de alerta para ir al veterinario.
- Ingreso de agua en las fosas nasales tras nadar o beber rápido: causa menor y pasajera que también puede provocar estornudos.
En definitiva, conocer el lenguaje corporal del perro es una herramienta que mejora la convivencia diaria y evita diagnósticos erróneos que terminan en consultas innecesarias. Aprender a distinguir entre un estornudo de alegría y un estornudo de se vuelve, con el tiempo, casi tan natural como descifrar el ladrido que pide comida o la mirada que avisa que quiere salir. Y eso, al final del día, es lo que muchos dueños esperan poder hacer solos: leer a su perro sin asustarse cada vez que la nariz hace ese ruidito a destiempo.
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